el estrés crónico altera la regulación del sistema nervioso y la coherencia cerebral, afectando la atención, la toma de decisiones y la productividad laboral, según la neurocientífica canadiense Terrie Hope.
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Existe un tipo de cansancio que no desaparece con descansos cortos y que va afectando la atención, la paciencia y la creatividad sin que la persona lo perciba de inmediato. Cuando se reconoce, muchas veces se actúa en piloto automático, presente aparentemente pero ausente a nivel interior.
Terrie Hope, neurocientífica canadiense, identifica este fenómeno como estrés crónico. Su trayectoria incluye experiencia en la industria farmacéutica y la investigación en neurociencia aplicada desde 2010, enfocándose en cómo los cambios en la coherencia neuronal y la regulación del sistema nervioso influyen en la función cognitiva y la resiliencia emocional.
El burnout aparece cuando el cerebro no puede soportar más la exposición al estrés. Foto:iStock
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Trayectoria y enfoque de investigación de Terrie Hope
Hope ha formado parte del equipo neurocientífico de Joe Dispenza y lideró el primer estudio para evaluar la efectividad de las barras de acceso, manual técnico creado por Gary Douglas en 1995, asociado a mejoras en coherencia cerebral y disminución de ansiedad, depresión y estrés. Actualmente ofrece conferencias internacionales y trabaja con líderes corporativos y atletas de élite para optimizar el rendimiento y modificar esquemas productivos.
Sobre la relación entre desempeño y bienestar, Hope afirma: “No estamos frente a un problema de motivación. Estamos viendo el límite de un modelo que exige sin recuperar”.
Explica que, aunque se supone que el cerebro controla las acciones, en realidad la prioridad la tiene la persona como un todo: “La persona. El ‘ser’. Es lo que nos impulsa y lo que toma las decisiones”.
En cuanto a la percepción del estrés, Hope destaca que es individual y no es una enfermedad: surge de cómo cada persona interpreta su entorno. El cerebro se adapta al estrés hasta que se alcanza un punto crítico, conocido como agotamientofuncionando como un freno de emergencia.
El estrés genera daño cerebral y vascular, aumentando los riesgos de enfermedad coronaria. Foto:stock
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Efectos neurológicos y físicos del estrés.
El estrés prolongado provoca la activación constante del sistema nervioso, afectando la amígdala y aumentando la reactividad. Esto genera degradación crónica en el cerebro y en el sistema circulatorio, lo que incrementa el riesgo de enfermedad coronaria. Según Esperanza, Los problemas de salud derivados del estrés se relacionan principalmente con la forma en que se vive y se gestiona la vida diaria.
El impacto se refleja también en la productividad laboral. “El estrés ‘secuestra’ la función ejecutiva. Esta se ralentiza en la corteza prefrontal, dificultando el pensamiento”, señala Hope. Estudios muestran que los cerebros se achican con la exposición prolongada al estrés y que solo alrededor del 30% de las personas están presentes en su trabajo, cifra que disminuye a lo largo de la semana laboral.
Solo el 30% de los empleados está plenamente presente en su trabajo, según estudios. Foto:iStock
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Terapia y manejo del estrés.
Hope ha investigado las barras de acceso, una técnica no invasiva que utiliza toques en 32 puntos específicos de la cabeza para liberar bloqueos mentales y estrés. Los estudios realizados con personas que presentan ansiedad, depresión o estrés crónico mostraron mejoras en coherencia cerebral y reducción de ansiedad en porcentajes que van del 76 % al 84 % tras una sesión de 90 minutos.
El especialista explica: “Mi interpretación de lo que sucede es que activando estos puntos de la cabeza se logra hacer una especie de reseteo neurológico, facilitando una mayor conciencia, relajación y claridad mental. El sistema nervioso central se calma”.
Finalmente, Hope sugiere que las personas identifiquen patrones que les afectan y actúen sobre ellos. “Que se vuelva más consciente de las cosas que le funcionan y las que no. No sigas en piloto automático. Pensá en cómo podés cambiar ese patrón que te hace mal” y resume su aprendizaje: “Que podríamos prosperar -en lugar de sobrevivir- si en vez de hacer cosas que nos cuestan y drenan, hiciéramos cosas que nos honran”.
La Nación (Argentina) / GDA
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de La Nación, y contó con la revisión de un periodista y un editor.
