Y como si fuera Jesucristoal tercer día resucitó. De estar catatónico tras “una noche sin dormir” en las Fallas de Valencia a brindar un rotundo concierto en la sala Mozart del Auditorio de Zaragoza. Un directo en el que no solo la banda ha sonado como un tiro, sino que a morsey se le ha visto implicado, socarrón (como es él) y certero a la hora de tomar el micrófono. Y el público, ¿qué decir del publico que desde la primera canción se ha puesto de pie y más de la mitad ya ni se ha sentado? ¿O que cuando ha llegado la última canción no han roto la tradición de intentar subir al escenario ¿aunque se hubiera instalado para la ocasión una valla antiavalanchas por primera vez en la historia de la sala Mozart? Por cierto, una chica ha sido la única que lo ha conseguido.
Morrissey, por dejar las cosas claras, no ha hecho nada que no se espere de él (hablamos en términos estrictamente musicales), ni siquiera ha innovado en cuanto al repertorio que lleva manejando en su gira europea, pero su sola presencia, sus gestos histriónicos en ocasiones, bastan y sirven para que el público viva con intensidad cada una de las canciones y sus letras. Con ‘Billy Budd’ ha decidido comenzar el concierto de Morrissey al que han sucedido ‘Solo quiero ver al niño feliz’, ‘Cabeza de ante’ (dando lugar a la primera histeria colectiva si es que se puede separar en algún caso), ‘Notre-Dame’, ‘Make-up is a lie’ y el primer tema de The Smiths, ‘Una carrera y un empujón y la tierra es nuestra’, coronado, para sorpresa de nadie, con una tremenda ovación del público.
Adiós a los desarrollos de los últimos días
Unos espectadores que, por supuesto, en cuanto se han apagado las luces y ha salido, con puntualidad británica (había anunciado el ‘show’ para las 20.40 horas), se han olvidado de todos los desvelos de los últimos días sobre si el concierto se iba a celebrar. Y justo es reconocer que Morrissey lo ha entregado todo en el escenario y no ha escatimado ni una de sus actuaciones gestuales que tanto le gusta regalar a un público que le perdona todo.
Una espectadora ha conseguido subirse al escenario para saludar a Morrissey. /DMB
‘Sangre irlandesa, corazón inglés’‘Ahora mi corazón está lleno’, ‘¿Qué tan pronto es ahora?’, ‘Estoy echando mis brazos por París’, ‘El torero muere’, ‘Los monstruos del callejón del cerdo’ y ‘Media persona’, nuevamente de The Smiths, han mantenido el ritmo de un concierto en su parte media antes de que la propia banda y el vocalista subieran su intensidad camino del culmen.
Ya en el tramo final, con un Morrissey cada vez más relajado y con cambio de vestimenta incluido, el británico ha apostado por ‘El primero de la pandilla en morir’‘Anoche soñé’, ‘Jack el Destripador’, ‘Todo es como el domingo’, “La paz mundial no es asunto tuyo” y ‘Hay una luz que nunca se apaga’ como único bis tras el que Morrissey ha coronado su actuación lanzando la camiseta al público, que incluso se ha peleado por ella. Y la euforia y la sonrisa era la vestimenta de los espectadores que acababan de vivir el primer concierto de Morrissey en Zaragoza.
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