Dos de cada tres personas que han perdido una extremidad sienten que todavía la conservan. El cerebro envía señales al sistema nervioso que el brazo o la pierna continúa presente y la persona siente de pronto un dolor o un desagradable cosquilleo hacia aquel lugar. … La escritora Fernanda Trías ha querido explotar esta sugerente sensación en ‘Miembro fantasma’ (Páginas de Espuma)conjunto de diez relatos escritos desde 2020 en que explora este concepto desde todos los puntos de vista. «Desde el principio, trabajo con la idea del cuerpo y la enfermedad, y el concepto de miembro fantasma es una idea metafóricamente tan potente que no me he podido resistir», asegura la autora de ‘Mugre rosa’.
Mujeres que no saben si lo que vivieron es verdad o parte de un cuento que escribió una amiga, amas de casa alcohólicas que no pueden salir de casa por la vergüenza, visiones de un asesinato de un sicario en las calles de Bogotá, naciones que se baten con las consecuencias de las heridas de la dictadura, un ‘brainstorming’ para encontrar el cuento perfecto, todo sirve para hablar de la fuerza de la palabra, su capacidad para sustituir al ser humano y convertirlo, tal vez, en un fantasma miembro de sí mismo. «No es un libro sobre amputaciones. Me interesan los cuentos de personajes más que los de anécdotas o peripecias. Como lectora, me encantan los que crean atmósferas determinadas o que al cerrarlos te llevas contigo un personaje inolvidable, más que una historia», señala Trías.
Los diez relatos que conforman el libro son heterogéneos formalmente, algo buscado por una autora que odia los espacios comunes y que sus lectores descubran fórmulas repetitivas fáciles de prever. «Me encanta la idea de experimentación cuando escribo. Lo mismo me ocurre con las novelas. Las voy alternando y los dos tienen el mismo valor. Quiero decir que los cuentos no son una tabla de ensayos para la novela, sino que tienen identidad propia», asegura la escritora uruguaya.
Trías inició su andadura en la literatura a finales de los 90 y no consiguió publicar hasta el año 2001, cuando lo hizo en una pequeña editorial. Poco a poco, fue construyendo una carrera sólida con la libertad de la semilandestinidad, ya que no fue hasta la irrupción de ‘Mugre Rosa’. Premio Nacional de Literaturaque saltó a las primeras páginas de los suplementos de cultura. «Me emociono ver como las escritoras más jóvenes no viven hoy día el mismo mundo en el que yo nací. Para mí, como mujer, poder dedicarme a escribir fue una conquista y muchas veces no fue agradable», recuerda.
Está claro que hay un antes y un después de ‘Mugre Rosa’. «Si me dejase llevar por todas las peticiones, presentaciones y viajes serían una de esas autoras que sólo habla de escribir pero no escribe. Las residencias me han ayudado mucho a centrarme en lo importante. Y sé que con el éxito hay más expectativas, pero me esfuerzo mucho en decepcionar a los que esperan otra ‘Mugre Rosa’. Ya entonces los que creían que era una distopía de ciencia ficción al uso salían decepcionados, así que espero que lo que atraiga de mis textos sea algo más», señaló Trías.
Fernanda Trías explora la ausencia y la persistencia de lo perdido en su nuevo libro de relatos
La literatura latinoamericana parece haber encontrado un filón con las autoras del nuevo gótico sureño. Nombres como los de Mariana Enríquez, Samantha Schweblin, Mónica Ojeda, Fernanda Melchor y la propia Fernanda Trías han logrado en la última década conformar una nueva generación propia. «Yo reivindico mi condición de latinoamericana y no me molesta. Quizás no somos grandes amigas, pero sí que nos conocemos, nos encontramos y, sobre todo nos leemos, aunque sea para no repetirnos. Yo, como soy de Montevideo, vivo en Bogotá y he viajado a todas partes me siento extranjero en todas partes y me siento muy cómoda con el término latinoamericana», confiesa.
La autora de ‘El monte de las furias’ hace propia la gran tradición latinoamericana de cuentos. En su estela de grandes autores uruguayos destacan a Juan Carlos Onetti, Mario Levrero, Horacio Quiroga, Felisberto Hernández o el poeta Idea Vilariño. «Me siento parte de esta tradición y la reivindico como propia. Son lecturas que te marcan y con las que siento una relación muy cercana. En España no se ha cultivado tanto el cuento y no existe tanta tradición, por lo que publicar con una editorial como Páginas de Espuma que se decidió por apostar por él es todo un orgullo», asegura.
La imaginación como motor.
Lo que tiene claro es que su mundo parte siempre de la imaginación. Parte de un suceso, sensación o idea autobiográfica, pero su trabajo consiste en su malformación a través de la imaginación hasta que su yo queda totalmente irreconocible. «Un amigo mío solía decir que a menos que seas Proust, no me cuentes tu merienda. Yo reclamo la ficción y huyo de la literalidad. Incluso en esta colección de cuentos hay un pequeño puñal contra la literalidad de los tiempos», afirma Trías.
Después de la inestabilidad de la Argentina de Milei, «admiro como allí están acostumbrados a bailar al filo del abismo» o la invasión del ejército de Trump a Venezuela, «otro signo de que estamos en plena decadencia del sistema capitalista», Trías ve como su natal uruguayo También parece abocado a perderse por el camino. «Un país que lleva en su himno que no dejará que nadie toque su tierra por ‘las miserias de la necesidad’ acaba de aprobar la prospección sistémica para que las grandes petroleras encuentren petróleo. En Uruguay siempre llegamos 30 años tarde a todo», afirma irónica la escritora.
