Dos orgías, pared con pared. El Mercat de les Flors, en Barcelona, será escenario esta semana de dos espectáculos de danza que pretenden jugar con el imaginario de lo que hoy en día se entiende por sexualidad. método rosael primero de los muestracorre a cargo del coreógrafo y agitador cultural Pere Faura. A él mismo le gusta definir su espectáculo como una “orgía artística” para conectarse con la cultura LGTBI+ a través de un concierto de coreografías. La segunda de las representaciones es del bailarín Miquel Barcelona y lleva directamente por título. orgia.
método rosa se representa desde este miércoles al domingo y habla de la cuestión gay, de las relaciones sexoafectivas y de la construcción de género. Y se representa al revés. “Es un espectáculo invertido sobre invertidos”, explica Faura, y esto quiere decir “que empieza por la fiesta tras el estreno, luego hay una charla postfunción, le sigue el bis, más tarde se representa el último tema, luego el penúltimo… para acabar con el inicio. Todo esto mientras salta, canta y baila temas del imaginario pop LGTBI sobre todo de los años ochenta del siglo pasado. Y acompañado en su empeño por el músico Niels Bekius.
Es un espectáculo invertido sobre invertidos”
Así que de la garganta y de la caja torácica de Faura salen canciones populares catalanas, temas de Lluís Llach y unos cuantos más -estos tuneados al catalán- de Raphael, Alaska, Miguel Bosé, Locomia, Rocío Jurado, Tracy Chapman, Raffaella Carrà, Freddie Mercury… “Canto más que baile (…) y me cambio más de vestuario que Madonna en un concierto”, dice Faura, casi a modo de advertencia.
Que las traduzca al catalán tiene también un porqué. Ni mucho menos es un gesto político, asegura, sino una manera de recuperar una “intimidad perdida”, ya que cuando era joven y empezaba a “salir del armario” los referentes musicales que le llegaban eran sobre todo en castellano.
“Son canciones que forman parte de nuestra memoria colectiva, pero que a la vez son parte del colectivo LGTBI, ya sea porque son himnos, ya sea por que se han escrito desde el armario para salir de él aunque no lo consiguieran”, prosigue el empresario.
Faura explica que para él era importante “hacer un poco de electronostalgia”, en el sentido de volver a pasar “por el túrmix” de la electrónica actual las canciones que le acompañaron en sus años ochenta y noventa en su desarrollo como artista y como homosexual. “Y ver todo lo que nos habíamos comido sin darnos cuenta”, asegura el coreógrafo. Esto es: toda aquella ambigüedad que cantantes y compositores gais asumieron a menudo interesadamente para tener éxito comercial. “¡Es increíble, lo ambiguo vendía!”, exclama Faura.
El espectador no tiene escapatoria ante tanto bullicio. El espectáculo está pensado para que participe y se una a esta “orgía artística”, tal y como su autor define la función. Que se represente en la sala Pina Bausch del Mercat de les Flors, de dimensiones reducidas, le obligará a ello.
‘Orgía’, de Miquel Barcelona
En paralelo a método rosael Mercat de les Flors también acogerá orgia. Se representa en una sala con más capacidad, en la Maria Aurèlia Capmany, desde este jueves al domingo. Este espectáculo de danza contemporánea de la compañía de Miquel Barcelona sitúa el foco en cómo se percibe y se mira el cuerpo actualmente y en cómo el placer puede convertirse en un espacio de tensión. Todo ello para confeccionar, según la compañía, un relato escénico que cuestiona y tensiona el uso del placer en cuerpos sometidos a “una mirada abusiva, capitalista y heteronormativa”.
”Quise ponerme el reto de tratar un tema muy sensible y muy frágil como es la sexualidad, y por oficio, me apetecía mucho tratarlo desde el movimiento, porque había conocido en primera persona muy malas prácticas durante mi formación”, afirma Barcelona.
El bailarín también justifica el título de la obra: “Orgía quiere decir ritual, por lo tanto, se desvincula un poco de este significado más fuerte de acto sexual en grupo. Me he aferrado también a la idea de Foucault, en su libro”. historia de la sexualidadde que sexualidad es un término contemporáneo que se revisa en diferentes momentos de la historia según las prácticas que tiene”.
Barcelona y los bailarines que le acompañan en el escenario se sirven de bailes como el estar de modael débilg, el perreo o el salón de baile“que nacen más bien desde el rito y que se han ido llevando hacia el espacio escénico”, para reinterpretarlos y destilarlos.
Los primeros 25 minutos de la función son vertiginosos. Casa con la idea de una orgía, en la que se lleva el cuerpo al límite para sentir más placer, “cuando en realidad deberíamos incluir el placer en muchas más cosas que en el acto sexual”. “Luego hay una deconstrucción sobre un orgasmo, hay una deconstrucción sobre el tacto, hay elementos con los que juego con el imaginario de lo que entendemos como acto sexual en grupo, y un final que vuelve a la idea de ritual, mucho más desde la armonía, la paz, el ritmo”, concluye Barcelona.

