Joaquín Reyes (Albacete, 1974) no había pensado nunca hacer teatro. Se había subido a un escenario para hacer monólogos y ‘sketches’ junto a Ernesto Sevilla. «Esto era, junto a obras infantiles, lo más cerca que he estado del teatro», dice el cocreador de ‘ … La hora chanante’. Pero alguien pensó en él, hace un par de años, para encarnar a Trigeo, el protagonista de ‘La paz’, de Aristófanes, en el Festival de Mérida -bajo la dirección de Raquel Camacho-, y ahí empezó una carrera en la que ahora pisa su segundo escalón: ‘la verdad‘, una obra de Florian Zeller -uno de los autores de moda del teatro europeo-. dirigida por Juan Carlos Fisheracompaña a Reyes en escena Alicia Rubio, Raúl Jiménez y Natalie Pinot.
«Cuando Rakel Camacho me llamó para interpretar a Trigeo le dije que no -recuerda Joaquín Reyes-. Como en las odiseas clásicas, rechacé la llamada, obviamente porque me intimidaba; Yo pensaba: ¿dónde te vas a metro? No era la primera vez que me llamaban para hacer teatro y mi respuesta había sido siempre negativa. Pero me insistieron; Pensé en la obra, en el lugar -el Teatro Romano de Mérida- y dije que sí, porque suponía que iba a ser una experiencia increíble».
Se lanzó de lleno el cómico a esa experiencia. «Una vez que decidí hacerlo me involucré y no fui con medias tintas. No lo esperaba, como tantas otras cosas en mi vida a las que me han empujado a hacer». El teatro ha hecho aflorar en él, confiesa, «inseguridades que ya creía superadas», y que provienen de la experiencia. «Claro, cuando creamos hace más de veinte años ‘La hora chanante’ lo hicimos con absoluta inconsciencia. Pero el proceso del teatro es diferente. Yo no provengo de escuelas de interpretación y muchos de los ejercicios que me proponían en los ensayos eran totalmente nuevos».
Y hay algo más: «Tenía el síndrome del impostor; Además me preguntaba si sería capaz de hacerlo. Me habían llamado, luego alguien pensaría que podía hacerlo, y además era una comedia… Pero la comedia tiene muchos matices y colores».
Una pesadilla
Joaquín Reyes disfrutó mucho la experiencia de ‘La paz’ en Mérida, pero ‘La verdad’, dice, es una obra diferente. «El texto es más complejo y es una obra más urbana, más actual. Mi personaje es un regalo y me permite hacer muchas cosas en el escenario y disfrutar de los compañeros. No hago mutis en toda la función, estoy todo el tiempo en el escenario y eso refuerza esa sensación de que tiene mi personaje de que todo se vuelve una pesadilla. Conclusión: estoy disfrutando mucho».
El personaje que encarna Joaquín Reyes es Miguel, un mentiroso compulsivo al que mienten todos. Está casado con Laura, a la que engaña con Alicia, que es la mujer de su mejor amigo, Pablo. Después de muchos esfuerzos y de bastante mala fe, Miguel consigue convencer a las partes de los inconvenientes de decir la verdad y de las ventajas de callarla.
‘La verdad’ subió a los escenarios españoles hace catorce años de la mano de Josep María Flotatsque decía de Miguel, su personaje: «Es tonto porque se cree más listo que nadie». «Y también decía que era el burlador burlado -añade Reyes-. Es un buen análisis de Miguel; él cree que lo tiene todo bajo control, que se cree el más listo de todos, pero no es un mentiroso especialmente hábil. Se pasa la mitad de la obra ocultando la verdad y la otra mitad reclamándola. Es un mentiroso que, como suele ocurrirles a los mentirosos, no tolera la mentira».
Califica Joaquín Reyes la experiencia teatral como «un aprendizaje. He aprendido y me ha enriquecido mucho. Disfruto mucho la obra, y especialmente porque el público descubre. todos los secretos de la obra de la mano de mi personaje, y eso te da mucha energía y mucho poder; de hecho, es algo que hemos trabajado, porque tengo que asimilar la información y no correr para que los espectadores la asimilen también».
joaquín y miguel
«Es una obra en la que todo lo que se dice tiene su razón de ser -crece el entusiasmo de Reyes-. No hay una sola frase que se diga por decir. Y después de tantos meses trabajando el texto descubro frases que me demuestran que el resto de los personajes está jugando con el mío».
¿Tiene Joaquín Reyes que ponerse de novia para no ocultar a Miguel? «Hay cosas de mi forma de hacer comedia que se me han pedido también, porque aquí nos podemos permitir subir un poco la comedia, pero tiene que haber un equilibrio; Ha habido cosas que hemos probado y que hacían reír al público, pero hemos llegado a la conclusión de que no era el tono que pedía la obra. «Es una comedia urbana, muy sofisticada, muy bien escrita… Es muy difícil escribir discusiones.es lo que más pereza da, lo digo por mi experiencia como guionista, y aquí están muy bien escritas porque son charlas que esconden muchos secretos y muchas verdades… Pero sí, contestando a su pregunta, me he puesto al servicio de la obra y no al revés. Esta no es la obra de un cómico para lucirme».
En unos días, Florian Zeller Vendrá a Madrid para asistir a la presentación del libro que recoge sus obras. ‘El padre’, ‘La madre’ y ‘El hijo’ (De Conatus) y está previsto que acuda a ver la obra. «Mentiría si dijera que no me impone. Claro que impone, como también el estreno. Por eso le decía que el teatro me ha situado en otro lugar. Cuando hacía monólogos me ponía nervioso, pero al fin y al cabo era un material que yo había escrito, tenía el control total sobre él; no pasaba nada si se me olvidaba algo porque podía irme a otro bloque. ‘La verdad’ está muy trabajada, hemos hecho ya una gira en otoño con ella, pero claro que impone: impone el estreno, lo que van a decir los críticos, lo que va a decir el público, los amigos, los familiares… El estreno es lo que más nervioso me pone porque conoces a mucha gente que está entre el público».
Insiste Joaquín Reyes en que está disfrutando mucho. «Yo soy una persona muy perezoso y me cuesta mucho (no se lo diga a nadie); Preferiría siempre estar en mi casa tumbado y leyendo. El escenario no es mi vocación digamos primigenia, no he sentido la ‘llamada de la escena’… Es algo que me he encontrado, y lo disfruto mucho… Pero me tengo que obligar, por decirlo de alguna manera. Esto también lo decían muchos cómicos de toda la vida. Luisito Varela me lo decía. Y creo que era Mary Santpere la que decía que su motivación para actuar era que después se iba a su casa y se metía en la cama».
