El Molino ha debido interrumpir su programación después de que se observen deficiencias en la insonorización de la sala que impiden la continuidad de su actividad estable de conciertos con oferta gastronómica. El local del Paral·lel, propiedad del Ayuntamiento de Barcelona desde hace cuatro años, no contempla ahora actividades a corto plazo y deberá afrontar obras de acondicionamiento para volver a programar música en directo.
La suspensión de la programación se debe a que “se han detectado deficiencias en la insonorización del local”, señalan fuentes municipales a este diario, que apuntan que en estos momentos “se está analizando cuál es la mejor solución para subsanarlas”. Añaden que El Molino ha debido “redefinir la programación para evitar las molestias a los vecinos”. Los últimos conciertos acogidos por la sala fueron los que ofrecieron, este mes de diciembre, el grupo Astrio (día 4) y la saxofonista Irene Reig (9). La indisposición para acoger conciertos por un periodo de tiempo indeterminado es la causa por la que el festival Barnasants no ha podido incluir a El Molino en su programación de 2026, anunciada este miércoles. El propósito es retomar la actividad una vez se hayan subsanado las deficiencias.
Musica y gastronomia
La gestión de El Molino corre a cargo de Barcelona Events Musicals, la promotora responsable del festival Cruïlla, organizadora ahora también de Porta Ferrada (en Sant Feliu de Guíxols), que en 2024 salió vencedora del concurso público para los próximos cuatro años. La sala estrenó su nueva etapa el 27 de octubre de 2024, estableciendo una oferta de música en vivo en tres sesiones diarias (a las 20.00, 21.30 y medianoche), con comida y copas, un formato inspirado por referentes internacionales como los neoyorkinos Cotton Club y Blue Note.
Primer concierto de la nueva etapa de El Molino, de Kahil ElZabar Ethnic Heritage Ensemble, el 1 de noviembre de 2024. / FERRAN SENDRA
La entrada de Barcelona Eventos Musicales ha representado la recuperación de El Molino como escenario estable para la música después de varias décadas de incidencias y parones. El local, inaugurado en 1898 y desarrollado largamente como café-concierto, cerró sus puertas en 1997 para reabrir en 2010 tras una reforma integral de la que quedó poco más que la fachada. Tras una etapa de gestión privada (a cargo de una empresa, Ociopuro, que acabó presentando concurso de acreedores) y un largo período de inactividad, el Ayuntamiento compró el local en 2021, por 6,2 millones de euros, según apuntaron entonces fuentes consistoriales, para evitar que cayera en manos de fondos buitre.
El Molino renació así el año pasado con el propósito de normalizar una propuesta de música en vivo de aforo reducido, 250 personas, ofreciendo “alta cultura de una manera cercana”, como indicó su director, Víctor Partido, en el acto inaugural. Flamenco y músicas de raíz, así como jazz, canción de autor, música latina y pop alternativo. han transitado por su escenario, que ha acogido a numerosos artistas de la escena local y figuras internacionales de prestigio como Calexico, Eliane Elias, Kenny Barron Trio, Fatoumata Diawara y Micah P. Hinson.
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