Viendo a Isabelle Huppert en La condesa sangrienta se nota que se lo ha pasado genial interpretando a Erzsébet Báthory, una asesina en serie del siglo XVII que, según cuenta la leyenda, se bañaba en sangre de doncellas para mantenerse joven. En la película dirigida por la icónica cineasta alemana Ulrike Ottinger, que este lunes tiene su estreno oficial en la sección Berlinale Special del festival de Berlín, la actriz francesa no llega a tanto, pero sí aparece mordiendo el cuello de algunas mujeres jóvenes para saciar su peculiar apetito. “Ha sido muy divertido hacer de vampira, y la mirada de Ulrike le da otra dimensión al personaje. Leí la historia de Báthory y que fue una mujer horrenda, pero en la película hemos navegado tanto por el terror, como la diversión, el placer y el miedo”, asegura Huppert.
La rueda de prensa ha comenzado veinte minutos tarde por un photocall interminable en el que los medios gráficos no dejaban de retratar a la actriz, que lucía pantalones y jersey sin mangas blanco y largos guantes del mismo color, un atuendo muy conjuntado con la nieve que cae este lunes en la capital alemana.
es La condesa sangrientala protagonista regresa resucitada a Viena tras años de misteriosa desaparición para reunirse con su fiel asistente y localizar un enigmático libro que puede destruir todo el mal, y eso incluye a los chupasangres. En su camino se cruza con su sobrino, un vampiro vegetariano, una pareja de vampirólogos y hasta a Conxita Wurst en un pequeño rol de vampira cantante. “Es mi primer papel en el cine y estaba muy nerviosa, aunque ha sido una experiencia alucinante: Me encanta la fantasía que desborda el cine de Ulrike”, ha declarado el cantante Thomas Neuwirth (el verdadero nombre de Wurst) que en la película interpreta el tema Rise Like a Phoenix con el que ganó en Eurovisión en el 2014.

Ottinger, de 83 años, ha coescrito el guión al lado del Premio Nobel Elfriede Jelinek, autora de La pianista, cuya versión cinematográfica protagonizó Huppert. “Ulrike tiene una gran imaginación que inspira, es una visionaria”, ha dicho la diva francesa, encantada de rodar en una Viena que conoce desde niña y cuyos paisajes míticos, como la noria, aparecen ante la cámara, que inicia su recorrido por las cuevas subterráneas. “El filme entero tiene un significado, cada detalle lo tiene, como el vestuario”, comenta la reconocida cineasta de la nueva ola alemana, cuya obra desafiaba las convenciones del cine artístico y ha sido ampliamente exhibida en la Berlinale.

