Los premios José María Forqué suponen la primera gran cita de la ficción realizada en España: los galardones que concede EGEDA inician cada año un período de ocho semanas muy intensas que continúan con los Feroz y culminan con los Goya. En esta 31ª edición, la Medalla de Oro que concede a EGEDA –entidad que lleva la gestión de derechos de los productores audiovisuales– ha recaído en Emma Lustres, alma de algunas de las ficciones más exitosas de los últimos años: de Celda 211, El Niño y Cien años de perdón a Quien a hierro mata, La Unidad oh Golpessu más reciente estreno, todas llevan la firma de Vaca Films, la productora que Emma y su marido, Borja Peña, fundaron en A Coruña hace 22 años. Con su premio en la mano, Lustres habla para La Vanguardia.
Lustres, en la 31ª edición de los premios José María Forqué, cuya gala se ha celebrado el sábado 13 de diciembre en IFEMA:
De los cuatro pilares maestros sobre los que descansa una serie o película –dirección, guión, intérpretes y producción–, esta última es la pata de la mesa menos conocida por el gran público. Emma Lustres explica en qué consiste su trabajo de la forma más cercana y sencilla: “Un productor está desde el principio hasta el final. En nuestro caso leemos novelas, relatos y manuscritos y vemos si de ahí puede salir una película. Prácticamente todas nuestras producciones han salido adelante así. Naturalmente, nos basamos mucho también en temas de actualidad, asuntos que leemos pues la prensa y que nos interesan para convertirlos en un relato: temas candentes y temas que sean importantes en la sociedad española. El siguiente paso es contactar con directores y guionistas para proponerles que desarrollen una historia”.

Luis Tosar besa su premio Goya otorgado por la Academia por su papel de ‘Malamadre’ en la cinta ‘Celda 211’
Emma, sonriente y con la voz ya tranquila –se le quebraba en el escenario agradeciendo el reconocimiento de EGEDA– resume de modo muy coloquial cuál es el proceso de producción: “A mi madre siempre se lo explico así: es como si fuimos un promotor que compra un terreno y nuestro terreno es el guión. Luego hay que contratar un arquitecto, que es el director. Y a continuación todo un equipo de carpinteros, constructores, albañiles, pintores y sacar adelante la película, que es como levantar un edificio”. Con el proyecto terminado o en alguna de las fases previas pero con todo bien atado, la productora se pone en contacto con televisores, plataformas y distribuidores para mover su producto. “Hay películas o series que son claramente para una cadena concreta, para otra o para ese distribuidor concreto”, confirma Emma Lustres, que bautizó a su empresa Vaca Films por ser ese generoso animal el mamífero más representativo de Galicia.

Imagen de la película ‘Golpes’, primer largometraje dirigido por Rafael Cobos.
La transversalidad es un aspecto primordial para Vaca Films. “Parto de que en España producimos ficciones de un excelente nivel. A nosotros nos gusta hacer películas que tengan trascendencia, que contengan temas importantes para la sociedad, pero al mismo tiempo que conquistan al público y logren grandes audiencias. Nos interesa especialmente el thriller y España es nuestro mercado principal, el mercado para el que pensamos cada proyecto, pero tratamos de que puedan viajar y ser distribuidos en otros países”. Vaca Films tiene ahora mismo Golpes en los cines, el viernes 12 estrenó en Prime Video Dimelo bajitocomenzará en enero un thriller de época para Netflix y en abril se embarcarán en una nueva película.

Rodaje de la película de Vaca Films ‘Dímelo bajito’.
Es el momento de acceder al más grande de los secretos: si bien no hay fórmula mágica que asegure el éxito, esta próspera productora procura mantener la misma apuesta en cada proyecto: “Hay que hacer películas que conectan y eso se consigue con trama y personajes: las tramas pueden interesar más o menos en función de la idiosincrasia de cada país pero los personajes siempre funcionan si son potentes. ¿Por qué? Porque encarnan historias humanas y las personas nos parecemos mucho vivamos donde vivamos. Todos tenemos padres y la mayoría de los hijos; todos sabemos lo que significa ser engañado o sufrir por la muerte de alguien. Se trata de abordar temas universales. Con un buen guión, una buena dirección y predicción y actores solventes, que los protagonistas sean mediáticos pasan a un segundo plano.
