La Guardia Civil ha solicitado en estos días la colaboración ciudadana para identificar a una mujer cuyos restos óseos fueron hallados en 2023 dentro de una maleta en Benahavís (Málaga). De origen europeo, unos 40 años de edad y 1,60 metros de estatura, se … Cree que era de piel blanca, que tenía ojos marrones y cabello castaño y que habría sido madre de al menos un hijo. Los investigadores han difundido un retrato-robot de la desconocida, que falleció entre los años 2020 y 2023, con esperanzas de que algún familiar o conocido reconozca sus rasgos y se aclare por fin quién es y cómo acabó tristemente enterrada en una zona boscosa y de difícil acceso de una urbanización de lujo malagueña. Al jardinero Bartolomé Gallego, que descubrió su calavera entre la maleza, aún le provoca «escalofríos» recordar el macabro hallazgo. Hace un siglo, fueron los empleados de la Estación del Norte quienes se estremecieron al descubrir unos huesos humanos, también de mujer, en un baúl que llevaba casi un año olvidado en los almacenes.
Aquel 30 de diciembre de 1920, la Compañía ferroviaria se disponía a subastar públicamente las mercancías que nadie había reclamado en el plazo reglamentario. En el muelle número 5 languidecía un envío facturado en Bilbao hacía un año por un desconocido C. Céspedes, sin más señas. No parecía tener nada de particular, pero cuando los operarios procedieron a abrir una caja para sacar a la venta su contenido, descubrieron aterrados que contenían varios huesos humanos y una cabellera rubia. Según el médico que examinó los restos óseos, habían pertenecido a una mujer que llevaba muerta más de un año. La truculenta noticia corrió como la pólvora en Madrid. «¿Será un crimen?», se preguntaban algunos diarios.
Imagen de los restos hallados en la caja, publicada por el periódico El Liberal.
(BNE)
Aunque en un principio se pensó que los huesos podrían pertenecer a algún estudiante de medicina, entre los documentos y objetos del misterioso envío se encontró una carta que alento sospechas. Parecía apuntar a un «suceso de folletín», tan popular en la época. En el escrito, fechado en 1914, Gonzalo Céspedes le manifestaba a su hijo Carlos su «disgusto grande» por el comportamiento que tenía con su hermana. «No obstante mi prohibición de siempre, te permite pegarla con mala intención, sin tener en cuenta que además de ser más pequeña que tú, no puedes devolverte los golpes, todo sin contar con que es tu hermana», le decía el padre, preocupado por el futuro de su hija. «Si de esa manera has de seguir tratándola, cuando nosotros faltemos la pobre tendrá que huir de tu lado, o ponerse a servir, o buscar un asilo», cavilaba el progenitor, afeando al hijo maltratador su conducta. El juez de guardia ordenó la búsqueda y detención de Gonzalo Céspedes, a quien venía consignada la macabra mercancía, mientras la prensa elucubraba: ¿pertenecerían los restos al cadáver de la niña?
Poco tardó en aclararse el misterio. Gonzalo Céspedes, abogado de 57 años y residente en Madrid, declaró ante el juez que los huesos del cajón eran de su querida hermana Blanca, que había fallecido en Manila (Filipinas) en 1884. La familia, antes de trasladarse a vivir a España, había exhumado sus restos y se los había llevado consigo en esa caja, forrada con zinc en su interior. Según algunos diarios, la caja había acompañado a los Céspedes en San Sebastián y en Bilbao, donde residieron antes de mudarse a Madrid. También declaró su hijo Carlos, que envió la caja desde Bilbao. No fue retirada a tiempo de la Estación del Norte por su destinatario «por causas ajenas a su voluntad», decía ABC. Otras informaciones detallaron que Gonzalo Céspedes había perdido casi toda su fortuna y atravesaba penurias económicas.
Retrato robot de la mujer encontrada en Benahavís.
(GUARDIA CIVIL)
Tanto el señor Céspedes como su hijo pasaron a disposición judicial por haber exhumado y trasladado los restos humanos sin la debida autorización. «No hay suceso», «se acabó la novela», «todo está aclarado», titularon los periódicos en esos primeros días de 1921, zanjando el caso. Ojalá un siglo después el misterio de la tétrica maleta de Benahavís se resuelva también con celeridad. ¿Sabe usted quién puede ser esa mujer de unos 40 años, de piel clara y cabello castaño?

