“Eres chiquita y bonita, lástima que seas tan loca /Eres chiquita y bonita, lástima que seas tan loca /Pareces guitarra vieja que quieras te toca /Pareces guitarra vieja que quieras te toca”dice una parte del bambuco colombiano el cuchipeque la actriz francesa Brigitte Bardot Se convirtió en uno de los himnos de una carrera musical que no tuvo grandes destellos, pero que le dio un respiro a una poderosa y polémica en el cine.
Es insólito, pero esa estrofa de esa canción conecta un poco con la existencia de una diva irrepetible. Bardot medía un poco más de 1, 66 centímetros de estatura; su belleza era impactante ya veces convivió con el exceso, las ganas de amar y ser deseada. Ayer, esa existencia se apagó a los 91 años y hoy, el universo del cine siente la ausencia de una estrella diferente que era capaz de vestirse de campesina colombiana y atreverse a cantar en español y, a la vez, ser un mito erótico y un intérprete que sobrepasó la condición de símbolo sexual que le impuso la industria del cine.
Brigitte Bardot Le Site Foto:Brigitte Bardot Le Site
Pero ese solo fue un episodio de una experiencia vital mucho más intensa, un detalle para esos fanáticos colombianos de una generación que soñaban con la rubia de labios carnosos y cabello alborotado y que tenían en sus habitaciones afiches o recortes de la artista, que en 1963 se hizo famoso el tema compuesto en 1929 por Soledad Ramírez y Eduardo Gómez, cuando ya hace más de 60 años apareció en el programa de televisión francés À vos souhaits Brigitte!, interpretando –en un muy buen español– estrofas como ¿Qué hay de Cuchipe?, ¿Qué hay de Cuchipe?, ¿qué hay de Dolores?
En realidad, Brigitte Bardot fue una actriz de cine que rompió moldesescandalizó, creando un poderoso vínculo entre los deseos de una vida sin ataduras fuera de las cámaras y unos papeles en el mundo del séptimo arte conectados con ese enfoque.
Ella llamaba poderosamente la atención y siempre fue capaz de ir más allá en su trabajo como la bonita rubia que adoraban las cámaras o la ‘Marilyn Monroe francesa’, como llegaron a llamarle en ese afán de la prensa de farándula de ubicar o clasificar a quienes acarician el éxito. Ella creó un estilo y pudo, poco a poco, vivir bajo sus propias reglas.
Así la recuerda hoy el mundo, aún consternado por su deceso. El erotismo y la inocencia se mezclan de manera equilibrada en muchos de sus trabajos frente a las cámaras. La polémica y el radicalismo también se asomaron en otras etapas de su existencia. Nunca fue una mujer tibia; aunque la fama la convirtió en una leyenda, también fue dura y nunca esquivó el romance ni escondió esa sensualidad indiscutible, aunque llegó a sentir los golpes de la sobreexposición y la falta de oportunidades para cosas tan sencillas como salir a la calle, pasar inadvertida y experimentar una verdadera libertad.
Brigitte Bardot y Gunter Sachs, llegando a Las Vegas para casarse Foto:Instagram: @alexanderwerz
Fue tan dura esa sensación que, A los 39 años, se cansó de esa dinámica de diva y se retiró del cine. Nadie podía creer que Brigitte Bardot cerraba un capítulo de trabajo, para muchos en su mejor momento, para dedicarse de lleno a la protección de los animales. Se llegó a decir que estaba cansada de que no la trataran como actriz seria. “Entregué mi juventud y mi belleza a los hombres. Entregaré mi madurez y mi experiencia a los animales”, recalcó en una ocasión.
“La Fundación Brigitte Bardot anuncia con inmensa tristeza el fallecimiento de su fundadora y presidenta”, fue el triste comunicado del deceso, ocurrido por la mañana en su residencia de La Madragueen Saint-Tropez. “Lloramos la pérdida de una leyenda del siglo”, reaccionó en X el presidente francés, Emanuel Macron.
Mientras que la ministra de Cultura de Francia, Rachida Dati, rindió homenaje en la misma red social a “un ícono entre los íconos, tan libre y tan francesa”.
Hasta la polémica Marina Le Penlíder del partido de ultraderecha Agrupación Nacional (RN), con el que Brigitte Bardot no ocultaba su cercanía, rindió homenaje a una mujer “increíblemente francesa: libre, indomable, íntegra”, algo que también compartieron algunos franceses en medios de comunicación al enterarse de la noticia. “Ella logró luchar de alguna manera con el sistema”, dijo una mujer parisina a un canal de televisión.
Además de actriz, fue escritora y cantante. Foto:Película de papel de piedra
El gran salto a la fama
Quizás la película más famosa de Mar de Bardot Y Dios creó a la mujer, cinta que catapultó una carrera que antes coqueteó con el modelaje y la danza, y en la que interpretó a Juliette Hardy, una joven que no escondía sus pasiones.
Un éxito sin precedentes que también escandalizó a una sociedad conservadora y plantó las bases para una mirada más revolucionaria de la sensualidad y el deseo de la mujer en el cine.
Algunos la tacharon de inmoral; en el Vaticano se llegó a decir que era la representación del pecado, pero en realidad millas, quizás millones, la vieron y no la olvidaron. Un baile desenfrenado de mambo provocó revuelo, era una escena del filme en la que Juliette dejó fluir con sus movimientos una energía poderosamente erótica para la época, aunque ahora sea vista como algo casi inocente.
De Brigitte Bardot hasta la filósofa francesa Simone de Beauvoir la llamó la “locomotora de la historia de las mujeres”describiendo que era un símbolo de la liberación femenina, pero luego comentó que fue una “depredadora y víctima de sus depredadores”. En 1998, en su autobiografía, la diva francesa escribió: “Cuando vives momentos tan intensos como los que yo he vivido, siempre hay que pagar un precio”reafirmando un poco lo comentado por Beauvoir.
En sus inicios como modelo, Bardot conoció a Roger Vadim. Foto:EFE
La intérprete francesa creció en un seno familiar muy estrictolo que pudo ser el detonante de su deseo de vivir a tope su carrera y su juventud. Había nacido en París el 28 de septiembre de 1934, como Brigitte Anne-Marie Bardot, pero tras la inmensa fama, todos llegaron a llamarla BB. Tuvo una relación distante con sus padres, algo que, confesaría, la afectada por mucho tiempo.
Más cine y más Colombia
Luego del éxito de Y Dios creó a la mujer, la parisina filmó Una vida privada, en la que era una mujer lidiando con la presión de la fama; así como El desprecio, del director Jean-Luc Godard, en la que se tejían una serie de conflictos que llevaban a la protagonista a la destrucción de su matrimonio por culpa del cine. Esta fue quizás la apuesta cinematográfica menos experimental del realizador y en la que sintió lo que era trabajar con una estrella realmente famosa. Brigitte Bardot soñaba con hacer un proyecto con Godard, pero fue una experiencia complicada.
En ¡Viva María!, ella probó con la comedia, siendo una mujer que en 1910 tiene un cambio de vida radical. cuando se enamora de un hombre y termina implicada en una revolución en Centroamérica.
En un viaje a México para rodar esa película, tuvo que hacer una escalada en Bogotá, donde tuvo unos minutos para saludar a algunos fanáticos ya periodistas (como el recordado reportero de farándula Miguel Ayuso de EL TIEMPO) que cubrieron su paso por la capital colombiana. En ese momento, enero de 1965, algunos le pidieron que cantara el bambuco, pero ella no lo hizo y les sugirió que compraran el disco.
Un año después, el sacerdote Rafael García-Herreros, que presentaba el espacio televisivo El minuto de Dios, la invitación al Banquete del Millón, pero ella no pudo cumplir la cita.
En realidad, la francesa. dejó un legado cinematográfico de 48 películas; la última fue L’histoire très bonne et très joyeuse de Colinot Trousse-Chemise, otra comedia con mucha sensualidad estrenada en 1973, en la que se afianzó un giro inesperado.
Precisamente fue en esta producción en la que demostrado de manera más intensa su vínculo con la protección de los animales. En el rodaje de la película había una cabra, y para evitar que acabara transformada en parte del menú del equipo de la cinta, la estrella la comprada y la instaló en su habitación del hotel. donde se alojaba. Fue defensora de las focas, se manifestó contra la tauromaquia y creó la fundación que llevaba su nombre para rescatar otras especies.
Durante dos décadas dominó las pantallas europeas. Foto:Difusión redes sociales
Amor y duras batallas
En 1952, cuando tenía 18 años, Brigitte Bardot se casó con el director Roger Vadim, pero esa unión solo duró tres años a causa de la infidelidad de la estrella. Tuvo un tormentoso romance con el actor. Se casó en 1959 con el actor Jacques Charrier y tuvo un hijo, Nicolas, con el que no tuvo mucho contacto en la niñez.
En 1966 volvió al altar con el millonario alemán Gunter Sachs y, tras años de relación, lo dejó y Estuvo saliendo con el actor y coprotagonista de su película El oso y la muñeca, Patrick Gilles, hasta 1971.
Tuvo romances con el cantante Serge Gainsbourgel escritor John Gilmore, los actores Warren Beatty y Laurent Vergez, el escultor Miroslav Brozek y el productor de televisión francés Allain Bougrain-du Bourg, entre otros. El 16 de agosto de 1992 se casó con Bernardo de Ormale, exasesor de Jean-Marie Le Pen y exlíder del partido de ultraderecha Frente Nacional en ese momento.
su documental
Como una extraña coincidencia, a principios de este mes se estrenó en Francia el documental ‘Bardot’, de Alain Berliner, que pudo acceder al hogar y tener los testimonios de la actriz acerca de su vida y su viaje por la fama.
Durante una hora y media, se muestra más a Brigitte, la mujer, que a BB; a aquella que muchas veces se sentía insegura y hasta fea mientras el mundo la adoraba con exceso y las cámaras la perseguían todo el tiempo.
Su propia voz revive el reto de ser considerado un mito, un símbolo sexual y una activista a veces intensa ya veces incómoda o políticamente incorrecta que no tuvo miedo de reconocer que intentó acabar con su vida varias veces, pero “me salvó un milagro”, reconoció.
También habló de su batalla contra la depresiónl confesar que “cada mañana me despierto y estoy triste. No se puede escapar de la angustia que sigue a la gran felicidad”, una pelea silenciosa que supo esconder y que contrastó con su talento y presencia.
“No quiero ser un ícono. Los íconos se ponen en los altares y luego se olvidan de ellos”, dijo una vez, pero en realidad es una estrella de cine que difícilmente se olvida.
ANDRÉS HOYOS VARGAS
EL TIEMPO IMPRESO
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