En la sala de la azotea de la escuela LCI Barcelona el silencio dice a gritos “¡Guau!”. Una modelo avanza unos pasos, gira sobre sí misma y deja que la cola aún provisional de su vestido se abra en abanico. Stéphane Rolland Observa sin prisas. Se acerca, toma la tela entre los dedos, ajusta apenas unos centímetros la cintura y susurra: “Más estructura. Más drama”. Después de retroceder, fotografía el resultado y sonríe satisfecho: “Súper”.
Es su segundo viaje a Barcelona para trabajar con los estudiantes de diseño de moda. El primero fue un ‘fitting’ con maniquís; pero esta semana los prototipos respiran sobre modelos reales. La tercera y última prueba, en abril, ya será con las telas definitivas. Entonces, no habrá margen para la duda.
“Para mí es una gran emoción y un placer poder ayudaros”, explica el famoso ‘couturier’. “Están al principio de su carrera profesional y es el momento de mostrar su potencial”, subraya. De las 60 propuestas iniciales se seleccionaron 23 –ocho de LCI, ocho de IED Barcelona y siete, de la Escola Superior de Disseny (ESDI)-, que abrirán la Noche nupcial el próximo 22 de abril; el desfile más emblemático, y que este año cumple una década, de la Semana de la Moda Nupcial de Barcelona (BBFW)la gran cita internacional de la moda nupcial.
El reto planteado por el diseñador lleva por título ‘Esculpido por la naturaleza’. Bajo esa premisa (naturaleza, volumen y formas orgánicas) los estudiantes han trabajado no solo el concepto, sino la excelencia técnica, la precisión y el dominio del oficio que sostienen la alta costura. El nivel de los trabajos es muy alto: “Me ha impresionado. Y pienso que algunos, en poco tiempo, pueden venir a París para trabajar conmigo”, sonríe.
De París a Barcelona: el origen
La semilla de esta experiencia no nació en un despacho, sino en un desfile. El equipo de BBFW asistió en París a una pasarela en el que el diseñador incorporó creaciones de jóvenes talentos de escuelas parisinas. Aquella integración, lejos de parecer anecdótica, resultó emocionante y reveladora.
Si París podía abrir su ‘show’ a los estudiantes, ¿por qué no Barcelona? “La moda se construye a varias voces, y la de la juventud es indispensable”, opina el diseñador, antes de confesar: “Yo no tuve esta oportunidad cuando empecé. Y tuve que luchar duro”.
El 22 de abril, en el Palacio 8 de Montjuïc, más de mil profesionales, compradores y medios internacionales asistirán al desfile de la Bridal Nitgh (superando la cifra del año pasado del ‘show’ de las novias punk de Vivienne Westwood en la Universidad de Barcelona).
Primero, las 23 propuestas de los estudiantes y después, los 80 ‘looks’ de la colección de Rolland. La puesta en escena estará dirigida por Pedro Martínezvicepresidente de la casa y responsable de la visión artística de los desfiles, de la música, iluminación y escenografía. Será la primera vez que Rolland presentará su trabajo en España, con una selección de piezas retrospectivas entre línea nupcial y propuestas de gala y alfombra roja.
Nieves, “musa y familia”
Entre los modelos estarán, cómo no, la ‘top’ Nieves Álvarezsu musa española. “Ella es mi familia”, afirma. Este año, además, será él quien la vista de novia, para su boda con el empresario Bill Saad. Su diseño, “va a ser increíble”, admite. Habla de ella con admiración profunda: “Tiene un corazón único, una generosidad increíble”.
Nacido en París en 1966, Rolland entiende la alta costura como construcción. Cuando a los 18 años acudió a una entrevista con Pierre Bergé soñando con entrar en Yves Saint-Laurentrecibió una respuesta inesperada al ver sus dibujos: “Tú estás hecho para Balenciaga”. Cierto, a los 20 años ya era director artístico del ‘prêt-à-porter’ para hombre de la casa fundada por el Maestro de Getaria. Luego, se consolidó en Jean-Louis Scherrer Haute Couture y, en 2007, abrió su propia firma, hoy integrada en el calendario oficial de la Chambre Syndicale.
“La mujer es mi pasión -repite-. Y vestirla implica comprenderla. Es casi un psicoanálisis”, explica durante una pausa de su clase magistral en Barcelona.
Alianza con Gratacós
Conocido por sus siluetas arquitectónicaspara este proyecto los estudiantes han contado con los ‘cimientos’ de las ricas telas de Gratacósla histórica firma barcelonesa que bien conocen producciones audiovisuales de alcance global como ‘Los Bridgerton‘. Mikados de seda, rasos dobles, satenes, crepés y organzas transparentes y estructuradas. “La mayoría se ha decantado por nuestros tejidos lisos de alta calidad, las más utilizadas en moda nupcial”, explica Aida Molanoresponsable de comunicación de la firma, y directora creativa, junto a su hermana Laura, de su propia marca, Joplin Atelier. Según ella, “hay pocos tejidos de fantasía porque la consigna era clara: limpieza, volumen y excelencia técnica”.
La sesión con el maestro avanza con precisión casi coreográfica. Rolland corrige sin imponer, y repite una máxima aprendida de galiano en Dior: es preferible mostrar la belleza del vestido aunque por dentro esté sujeto con grapas. “En la pasarela todo se ve desde dos metros. Lo importante es la silueta”, insiste para dar seguridad a los estudiantes.
flores y rocas
Por ejemplo, a la alumna Ana Zhu, cuyo diseño recuerda a una gran copa floralRolland le afina la cintura para potenciar su monumentalidad. A Abril Paloma, le pide más metros en la cola: “Más drama”. Hay un diseño, el de Maria Camisón, con una gran cofia con una ventana para la cara, que evoca aquel icónico vestido de novia de Balenciaga de 1967; en su caso, el ‘couturier’ le recorta unos centímetros en la parte del rostro que hace que el diseño respire.
El vestido de novia de Elsie Toro, la única estudiante del grupo ya graduada y que actualmente cursa un maestro de bolsos, ya no es un prototipo sino un vestido cosido con con tela real: un mikado de seda blanca perlado. La falda, espectacular, la componen 60 paneles verticales que dan al conjunto el relieve de unas formaciones rocosas onduladas, pero sorprendentemente livianas. “Aunque no lo parece solo en la falda hay 30 metros de tela”, describe la diseñadora, feliz cuando Rollando exclama: “No cambiaría nada”.
Una frase que, en alta costura, equivale a un sobresaliente.
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