Caraca fue la primera ciudad romana de la que se tiene constancia en Guadalajara. Situada en el término municipal de Driebes, el enclave se ubicaba en el Cerro de la Virgen de la Muela, una colina amesetada de 610 metros de altitud, en una zona donde el río Tajo traza un enorme meandro.
De ella hablaron en sus obras tanto Plutarco como Ptolomeo y el Anónimo de Rávena. El antiguo asentamiento carpetano, una tribu prerromana de origen indoeuropeo que controló la Meseta Sur, fue conquistado por las legiones del general Sertorio en el año 77 antes de Cristo.
El foro, en terrenos de propiedad privada.
El que debería ser un lugar emblemático de la región, sin embargo, no pasa por su mejor momento. Descubierto en 1981, el sitio ha sido excavado sistemáticamente desde 2016. Pero solo sus zonas exteriores. Aún así, en las últimas campañas se han encontrado un acueducto de unos tres kilómetros, el enorme ustrinum donde los romanos incineraban a sus difuntos y una necrópolis visigoda con cientos de tumbas.
El foro, el lugar donde se desarrolló la vida pública y religiosa de la ciudad, y el centro neurálgico de la villa siguen ocultos bajo la tierra en unos terrenos de propiedad privada donde los arqueólogos no pueden acceder. Por eso el Ayuntamiento de Driebes ha iniciado una campaña de micromecenazgo para comprar ese espacio y salvar el yacimiento.
Según explican en un comunicado, “Caraca es un enclave de enorme interés histórico cuyo potencial apenas se ha comenzado a descubrir”. “Sin embargo, este tesoro patrimonial se levanta sobre terrenos de propiedad privada cuya adquisición supera, con mucho, las capacidades económicas de un Ayuntamiento pequeño”, añaden.
Tras años de negociaciones fallidas, la expropiación de los terrenos parece ser la única salida. La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha valorado los terrenos en 73.000 euros, una cifra muy inferior a la solicitada inicialmente por los propietarios, pero igualmente inasumible para el consistorio.
La iniciativa pretende recaudar un mínimo de 30.000 euros para comprar al menos una de las parcelas donde se encuentra la urbe romana, o todo el espacio de interés arqueológico, siempre que se alcancen al menos 55.000 euros. “Es una oportunidad única de preservar y recuperar nuestro pasado común, evitando su deterioro”, dicen.
El yacimiento de Caraca, situado en la vía que unía Cartago Nova (Cartagena) y complutum (Alcalá de Henares), incluye restos que van desde la Edad del Bronce hasta la época romana. “En época altoimperial (27 aC-284 dC), alcanzó una extensión de ocho hectáreas, teniendo su mayor esplendor entre los siglos I-II después de Cristo”, explican fuentes municipales.

La ciudad se articula en 27 manzanas, de las que se conoce la existencia del Foro, el cardo (la calle principal que iba de norte a sur), el decumano (la vía principal de este a oeste), las termas públicas y muchas viviendas.
Identificar el sitio exacto donde se encontraba la ciudad se complicó especialmente a partir del siglo XVI, cuando se creyó que Caraca era la propia Guadalajara. Ni el tesoro de plata descubierto en 1945 por los operarios que trabajaban en la construcción del canal de Estremera, junto al río Tajo, hizo variar esa interpretación.

Era un depósito carpetano del siglo III antes de Cristo compuesto por hasta 1.480 piezas de plata, con un peso total de 13,8 kilogramos. Entre los elementos más singulares está la conocida como “Fíbula de Hércules”, adornada con motivos mitológicos.
No fue hasta los años 80 cuando los investigadores Jorge Sánchez-Lafuente y Juan Manuel Abascal propusieron una nueva hipótesis: situar el asentamiento en el Cerro de la Virgen de la Muela, un lugar que empezaron a usar los cazadores-recolectores del Paleolítico. Sus suposiciones eran acertadas.
La batalla del Tajo
Los historiadores creen que en el entorno de Caraca fue donde se produjo la batalla del Tajo entre las tropas cartaginesas de Aníbal y una coalición de pueblos hispanos liderada por los carpetanos en el año 220 antes de Cristo. El Anónimo de Rávena mencionó la ciudad entre complutum y Segóbriga (Castilla-La Mancha).
Situada en una posición estratégica sobre los vados del Tajo, se convierte en punto de interés para cartagineses y romanos. La incorporación del territorio a Roma dio paso a una transformación gradual. A partir de mediados del siglo II después de Cristo, Caraca entró en declive, los edificios públicos perdieron su función original y la población se desplazó hacia el campo.

Cientos de años después de su abandono, en los siglos VI-VII después de Cristo, a los pies del cerro se fundó una necrópolis visigoda con cientos de tumbas orientadas en sentido este-oeste. Algunas de ellas son tumbas de cista construidas con losas de piedra y otras son fosas simples recubiertas de grandes losas de yeso.
El Ayuntamiento de Driebes necesita expropiar los terrenos para poder continuar las excavaciones arqueológicas en el yacimiento. “Esto implica un diseño económico que un Consistorio con 331 habitantes y un presupuesto anual de 470.000 euros no puede costar sin apoyo”, destaca el comunicado municipal.

“Somos conscientes de que la protección del patrimonio no es solo un deber institucional: es una responsabilidad compartida por toda la sociedad. Caraca no pertenece solo a Driebes; pertenece a todos los que creen en la importancia de conocer y conservar nuestros orígenes”, concluye.

