Hace una semana, en Netflix aterrizó la película que por fin juntó a Ben Affleck y Matt Damon, mejores amigos desde hace más de 30 años, en una historia de crimen y acción. Aunque ambos han compartido reparto en cintas como Lazos escolares, Caza de buena voluntad (que catapultó la carrera de ambos) y El último duelopor mencionar algunas, Tenían como tarea pendiente protagonizar una cinta de los géneros en los que más se han desenvuelto de forma individual.
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Hablamos de El botínuna película que narra cómo la confianza en un grupo de policías de Miami se rompe desde que encontraron una caleta con millas de millones de dólares. Por supuesto, Affleck y Damon encabezan el reparto, que lo complementan otros nombres de peso pesado en la industria, incluidas dos colombianas. Hablamos de Steven Yeun, Teyana Taylor, Sasha Calle y Catalina Sandino; estos dos últimos son la cuota colombiana.
Sasha Calle interpreta a Desi. Foto:netflix
Calle es una actriz estadounidense de mamá paisa que se dio a conocer especialmente por su papel de Supergirl en El destello (2023), y Sandino no necesita mucha presentación, pues en 2004 se convirtió en la primera colombiana al recibir una nominación al Óscar por protagonizar. María, llena eres de gracia. Esa interpretación le dio peso en la industria nacional e internacional y le permitió delinear una carrera definida por la coherencia, el riesgo y una resistencia constante a los estereotipos asignados a las actrices latinoamericanas en Hollywood.
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Lejos de capitalizar el éxito inicial repitiendo fórmulas, Sandino ha optado por un camino más complejo: elegir proyectos que la incomodaran, personajes atravesados por dilemas morales y relatos que no ofrecerán respuestas fáciles. A lo largo de los años, ha participado en producciones como Nación de comida rápida, Che, El amor en los tiempos del cólera, Eclipse (de la saga de crepusculo), El año más violento y más recientemente Bailarinadel universo John Wick, demostrando una versatilidad que va del cine de autor al cine de acción, sin perder identidad ni profundidad.
Sandino no actúa desde la urgencia de la fama, no cree en sumar por sumar, lo suyo es una búsqueda consciente de sentido. Los personajes que interpretan suelen habitar territorios incómodos: mujeres que cargan responsabilidades extremas, que toman decisiones bajo presión. y que se mueven en zonas grises donde la moral no es un mapa claro, sino una tensión constante.
Por eso decidió participar en El botín, una historia en la que nada es completamente blanco o negro y en la que la ambigüedad ética está en el orden del día. La película se construye a partir de personajes empujados por la necesidad, la tentación y el miedo, obligados a decidir cuando las consecuencias son irreversibles. Sandino interpreta a la detective Lolo Salazar, una mujer que, además de enfrentarse a un entorno peligroso, es madre de dos niñas, lo cual la exponen más al riesgo ya los dilemas.
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El botín no es una historia de héroes tradicionales ni de villanos evidentes. Es una película que interpela al espectador, que lo obliga a preguntarse qué haría si estuviera en el lugar de sus protagonistas. Y es precisamente ahí donde Sandino encuentra un espacio interesante para seguir profundizando en una carrera que nunca se ha apoyado en obviedades, sino en la exploración constante de la condición humana.
En conversación con EL TIEMPO, la actriz habla sobre su afinidad con las zonas grisesel riesgo como motor creativo, la maternidad como punto de quietud en su mirada artística y la libertad (ganada con los años) de permitirse también el disfrute y el entretenimiento sin culpa.
Catalina Sandino junto a Teyana Taylor, la actriz del momento. Foto:netflix
Los personajes de ‘El botín’ parecen moverse en un terreno moral ambiguo. ¿Cómo se lleva con esas zonas grises en un momento en el que todo parece irse a los extremos?
Eso es justamente lo maravilloso de esta película. No sabes quién es el bueno, quién es el malo, quién hace qué. No sabes nada hasta el final. Y eso yo lo sentí desde que leí el guion y me atrapó. Necesitaba saber quién era quién, quién era el malo.
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¿Hay malos y buenos?
Hablemos de mi personaje, que es una mamá de dos niñas, a la que no le pagan bien y arriesga su vida todos los días en su trabajo. Cuando te encuentras con tanta plata y en esas circunstancias, puede haber lugar a las dudas ya imaginar las consecuencias. Al final, claro, haces lo correcto, pero la tentación de quedarse con la plata está. Es como poner un plato de comida frente a alguien que tiene hambre, a quien le dará ganas de comer todo. En esta película se ve cómo cada personaje maneja esas tentaciones.
¿Qué le exigió este rol, a nivel emocional, que no le habían exigido otros personajes?
La dicotomía entre ser mamá y exponerte al peligro todos los días. Cuando mi personaje allana una casa, no sabe nada: no sabe quién está adentro, quién la vigila, quién puede estar escondido. No sabe absolutamente nada. La detective Lolo vive con esas dos fuerzas todo el tiempo: por un lado, cuidarse, porque no quiere morirse y dejar solas a sus dos hijas; y por otro, un trabajo que es el que les da de comer a ellas tres. Es un oficio que exige mucha adrenalina y una tensión constante.
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Ha construido una carrera muy cuidadosa, con elecciones poco obvias. ¿Qué lugar ocupa hoy el riesgo cuando toma decisiones artísticas?
A mí me encanta el riesgo. Y más cuando es un riesgo fuera de lo normal o de lo habitual. Todavía hoy, muchas veces, el ‘latino en Hollywood’ sigue siendo el latino estereotipado, y hay papeles que para mí son muy aburridos. Yo no quiero seguir viendo ni haciendo los mismos roles de siempre. Tomar riesgos creativos es chévere. A veces sales victoriosa, a veces no tanto, pero no estás repitiendo lo que ya viste mil veces. Incluso cuando algo no funciona del todo, vale la pena intentarlo. No estás haciendo más de lo mismo.
Todavía hoy, muchas veces, el ‘latino en Hollywood’ sigue siendo el latino estereotipado, y hay papeles que para mí son muy aburridos.
Después de tantos años de carrera internacional, ¿siente que hoy actúa desde un lugar distinto al de sus primeros trabajos? ¿Qué cambió en su mirada como actriz?
Totalmente. Hacer. Y no es solo la experiencia como actriz, sino la maternidad. Ser mamá me cambió la perspectiva en todo. De hecho, mi hijo fue uno de los que me empujó a hacer Bailarinadel universo de John Wick. Me decía: “¿Cómo así que no vas a participar de John Wick? ¡Eso es lo mejor!”. Y tenía razón. Él insistía: “Llegas, peleas, usas armas, haces cosas que nunca hiciste antes. Disfruta”. Y sí, tenía razón. Antes yo estaba muy enfocada en hacer películas profundas, basadas en historias reales, importantes. Hoy entiendo que también hay espacio para disfrutar, para entretenerse, para jugar.
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Porque, al final del día, no todo tiene que ser profundo…
Exacto. No todo tiene que ser profundo. Cuando llegan las películas profundas, se entra en otro modo, se toma otro camino. Pero en este momento, también está bien disfrutar.
ÚRSULA LEVY
Para EL TIEMPO
X: @Uschilevy
