Una de las eternas preguntas que se hace el ser humano es si hay algo después de la muerte. La gente se amarra a esa idea para relajarse, para confiar en que no hay un momento en el que todo se apaga de repente. Pero, ¿y si en el más allá la decisión que hay que tomar es aún más complicada? es Eternidad, la comedia romántica que se ha estrenado en salas con el sello de A24, el estudio de moda, se plantea un mundo en donde existe la eternidad. La cuestión es que en el momento en el que uno se muere debe elegir cómo quiere pasar esa eternidad. No es una cuestión baladí. Es una elección que no tiene marcha atrás, y las posibilidades son innumerables.
Ese es el punto de partida de esta película que parece sacado de una idea de una película de Pixar, ya que se las apaña para construir esos universos propios con sus reglas particulares que suelen tener las películas del estudio de animación. Para elegir la eternidad uno llega a una especie de feria de exposiciones llena de puestos que te venden su eternidad para ser elegida. Eternidad de playa, nostálgica… o incluso sin hombres (que está agotada por la alta demanda en uno de los mejores gags del filme).
