El ruido de helicóptero es persistente ya de madrugada en el entorno del Dolby Theatre donde está todo listo para la gala de las Oscas de este domingo. Todo el perímetro se halla cerrado al tráfico rodado y hay unos cuantos obstáculos para caminar, también con varias partes bloqueadas con vallas y comercios con persianas que no subirán esta jornada.
Más de dos décadas después de que Estados Unidos protagonizara la invasión de Irak, esa zona de Oriente Medio vuelve a tener eco en la gran fiesta de la industria del cine de Hollywood con la guerra desatada por el presidente Donald Trump en Irán hace dos semanas.
Esta circunstancia, así como el incremento de los ataques anti semitas, repercute en el despliegue de seguridad en torno a la gala número 98, la más protegida en la historia de esta celebración, en la que se cuenta desde el factor humano con francotiradores colocados en los tejados de los edificios y más de un millar de agentes desplegados sobre el terreno, hasta el uso de alta tecnología con drones y vigilancia mediante inteligencia artificial (IA).
El operativo está organizado en anillos concéntricos alrededor de la carpa y la alfombra roja por donde desfilarán las celebridades de la pantalla. Se ha creado una especie de fortaleza en un perímetro de más de un kilómetro.
Agencias federales y locales que trabajan con la fuerza conjunta contra el terrorismo, controlaban las redes sociales y recopilaban inteligencia para prevenir cualquier riesgo de seguridad. Además, unidades de las fuerzas élite de intervención del departamento de policía de Los Ángeles y la escuadra de artificieros, además de los citados francotiradores, se encontraron en la zona, dispuestos a intervenir de inmediato.
Así lucen los Oscar en tiempos de conflicto bélico en el Oriente Medio. Las autoridades federales emitieron un memorando advirtiendo sobre una posible amenaza de represalia contra la Costa Oeste —particularmente California— vinculada al aumento de las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Se habló incluso de que la República Islámica disponía de un plan para atacar con drones. Fuentes oficiales, incluso de la Casa Blanca, reconocieron que no existe inteligencia que verifique ese complot específico. Sin embargo, la seguridad de los Oscar, un posible objetivo doméstico de perfil alto y repercusión global, podría ser un objetivo prioritario para los posibles terroristas y las fuerzas policiales no estaban dispuestas a correr riesgos.
Además, la tensión también cotiza a alza por la situación que se vive en varios estados de EE.UU. y California es uno de los principales, debido a la labor de los agentes fronterizos (ICE) en su persecución a los inmigrantes, tema muy sensible en Los Ángeles. La pasada noche aparecieron grandes carteles en varios edificios muy críticos con las acciones de la administración Trump en este terreno, cosa que está afectando de manera visible a la economía local.
En uno de esas pancartas se leía: “El ICE no se rendirá, nosotros tampoco”.
