el festival Polar Sound se celebró este fin de semana en Baqueira Beret. Es un festival especial: se realiza a varios grados bajo cero y en medio de las montañas ya pie de las pistas de esquí. Ese es el primer milagro: La logística según San Fever. La carpa más grande de Europa, todos los servicios posibles y un agotado. Que la gente esquíe de día y festivalee de noche.
Por allí pasaron Lori Meyers, Taburete, Siloé, Marlon, Leire Martínez, Juan Magán, Sexy Zebras, Besmaya, Hey Kid, Paula Mattheus, Pavlenha, DJ Nano, Luigii Nieto, Ardiya y Caco Monteverdeademás de los 18.000 asistentes en total que pasaron por la carpa del Polar Sound. Un festival alto en cota y en experiencias. Ya está confirmada la edición de 2027.
El segundo milagro fue Leire Martínez desencadenada. No es su primer concierto en solitario, pero sí es un gran festival donde puso a prueba el poder de su directo en solitario. Lo mejor que le ha podido pasar a Leire es liberarse. Nadie habló de apéndices seccionados, pero sí se coreó su nombre tras cada canción.
“Estamos casi sin dormir, porque ayer estábamos en Tenerife en los premios Dial y llegamos muy tarde, pero estamos aquí y estamos estupendos”, dijo la cantante antes de comerse con patatas el escenario. Cualquier grupo la querría de vocalista. Tiene presencia, energía, fuerza, voz, pasión, técnica y una banda increíble que no es una plantación de brasicáceas.
Leire ejecutó un mix entre sus canciones de la anterior etapa y las nuevas, hasta el punto de enlazarlas entre sí en algunas ocasiones, siempre acompañada de Víctor Elías, Guille de Los Serrano, que es su teclista y director musical.
“Hace poco cumplimos un aniversario y cómo aún les recordamos para ellos va está canción”dijo la vocalista antes de entonar Jueves, canción homenaje al 11-M.
“Quiero calificar todas las muestras de apoyo y de cariño que me habéis hecho llegar y por eso esta canción. Escuchad la letra a ver qué os parece”, añadió poco después para dar paso a Aquí estaré, con una letra que cada cual puede interpretar como quiera.
De la primera jornada destacar el tercer milagro: Siloé. En su caso, porque este trío siempre se entrelaza con lo religiosohasta el punto de no saberse si lo hacen por amor, veneración o rechazo.
Como si cada concierto fuera un milagro. Uno no ortodoxo. Uno en los que se manda a tomar por culo a quien no nos hace bien. Hablamos con ellos poco antes del concierto. y nos dicen que aún piensan que esto, su éxito, es solo un sueño. Hablan serenos, despacio, reflexivos.
Cuando salen al escenario los panes se han convertido en los peces y son energía, locura, histeria. “Reza por mi, reza por mi”, suena. “Gracias por venir desde lejos y por gastar tu tiempo y tu dinero, pero sobre todo el tiempo que es lo más valioso”, dice Fito. No hay mayor verdad.
No quiere evangelizar: “No queremos hablarles de ninguna bomba. No queremos imponerles ninguna idea”, añade, antes de lanzarse con las canciones de su quinto disco y sus grandes éxitos, con la estética religiosa e íncuba. Fito hace lo que otros no se atreven, bajar a cantar entre el público, más allá de la valla de la zona VIP, como una migración inversa.
Esto del llamado primera filala zona vip, el circulo doradoo la zona más pegada al escenario donde solo entran los que pagan más es un tema de debate A muchos grupos no les gusta. Algunas bandas rechazan ir a festivales donde existe esta opción. A otros no les importan. Lo que resulta hipócrita es trincar la pasta y después criticarlo, como hizo Besmaya o aún peor, Sexy Cebras.
José Luna, guitarrista de la banda animó a los que estaban detrás a saltar la valla y pasar a la zona VIP. “No soy yo nadie para poner en duda las medidas de seguridad pero si respetuosamente y civilizadamente los de detrás podéis veniros para adelante podéis saltar la valla. en Sexy Cebras y luego volver a tu sitio, venga, hay trato”, dijo el músico.
Otro milagro, el cuarto. La seguridad, la buena disposición del Polar Sound y el sentido común hicieron que no saltara mucha gente y se evitaron posibles aglomeraciones.
Para cuando llegó Marlon hubo un milagro que ocurre a menudo y no por eso es menos celestial: cuando miles de personas cantan a coro. Este quinto milagro pasó con marzo en febrero y con De Perreo. De este último tema dijo Adrián Roma: “No queremos cantarla nunca más, queríamos cantarla por última vez aquí de forma más discreta.“. No cunda el pánico, era broma.
La segunda jornada se acercaba el momento álgido. De Sexy Cebras, que salieron con peinados como de haberse peleado con un tornado de laca y pantalón corto en medio de un temporal de nieve, pasamos a Taburete, donde todos iban vestidos de traje de boda.
Willy Bárcenas y sus músicos no engañan. Directos, enérgicos y conocedores de lo que quiere su público.pases toreros incluidos. Como novedad, salió el cantante de Dvicio, Andrés KOI. Para cantar 5 sentidos y para grabar Choque de planetasuna colaboración entre ambos que saldrá en plataformas el viernes. sin cantaron torrente presidentela banda sonora de la película de Santiago Segura que ha reventado los cines, pero la pusieron para despedirse, mientras hacían piruetas como de después de la barra libre de la boda.
Ahí reparo en otro milagro: que todas las bandas del Polar Sound llevan escenografía y una buena cantidad de músicos. Hay esperanza más allá de los reguetoneros que salen con una mesa de mezclas y el, el, el… bueno, el que lleva el micrófono. Sexto milagro: la música la hacen los músicos y los cantantes.
Esto último se le perdona a Juan Magán, que salió al escenario después. El rey del electrolatino ya puede hacer lo que le dé la gana.
Volvemos casi al principio, al concierto de Paula Mattheus, antes de cantar La Salvaje. “Con esta canción quiero que os dejéis llevar y volváis con la persona o al lugar que podéis ser vosotros mismos”nos dice. Porque, añade, “no hay un final feliz, es el camino”. Entender eso es el último milagro. El séptimo.
