En un país donde la política suele ser tan sobria como un traje gris en temporada de tifones, Sanae Takaichi (64 años) ha irrumpido como un fenómeno inesperado: ultraconservadora, fan declarada de Margaret Thatcher, amante del heavy metal… y protagonista involuntaria del accesorio más comentado desde que alguien decidió que los bolsos podrían ser armas diplomáticas.
Porque, sí, Japón acaba de darle una victoria electoral histórica -316 escaños, mayoría de dos tercios, la ‘era Takaichi’ queda oficialmente inaugurada- a una mujer que, además de gobernar, ha logrado algo todavía más difícil: hacer viral un bolso negro de señora más que madura. Un lujo discreto, de esos que antes compraban ejecutivas de 50 años y empresas conservadoras con agenda de cuero.
Más que un eslogan
El objeto de deseo de, también, chicas jóvenes, se llama ‘Bolso Grace Delight’aunque nadie lo llama así. En redes es simplemente el ‘Sanae Tote’, porque en 2026 todo se bautiza como si fuera un fandom del K-Pop.
Es un bolso rectangular, tamaño A4, elegante, funcional, con broche plateado y ese aire de ‘tengo una reunión con el destino’. lo fabrica hamano, una casa japonesa fundada en 1880, proveedora de la familia imperialalgo así como el Asprey (la reconocida casa británica de artículos de auténtico lujo de joyería, plata, piezas de cuero, relojes y libros que provee a la realeza británica desde 1800) nipón.
El modelo del bolso de la firma Hamano Leather Crafts Co. que ha puesto de moda la primera ministra Sanae Takaichi. / Eugenio Hoshiko / AP
El modelo cuesta unos 900 dólares y está agotado durante meses. La producción va con retraso de casi un año. Hay listas de espera más largas que las de un concierto de Taylor Swift en Tokio. Todo porque Sanae Takaichi lo llevó al entrar en la residencia oficial.
Los hombres en el poder no suelen llevar maletines, ni mucho menos bolsos (eso es cosa de cantantes, como Harry Styles, o de actores, como Jacob Elordi). No lleve bolso da la impresión de que alguien lo lleva por ti. En el imaginario del poder global, cuanto más importante eres, menos necesitas llevar. Por eso, las mujeres en política suelen renunciar al bolso, para no parecer demasiado humanas. Siempre hay un asistente cerca para sostener la vida material del cargo.
Accesorio disruptivo: nace el ‘sanakatsu’
Por eso el bolso de Takaichi resulta tan disruptivo: es demasiado grande, demasiado presente, demasiado “yo misma llevo mis papeles, gracias”. Margaret Thatcher lo entendió antes que nadie. Su Launer estructurado era su arma, metafóricamente hablando, claro.
Lo más fascinante no es que un bolso tan caro se venda tanto y esté agotado, lo sorprendente de verdad es que se haya convertido en cultura juvenil.
El termino correcto es ‘sanakatsu’, algo así como ‘sanamanía’, una mezcla de fandom, campaña electoral y ‘merchandising’ emocional. Porque de la primera ministra no solo le gusta su bolso, también se han vuelto virales su bolígrafo rosa, sus galletas de arroz con camarones y hasta sus chaquetas azules con perlas estilo ‘Núcleo Thatcher’.
En redes acumula millones de seguidores, eclipsando a sus rivales. Sus clips tocando la batería con el presidente surcoreano o cantándole ‘Feliz cumpleaños’ en italiano a Giorgia Meloni parecen una serie de Netflix.
Takaichi también viste diseñadores japoneses como Jun Ashida y porta un bolso hecho en Japón. En un mercado donde muchas políticas se refugian en el lujo europeo clásico, ella elige un símbolo local. Todo un mensaje que ha calado.
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