Con apenas una década de carrera, Sydney Sweeney ha pasado de encadenar papeles secundarios en televisión a convertirse en una de las actrices más observadas de Hollywood. Su trabajo en serie clave, su apuesta por personajes incómodos y su salto a la producción la han situado en el centro de la conversación cultural.
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Entre el éxito comercial, el reconocimiento crítico y la exposición mediática, Sweeney construye una trayectoria que define el pulso de su época, convirtiéndose en una de las figuras más discutidas y versátiles de su generación.. Su trayectoria refleja una evolución desde la televisión adolescente al cine adulto, con incursiones como productora y una presencia cultural que va más allá de la pantalla.
Nacida en una familia de clase media en Spokane (Washington), Sydney Bernice Sweeney mostró desde niña una inclinación por las artes escénicas. Participó en actividades deportivas y artísticas durante su infancia, y con apenas tres años convenció a su familia de mudarse a Los Ángeles con el objetivo de dedicarse a la actuación. Fue allí donde empezó a lograr pequeños papeles en series como Lindas y pequeñas mentirosas y Anatomía de Greyabriendo las puertas a un futuro prometedor.
Su ascenso se consolidó con roles en series como El cuento de la criada (2018), donde su talento empezó a llamar la atención de la crítica. Pero su salto a la fama global llegó con Euforia (2019), en la que interpreta a Cassie Howard, un personaje complejo que le valió una nominación al Premio Emmy y una enorme visibilidad internacional.
De la television al cine
Tras el éxito de EuforiaSweeney no tardó en diversificar sus papeles. En 2021, protagonizó El loto blancootra serie aclamada de HBO que le valió una segunda nominación al Emmy por su actuación. Además, participó en proyectos cinematográficos variados, desde el thriller psicológico. Los voyeurs (2021) hasta el drama histórico Borrar una vez… en Hollywood (2019), dirigido por Quentin Tarantino.
En los años siguientes, la actriz reforzó su presencia en la gran pantalla con papeles en películas como Realidad (2023), un intenso drama basado en la figura real de la soplona del FBI Reality Winner, que fue bien recibido en festivales internacionales. Incluso ha incursionado en el género del terror con Inmaculada (2024) y en el de superhéroes con señora web (2024).
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Pero el 2025 fue el año más relevante para Sweeney. Protagonizó junto a Amanda Seyfried. la criada, un thriller psicológico dirigido por Paul Feig que se convirtió en una sorpresa de taquilla, recaudando más de 300 millones de dólares a nivel mundial. –cifra que supera con creces su presupuesto– y dando pie a una secuela confirmada para producción en 2026.
Este éxito cinematográfico consolida su recorrido en una industria en la que a menudo se ha debatido tanto por sus apariciones televisivas como por la recepción crítica de algunas de sus películas, pero ahora añade a su trayectoria un gran acierto comercial y creativo.
Su ascenso se consolidó con papeles en series como The Handmaid’s Tale (2018) y Euphoria (2019). Foto:¡MI! Entretenimiento
Parte del reconocimiento de Sweeney radica en su capacidad para transformarse. Un ejemplo notable fue su preparación para cristianuna biografía en la que interpreta a la legendaria boxeadora Christy Martin. La actriz, reconocida por su feminidad, cambió radicalmente su físico para encarnar el papel –sumando peso y entrenando intensamente– y se sometió a un exigente proceso de acondicionamiento físico para capturar la esencia de la protagonista.
Más allá de las exigencias físicas, Sweeney ha demostrado interés en roles que exploran experiencias humanas complejas y transformadoras, consolidando una imagen de actriz dispuesta a asumir riesgos dramáticos.
En 2020, Sweeney fundó Fifty-Fifty Films, su propia productora con la intención de abrir espacios creativos para guionistas, directoras y productoras femeninas. La compañía ha sido una plataforma para sus propios proyectos y ambiciones detrás de las cámaras, un movimiento que la posiciona como creadora de contenidos con voz propia.
En 2020, Sweeney fundó Fifty-Fifty Films, su propia productora. Foto:EFE
También ha mostrado interés por ampliar su influencia en otros terrenos comerciales, incursionando en campañas publicitarias y colaboraciones con marcas internacionales en sectores de carros y moda, consolidando su imagen como un rostro ‘marketinero’ con repercusión global.
Además de ser rostro para algunas empresas, este año Sweeney lanzó su propia marca de lencería que bautizó como Syrn, promoviendo los conceptos de sensualidad, diversidad de cuerpos (ofrece más de 40 tallas) y empoderamiento femenino. “Los pechos y los cuerpos son como huellas digitales; todos son diferentes, y yo quería diseñar para eso”, comentó en entrevista a Revista Elle.
La carrera de Sweeney no ha estado exenta de debate. Algunas de sus campañas publicitarias, como una para American Eagle, generaron controversia al ser interpretadas por ciertos sectores como alusiones problemáticas a la herencia genética y estándares de belleza occidentales, aunque también impulsaron las ventas de la marca.
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Estas situaciones reflejan la complejidad de su carrera: un equilibrio entre el reconocimiento global y la inevitable exposición mediática que acompaña a figuras populares.
Su presencia en redes sociales y la atención a su vida personal –incluida la ruptura con su expareja y colaborador creativo, el productor Jonathan Davino– también alimentan la conversación pública en torno a su figura.
Con el regreso de Euphoria, previsto para abril, y con nuevos papeles en proyectos como una adaptación de Costumbre del País de Edith Wharton, Sydney Sweeney continúa ampliando su repertorio.
Esta combinación de televisión, cine y producción sugiere una trayectoria en evolución constante, en la que la actriz busca consolidarse como una presencia indispensable en la narrativa contemporánea de Hollywood.
María Muñoz Rivera.
Efe Reportajes
