Utilizamos el termino ‘protocolo’ para hacer referencia al conjunto de reglas y formalidades establecidas por norma o costumbre en ceremonias, actos solemnes u oficiales. En los últimos años, también designa a los estándares que rigen el intercambio de información entre sistemas informáticos.
El origen etimológico lo encontramos en el griego bizantino. protókolonformado por prôtos (primero) y kolla (cola, pegamento), siendo un vocablo que designaba la hoja inicial adherida al comienzo de un rollo en la que se consignaban datos para identificar y autenticar un documento.
Desde esa hoja inicial, el término pasó al latín medieval como protocolo y después al resto de lenguas romances ya otras europeas. En la práctica notarial comenzó a designar el registro donde se copiaban y conservaban las escrituras y, por extensión, las fórmulas que aseguraban un orden reconocible en cada acto, de modo que la evolución desde la etiqueta del manuscrito hasta el conjunto de reglas de un procedimiento resultó lógica y gradual.
Con el tiempo la palabra se hizo habitual en la diplomacia y en la vida pública, donde fija tratamientos, precedentes y hábitos que evitan tropiezos. Más tarde se aplicó a la ciencia ya la tecnología para nombrar procedimientos y estándares compartidos, desde un ensayo clínico hasta los acuerdos que permiten que los dispositivos se entiendan en la red.
