Nuestra feria de arte más internacional está empeñada en mirar al futuro (la apuesta es un programa comisariado, ‘El futuro, por ahora’, distribuido por los pabellones 7 y 9 de Ifema), mientras muchas de las galerías presentes este año en ARCO tienen los ojos … puestos en el pasado. Así, la galería Guillermo de Osma recupera una los artistas de los años 20 y 30con obras de Pitti Bartolozzi, Delhy Tejero, Olga Sacharoff, Roberta González (hija de Julio González) y un álbum de Victorina Durán con dibujos erótico-lésbicos, con el que la creadora desafió las normas de su tiempo. Por su parte, José de la Mano se ocupa de rescatar a las creadoras españolas entre los 50 y los 80. Bajo el título ‘Espacios de disidencia’, aparecen nombres como Ana Buenaventura, Lola Bosshard, Jacinta Gil, Maribel Nazco, Angiola Bonnani, Amèlia Riera o el Equipo Límite. Además, saca a la luz los dibujos que José Manuel Viglietti hizo en el lecho de muerte de Hildegart Rodríguez, joven prodigio e intelectual precoz, conocida como ‘la virgen roja’, asesinada a los 18 años a manos de su madre, Aurora Rodríguez Carballeira, que le disparó hasta cuatro veces.
Pieza monumental del venezolano Jesús Rafael Soto, proyecto conjunto de las galerías Elvira González y neugerriemschneider.
(Belén Díaz)
Arranca la 45 edición de ARCO. ¿Qué hay de nuevo, viejo? Pues poca cosa, la verdad. Es una feria anodina, un ‘déjà vu’. Reúne 211 galerías (139 internacionales y 72 nacionales) de 30 países, dirigidas por Maribel López, que abrirán al público de viernes a domingo. Pesan las ausencias de Helga de Alvear y Juana de Aizpuru, pero también las de galerías internacionales de primerísimo nivel (Pace, David Zwirner, Hauser & Wirth…), que prefieren acudir a otras ferias más globalizadas: Art Basel en Qatar y Frieze en Abu Dabi. Aunque el Golfo Pérsico no está para vender arte en estos momentos. Quienes no faltan a la cita son los más de 400 coleccionistas y 200 profesionales invitados por la feria. Que compren o no en ARCO, es otro cantar. El Guest Lounge (la sala vip de toda la vida, vamos) tiene por nombre este año ‘350.000 hectáreas’, las que ardieron en los incendios de Orense. Parte de esa madera quemada luce en este espacio. Firman el proyecto Manuel Bouzas y salazarsequeromedina.
‘El racimo de uvas’, de Juan Gris, en el estand de Leandro Navarro. Su precio: 4,2 millones.
(Belén Díaz)
Este jueves inauguran la feria los Reyesacompañados por el ministro de Cultura, persona ‘non muy grata’ por los pabellones 7 y 9 de Ifema, territorio hostil para Urtasun por el empecinamiento de no bajar el IVA Cultural para el arte, como ya han hecho los demás países europeos. Este miércoles, hubo fotografías de artistas y galeristas en la entrada del pabellón 7 a las 12.45 horas como protesta. Carteles y gritos de ‘IVA Cultural, ¡ya!’, y algunos chalecos reflectantes con el lema ‘Los artistas necesitan a un galerista para vivir de sus obras’. Una convocatoria un tanto descafeinada, sin demasiada concurrencia. Este jueves se espera una pitada a Urtasun, aunque, como estará acompañado por los Reyes en la inauguración, no lo ven muy claro algunos galeristas. «Seguimos a la espera de una respuesta a nuestras reclamaciones, seguimos luchando. Los países de nuestro entorno han hecho los deberes», advierte Íñigo Navarro, miembro del comité organizador de ARCO’26.
Guillermo de Osma, por su parte, comenta que «en este país se ha castigado al coleccionista. El arte se considera un objeto de lujo. Somos el patito feo. Nuestras reclamaciones son absolutamente justas». Para Marc Doménech, «si el sector no empuja, no lo conseguimos. Habrá que hacer algo. Tienen que darse cuenta de que el Estado recaudará más si las galerías venden más con un IVA más bajo. Nadie me ha dado aún un argumento de por qué no se baja». ¿Afectará la guerra en el Próximo Oriente a ARCO? Advierte el galerista catalán que «se parará el mercado en unos meses. El riesgo se frena y lo conservador se mantiene. Las piezas menores y los artistas jóvenes son los que más se resienten».
‘Leku III’, de Chillida, en Mayoral. Esta escultura de hormigón cuesta 1,9 millones.
(Belén Díaz)
Dejamos el IVA a un lado y vamos en busca del precio más alto de la feria. Que sepamos, es un juan grisque cuelga en el estand de Leandro Navarro: ‘El racimo de uvas’, óleo sobre lienzo de 1917, de una colección privada suiza. Su precio: 4,2 millones de eurosmuy por encima de obras de Rauschenberg (825.0000 euros) o Baselitz (1,5 millones), a la venta en Thaddaeus Ropac. También en Leandro Navarro, un precioso Morandi (tres millones) y un Matisse (un millón). No defrauda nunca. Es, como acostumbra, uno de los mejores espacios en ARCO, con piezas de altísimo nivel.
Entre lo más interesante de la feria, una gran pieza del venezolano Jesús Rafael Soto -una esfera amarilla del 82-, rodeada por obras de Olafur Eliasson en un proyecto conjunto de las galerías Elvira González y neugerriemschneider, que supera el millón de euros. No parecen llegados del futuro clásicos españoles como Saura, Miró, Picasso, Tàpies, Miró, Dalí, Chillida… De este último se exhibe en Mayoral ‘Leku III’, una escultura en hormigón (1,9 millones de euros); ‘Venus espacial’, escultura en bronce del 77 de Dali (320.000) y un Picasso muy singular: el boceto de uno de los paneles esgrafiados de la sede del Colegio de Arquitectos de Barcelona, elaborados por Carl Nesjar a partir de los esbozos de Picasso. La Generalitat lo declaró Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN). En Senda, un proyecto que celebra los 40 años de ‘Honeymoon’, de Miralda: está centrado en el matrimonio entre la escultura de Colón en Barcelona y la Estatua de la Libertad en Nueva York.
Dibujo erótico-lésbico de un álbum de Victorina Durán.
(Galería Guillermo de Osma)
Alabastros y técnicas mixtas sobre papel de Jaume Plensa, junto a un Kounellis, en Lelong; cerámicas de Barceló en Elvira González; obras de José María Sicilia en Prats Nogueras Blanchard y Chantal Crousel… En Elba Benítez, que ocupa el lugar que dejó Helga de Alvear en el pabellón 7 de Ifema, cuelgan las ‘Variaciones Güell’, de Jorge Ribalta, y piezas de Oriol Vilanova, artista que llenará con sus ‘postales’ el pabellón español en la Bienal de Venecia de este año.
La figura de lorca (muy del futuro tampoco parece) la vemos hasta en tres galerías: una versión de Fernando Sánchez Castillo, en Albarrán Bourdais; tres estudios de Lorca del francés Ernest Pignon-Ernest en Lelong, y el que le hizo en vida su amigo Pepe Caballero, que estuvo en manos de la viuda del artista, María Fernanda Thomas de Carranza, y está a la venta en Guillermo de Osma. Los que sí parecen llegados del futuro son Daniel Canogar y Rafael Lozano-Hemmerambos en Max Estrella. En ‘Spool II’, el primero convierte las pantallas en esculturas: es una animación generativa que se nutre de un archivo de 500 obras de arte que han desaparecido, han sido destruidas, robadas o expoliadas. Lozano-Hemmer presenta ‘Thermal Drift’, una obra de arte interactiva con una cámara térmica.
Obras de Esther Ferrer en el estand de 1 Mira Madrid/2 Mira Archiv en ARCO.
(Belén Díaz)
Las mujeres protagonizan gran parte de la feria.: Esther Ferrer (‘Autorretrato en el tiempo’ y el ‘Piano Satie’); Pilar Albarracín con sus ‘Lunares’ y dibujos bordados con alfileres: Ángela de la Cruz y Ana Prata, en Travesía Cuatro; Glenda León (un arpa cuyas cuerdas están hechas con plumas de pavo real, faisán y guacamayo), Ana María Caballero y sus poemas colgados en perchas de pantalón con alarma y firma con hilo rojo, aún con la aguja puesta (ambas en Max Estrella); Marina Vargas y María María Acha-Kutscher, en ADN… Aparte de la orgia lesbica entre las grandes líderes mundiales, organizada por la artista afgana Kubra Khademi en el estand de Eric Mouchet (sin duda, la pieza más ‘instagrameable de ARCO’26), en Max Estrella encontramos una obra de La Ribot, ‘Nueve chichis y un flash’. Sí, se titula así. Es lo que es. ¿Para qué preguntar de qué va? La artista retrata con una polaroid su pubis y le pinta encima de mariposas. También hay collages de la cineasta Isabel Coixet, nuevo fichaje de esta galería. Ya la vimos en el Museo Thyssen. En junio tendrá exposición en Max Estrella y en 2027 la veremos en los Encuentros de Arlés y en San Telmo.
Escultura de alabastro de Jaume Plensa, en el stand de Lelong.
(Belén Díaz)
el relevo generacional de las galerías españolas lleva un tiempo gestándose. Entre las que se estrenan este año en la feria, Río y Meñakaque dirigen Enrique del Río y Amaia de Meñaka. Nacida en 2018, cuenta con sedes en el centro de Madrid, en Carabanchel y en Barcelona. Llevaban tres años intentando entrar en ARCO y al fin lo han conseguido. Era el sueño de estos jóvenes coleccionistas: «Estar aquí te abre a las instituciones, a coleccionistas, a nuevos artistas… Hace crecer la galería». Las galerías emergentes apuestan por nuevos modelos. Esta cuenta con una programación multidisciplinar, con diversidad de lenguajes; un programa de mecenazgo de becas internacionales para residencias de artistas y un programa de formación universitaria en arte y coleccionismo.
En suma, ARCO cumple 45 años y lo celebra reflexionando sobre ‘el futuro, por ahora’. Pues, por ahora, parece incierto y no pinta demasiado bien.
El sector acoge con entusiasmo la decisión de Ayuso
Mientras los ministerios de Cultura y Hacienda deshojan la margarita sobre si se aplica la bajada del IVA al sector del arte, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayusoha dado un golpe de efecto en pleno ARCO. Durante una visita al Salón de Arte Moderno (SAM) en el Círculo de Bellas Artes, anunció este miércoles la decisión del Gobierno regional de Bonificar el 100% del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales Onerosas (ITPO) aplicado a la compraventa de obras de arte que se realizan a través de galerías y marchantes. La eliminación del gravamen real del 4% producirá un ahorro en torno a los 700.000 euros, del que se beneficiarán cerca de 200 contribuyentes.
La noticia fue acogida con entusiasmo entre los galeristas presentes en ARCO. Así, Íñigo Navarro explica que «ese impuesto, que había que pagar cuando se compraba una obra a un particular, desapareció en Cataluña recientemente y hemos estado reivindicando a la Comunidad de Madrid que debía igualarse la situación impositiva. Los galeristas trabajamos mucho con particulares y con legados familiares, que tenían ese impuesto. Es una buena noticia, que nos hace mucha falta; un gesto muy importante. Hay administraciones que están haciendo sus deberes y apoyando al arte». Guillermo de Osma no conoció la noticia cuando habló con ABC: «Eso es la bomba, es fantástico. Agradecidísimos, es una llamada de atencion al gobierno central».
Mar Domènech explica la situación en Cataluña: «Supimos que las casas de coches de segunda mano tenían una asignación: si compraban un coche y lo vendían en dos años no tenían que pagar ese impuesto. Le propusimos al Gobierno de la Generalitat si podíamos tener un trato similar. Aceptó, pero nos dieron solo un año».