La consellera de Cultura, Sònia Hernández, y el director del Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), Pepe Serra, insistieron ayer en su comparecencia ante la comisión de Cultura del Parlament en que la “fragilidad” de las pinturas de Sijena hace “inviable” su traslado. Además, Serra advirtió que son “un enfermo en la uci desde el año 1936 y siempre han requerido de todo tipo de atenciones especiales”.
La consellera no refutó que la sentencia del Supremo sobre la devolución de estos bienes al monasterio de Sijena sea firme, por lo que “hay que cumplirla”, pero aseguró también que existe un “deber ético de preservar un patrimonio excepcional que se encuentra en una situación de máxima fragilidad”.
Asimismo, defendió que actualmente las pinturas están en las mejores condiciones “posibles”, “controladas” y “monitorizadas”, en un entorno “óptimo de conservación” y al alcance de “toda la ciudadanía”, y recordó que anualmente un millón y medio de personas de todo el mundo visitan el centro. El director explicó que, aunque se denomina pinturas a estas obras que se reclaman, en realidad “no son las pinturas originales, porque se quemaron”. “Lo que custodiamos –apuntó– son los restos calcinados de la pintura mural”.
Serra también admitió que la sentencia del Supremo debe ejecutarse, pero los técnicos del museo –que según la sentencia del juzgado número 2 de Huesca deben ser los encargados de arrancar los restos– no se ven “capaces técnicamente de ejecutarla sin someter la obra a grandes riesgos”.
