“Tanto trabajas, tanto viene”. Esa era la filosofía de los gulag, los campos del horror del estalinismo. En las prisiones soviéticas de Siberia murieron millones de personas entre finales de los años 20 y mediados de los 50. Iósif Stalin concibió esos centros como destino para los “enemigos del pueblo” y buscó la manera de hacerlos rentables, por lo que los presos vivían en régimen de esclavitud explotados en las minas o en las tareas de extracción de madera de la zona. Los gulag no necesitaban demasiados vigilantes, el hielo siberiano era una prisión en sí misma de la que era muy difícil escapar. Pero hubo supervivientes.
Georgy Demidov fue uno de ellos. Demidov era un físico ruso que en el invierno de 1938 trabajaba en el Instituto Electrotécnico de Járkov. Fue detenido y torturado hasta que confesó ser trotskista. El régimen de Stalin lo mandó a Siberia. Demidov estuvo preso en Kolimá, donde permaneció durante 18 años viviendo en condiciones infrahumanas. Pero sobrevivió. A su vuelta a Moscú escribió varios relatos sobre las purgas del estalinismo y la dureza del gulag.
La acción se sitúa en 1937 coincidiendo con la Gran Purga, la represión masiva a los supuestos enemigos del Estado.
Sergei Loznitsa ha llevado al cine una de las narraciones de Demidov, dos fiscalesque pasó por el Festival de Cannes y por la Seminci. La acción se sitúa en 1937, coincidiendo con la Gran Purga, la represión masiva a los supuestos enemigos del Estado. Miles de bolcheviques desencantados con la actuación de la policía secreta, la NKVD, escriben cartas de queja a Stalin.
Las misivas son quemadas, pero una de ellas llega a manos de Alexander Kornev, el joven y recién nombrado fiscal de Járkov. Kornev consigue visitarlo en prisión al remitente y, tras conocer los entresijos de la purga, viaja a Moscú para entrevistarse con el fiscal general y ponerle al tanto de la terrible situación.
Loznitsa se adentra con sobriedad en las miserias del estalinismo a través de la figura del hombre honrado que todavía cree en los valores de la revolución. dos fiscales es una película imprescindible para conocer las miserias de un régimen que no ha sido tan explotado en la gran pantalla como la otra gran dictadura de la época, el nazismo, fuente de infinidad de películas, algunas tan destacables como La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993) El pianista (Román Polanski, 2002).
