Con el espectáculo ‘Musée Duras’ en el Théâtre de l’Odéon de París, el director Julien Gosselin avanza en la búsqueda de un lenguaje escénico capaz de dialogar con la literatura sin reducirla a narración lineal. El proyecto, concebido como un recorrido por fragmentos de … la obra de Marguerite Duras, se presentó durante varias jornadas y logró más como una instalación escénica que como un espectáculo tradicional.
‘Museo Duras’ imprime la marca de Julien Gosselin como director del Odéon–Théâtre de l’Europe, cargo que asumió en julio de 2024, y que supone un cambio generacional y estético en una de las instituciones teatrales más influyentes de Francia. Su nombramiento, con apenas 37 años, señaló la voluntad del Ministerio de Cultura de impulsar una línea más experimental y abierta a la literatura contemporánea, la hibridación escénica y los nuevos lenguajes.
Desde sus inicios, Julien Gosselin ha trabajado con la literatura no como soporte dramático, sino como estructura. Su nombre comenzó a destacar tras la adaptación de ‘Las partículas elementales’ En 2013, a partir de la novela de Michel Houellebecq. Aquel montaje utilizaba cámaras, proyecciones, música electrónica y un elenco numeroso para articular un relato. Ya entonces el director explicó a la prensa que su objetivo era «confrontar el texto contemporáneo con herramientas escénicas actuales» y evitar la adaptación ilustrativa.
Esta línea se consolidó con ‘2666’ (2016)versión teatral de la novela de Roberto Bolaño. Con una duración superior a las diez horas y un tratamiento fragmentario de la obra original, el montaje se convirtió en una referencia. La crítica subrayó la capacidad del director para trabajar con materiales narrativos complejos sin renunciar a la intensidad escénica. En entrevistas de aquel período, Gosselin afirmaba que la extensión no era un gesto provocador, sino la única manera de que el espectador pudiera atravesar una obra de esa magnitud: «La duración es parte del sentido»señaló entonces.
En 2020 presentó ‘Le Passé’, un proyecto construido a partir de textos de Leonid Andréiev y otros materiales heterogéneos. Allí, la mezcla de teatro, vídeo, monólogo y performance documental apuntaba a una metodología cada vez más híbrida. El director asumía abiertamente que el teatro podía funcionar como una plataforma para ordenar voces y épocas sin necesidad de una estructura narrativa única. Esta forma de entender la escena —como un espacio para reorganizar materiales literarios, no para traducirlos— se convirtió en la base conceptual de ‘Musée Duras’.
La obra, no un libro.
A diferencia de otros montajes, ‘Musée Duras’ renuncia desde el principio a la idea de adaptar una obra específica. La propuesta se implementa en una vez piezas o módulos presentados en un espacio que recuerda a una galería contemporánea: iluminación neutra, zonas de tránsito y una división del tiempo que permite asistir al proyecto completo o por secciones. Los fragmentos proceden de distintas obras de la autora —relatos, teatro, guiones, novelas— y se activan a través de lecturas, proyecciones, escenas breves o intervenciones físicas. El espectador no sigue una historia, sino un conjunto de focos temáticos propios de Duras: el deseo, la ausencia, la espera, la infancia, la memoria o la identidad.
El formato, ha explicado Gosselin, responde a su deseo de «permitir que cada espectador trace su propia lectura de Duras». También justifica la presencia de intérpretes jóvenes —en parte procedentes del Conservatorio Nacional de Arte Dramático de París— como una manera de reintroducir a la escritora en generaciones que ya no forman parte de su contexto literario original. Para él, confrontar a nuevos actores con la escritura de Duras es una forma de garantizar que la autora siga circulando fuera del circuito académico.
‘Musée Duras’ ha sido leído, según la crítica, como un intento de evitar la presentación reverencial de la autora. En lugar de abordar su obra desde un punto de vista patrimonial, el montaje propone examinarla al hacer visibles las recurrencias de su escritura: voces que regresan, frases que se repiten, silencios calculados. No todos los comentarios han sido favorables; algunos apuntaron que la fragmentación resultaba exigente para el espectador y que la duración podía dificultar la cohesión del conjunto. Con todo, la propuesta fue percibida como un paso más en la investigación del director sobre los límites entre escena y literatura.
EL director teatral Julien Gosselin
Teatro versus Narración
Situado en el conjunto de la obra de Gosselin, el ‘Musée Duras’ funciona como una ampliación de métodos anteriores. Si en ‘Las partículas elementales’ y ‘2666’ la literatura proporcionaba un armazón narrativo, aquí ese armazón se disolvía en un sistema de fragmentos. El director se acercaba así a tendencias escénicas visibles en otros creadores europeos que trabajan con textos literarios de forma no narrativa: adaptaciones visuales de novelas por parte de compañías flamencas, dispositivos híbridos que combinan teatro y cine en vivo, o proyectos centrados en la lectura como gesto escénico. En todos los casos, la literatura deja de ser un material cerrado para convertirse en un campo de experimentación formal.
La clausura del montaje deja ahora espacio para evaluar su alcance. ‘Musée Duras’ no pretendía sustituir la experiencia de leer a Duras, ni presentar una visión definitiva de su obra, sino ofrecer una aproximación que pusiera en circulación sus temas y su estilo desde una perspectiva contemporánea. Al organizar su escritura como un recorrido, la pieza invitaba a reconsiderar la relación entre texto y espectador. No se trataba de comprender un argumento, sino de observar cómo funciona una voz literaria cuando se separa de su estructura original. Sus montajes anteriores ya indicaban esta orientación; ‘Musée Duras’ la consolida. La literatura no es algo que deba ser ilustrado, sino un sistema de tensiones que puede organizarse de múltiples maneras sobre un escenario. «Acercar la literatura a la escena sin miedo a transformarla», defiende él. Un teatro que busca, ante todo, mantenga abierto el diálogo entre los textos y quienes los reciben.
