La expresión ‘Dejar (o poner) a alguien a los pies de los caballos’ se usa cuando alguien deja a otra persona totalmente expuesta y sin defensa, con intención de que la critiquen o la hundan, sobre todo en contextos públicos o profesionales; la propia RAE la define como ‘situación de gran descrédito’y la asocia a la idea de humillar y desairar a alguien.
Respecto al origen de la locución, no se conoce una primera aparición clara en textos, pero todo apunta a que nace del habla popular ya una más que posible vinculación con un campo de batalla, en el que un caído frente a la caballería quedaba abatido, vulnerable y, literalmente, a merced de los cascos del caballo, siendo una escena muy presente en la iconografía de victorias y derrotas militares y que encajaría perfectamente con el sentido actual de la expresión.
Circula además una leyenda urbana según la cual, en tiempo de los Godos y la Edad Media, a ciertos traidores se los arrojaba a un cercado lleno de caballos enfurecidos para que murieran pisoteados, pero se trata de un relato tardío y sin base documental sólida, por lo que no se considera una explicación histórica confiable.
También podemos encontrar un equivalente en inglés a la locución ‘Dejar a alguien a los pies de los caballos’en la que los anglosajones utilizan la forma ‘Tirar a alguien debajo del autobús’ (Tirar a alguien debajo del autobús), usada para describir a quien sacrifica o traiciona a un colega vulnerable para salvarse o ganar ventaja, especialmente en política o en el trabajo.
