Mujeres es uno de esos grupos de los que uno podría hacerse fan aunque no sintiera un aprecio especial por sus canciones. Porque hay algo verdaderamente inspirador y admirable de la manera en que Yago Alcover, Pol Rodellar y Arnau Sanz siguen conduciendo su carrera casi 20 años después de dar sus primeros pasos, guiados siempre por la convicción de que la música no es un vehículo para el lucimiento y la escalada sino un espacio de encuentro y de comunicacion. Aunque, por otro lado, ¿cómo no sentir aprecio por esas canciones que son como pequeñas bombas de emoción hechas a base de guitarras aceleradas, estribillos exaltados y letras palpitantes? es su nuevo elemento, ‘Es un dolor inexplicable’ (Sonido Muchacho), hay una decena de ellas. “Diez golpes directos con la lenta al final; el ‘disco Mujeres’ de toda la vida”, apunta Pol entre risas.
Grabado en el estudio La Mina de Granada junto al productor. Raúl Pérez‘Es un dolor inexplicable’ es una colección compacta de ‘hits’ vertiginosos (“vuelapelucas y vuelcacorazones”, como escribe Miqui Otero en la nota de prensa que acompaña al disco) concebidos para ser tocados en directo. Frente a la naturaleza más dispersa y ligeramente experimental de su anterior entrega (el estupendo ‘Desde flores y entrañas’), Mujeres Vuelve a apostar aquí por la concisión y la rapidez.aunque se han dado el lujo de incluir en un par de canciones unos brillantes pasajes instrumentales que tal vez abran nuevos caminos a su muy consolidada manera de componer. “Eso fue objeto de mucho debate en el grupo, porque nunca habíamos hecho algo así, pero estamos muy contentos de cómo ha quedado y ahora tenemos muchas ganas de hacerlo en directo -explica Yago-. Y en el próximo disco igual hasta empezamos a metro puentes”.
Si los discos de Mujeres siempre se construyen alrededor de una idea genérica o un sentimiento (sin ser para nada álbumes conceptuales), en ‘Es un dolor inexplicable’ manda el orgullo de Seguir en pie en medio de un paisaje que se vuelve cada vez más hostil y desagradable.. ‘Alucinante’, la canción que abre el disco, es una celebración de la supervivencia y en ‘Caen imperios’ cantan “seguiremos existiendo aunque nos olviden”. “Quizá todo eso tiene un poco que ver con que se acerca el 20 aniversario del grupo -señala Yago-, pero sobre todo es el reflejo de la inquietud que nos genera ver cómo ha evolucionado el mundo de la música. Hablo de la industria, pero también de los grupos. Nos encontramos con grupos más jóvenes y vemos en ellos unas actitudes que a veces no entendemos. Hay unas aspiraciones totalmente desbocadas y casi antinaturales. Que un grupo que acaba de empezar esté pensando en hacer un Movistar Arena es algo que nos descoloca mucho”.
Un futuro más triste
De esa fricción nace, en parte, el “dolor inexplicable” que da título al elepé. “Si, nos duele que esta nueva sociedad tenga unos objetivos que no tienen nada que ver con los nuestros -subraya Pol-. Se ha impuesto una determinada idea de éxito, pero hay muchas ideas de éxito. Para nosotros, el éxito es un grupo con tus amigos, empezar a montar tocando en salas pequeñas, aprender a autogestionarte, crecer poco a poco, formar una comunidad… Y ser muy conscientes de que la forma en que consumimos y practicamos la música condicionará cómo será la música en el futuro. Si solo piensas en el Palau Sant Jordi o solo escuchas Spotify, eso hará que quizás en el futuro no haya salas ni discográficas pequeñas, y, como demuestra la historia, es de ahí de donde salen las nuevas sonoridades y las nuevas propuestas. Todo acabará sonando igual y será mucho más triste”. “Si tu discurso como grupo es hablar de números, de estrategia o de producto, dedícate a otra cosa, porque eso es la antítesis de lo que debería ser un grupo”, sentencia Arnau.
Arnau, Pol y Yago, Mujeres / Ferrán Nadeu
Contra la amenaza de ese futuro de algoritmos, viralizaciones y falsos ‘sold outs’ Mujeres se rebelan publicando ‘singles’ en vinilo con canciones que no están en las plataformasdiseñando con mimo las portadas y los encartes de sus discos, organizando encuentros con sus seguidores y convirtiendo cada una de sus actuaciones en una salvaje sesión de terapia colectiva en la que es posible llorar de emoción y bailar pogo al mismo tiempo. “Hacemos las cosas que nos apetece hacer, es algo que nos parece natural, aunque luego te das cuenta de que quizás hoy no hay muchos más grupos haciendo”, dice Arnau. “Venimos de esa sensibilidad y la reivindicamos -añade Pol-. Para nosotros una referencia muy grande ha sido Nueva Vulcanoy no porque los escuchamos mucho, sino porque nos gusta lo que hacían y lo que decían y cómo lo decían. Son la prueba de que un grupo no necesita vender muchas discotecas ni muchas entradas para ser muy importante”.
Mujeres son importantes. Lo demuestra el hecho de que las entradas para los conciertos de la gira de presentación de ‘Es un dolor inexplicable’ se hayan puesto a la venta con hasta 10 y 11 meses de antelación. “Es muy exagerado -admite Yago-, pero cada vez es más complicado hacerlo de otra manera. Hay mucha demanda de salas porque los festivales de verano están también programando ahí durante todo el año y para reservar hay que trabajar con una anticipación que flipas”. En Barcelona, la cita es el 22 de enero en la Sala Apolo. Con las nuevas canciones en el depósito, se avecina algo memorable.
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