El barrio tiene su propio lenguaje —ritmos, códigos, secretos, mitologías, capas, normas no escritas, fantasmas… conformando una personalidad que sólo es accesible a los iniciados— y hay autores que consagran su carrera a descifrarlo y comunicarlo. Sus libros son una suerte de Piedra de Rosetta que abre las puertas a cuanto escapa al ojo no entrenado.
Desde su debut, Los vagabundos (1974), sobre unos pandilleros del Bronx, su terruño, Richard Price (Nueva York, 1949) se ha propuesto auscultar focos neoyorquinos marcados por el conflicto, pero también por la rebelión de aquellos contra la estigmatización de lo que, por encima de todo, consideran su hogar. Donde unos ven crimen, drogas, pobreza, familias rotas y cuantos sinónimos de “valle de lágrimas” acudan a la mente, otros ven su identidad, su historia, el centro al que siempre volverá o el escenario de su enésima redención, y la literatura del autor es el puente levadizo que conecta ambos mundos (mientras dura la lectura).
En su penúltima novela, La vida fácilPrice dejaba esta línea que servía a un tiempo de síntesis de su personaje arquetípico y anuncio del radio geográfico que contiene su último trabajo, fruto de diez años de dedicación: “Un ciervo nunca se aleja mucho más de un par de kilómetros del lugar donde nació y siempre recorre el camino de sus antepasados”.
Lázaro resucitado con un tremendo boom —el desmoronamiento de un edificio de viviendas de Harlem en el año 2008— para estudiar luego las múltiples réplicas de la tragedia, aunque ya en el mundo íntimo —emociones, empieza creencias, esfera familiar y laboral…— de un conjunto de afectados de diversa condición.
⁄ A los protagonistas les una misma pregunta en toda la novela: ¿a qué agarrase cuando la suerte nos da la espalda?
En general hablamos de ciervos que siguen apegados a sus dos kilómetros: un parado al que se le despertará un don oculto tras yacer (presuntamente) cuarenta y ocho horas enterrado bajo los escombros, una inspectora de policía en medio de un divorcio marcado por un respeto asfixiante que busca a un misterioso desaparecido, y el amargado dueño de una funeraria de larga tradición familiar y de capa caída que malvive con encargos de poca monta, a los que sirve de contrapunto un joven recientemente llegado a la ciudad, cuyos sueños de convertirse en un fotógrafo y documentalista visual no se han visto todavía aplastados, pese a las dificultades y la hostilidad que le circundan.
Podría decirse que, además de un cartógrafo humanista (o al revés, la idea es que intenta vincular al máximo raíces y carácter), Richard Price es un autor de herida y cicatrización, esto es, volcado en analizar el historial de pérdidas y reveses que han machacado el alma de sus criaturas, como paso previo a buscarles algún parche, salida o renacimiento con todas las letras (uno solo parece ser el Lázaro de la novela, pero a muchos les encajaría el símbolo). De aquí que los citados protagonicen relatos de caída y ascensión, o de resiliencia ante la adversidad, unidos por una pregunta que la novela no deja de formularse: ¿a qué agarrase, de qué fuerza tirar, cuando la suerte nos da la espalda? ¿Dónde encontrar la esperanza?
Brillante retratista de personajes, si algo ha caracterizado la obra del escritor neoyorquino ha sido el haber alcanzado tal condición principalmente a través del diálogo —no en balde hablamos del guionista detrás de películas como El color del dinero oh Relojerosy de series televisivas como El alambre y la noche de —, una herramienta que, una imagen de magistrales predecesores como Elmore Leonard o George V. Higgins o Charles Willeford, en sus manos es a la vez poesía y pólvora.
⁄ El neoyorquino sigue siendo un brillante retratista de personajes, especialmente a través de los diálogos.
Con el diálogo, pues, y por medio además de una rotación constante de personajes, Lázaro resucitado Ofrece una coreografía vibrante en honor de Harlem, de sus gentes y su lenguaje. Todos necesitamos creer en algo, nos recuerda una y otra vez, y la gran literatura de la que forma parte es siempre una buena opción.
—————————-
Precio de Ricardo.Lázaro resucitado. Traducción de Óscar Palmer.
Casa aleatoria. 432 páginas. 22,90€
