Imagine que aparece un documento en un archivo secreto de la policía que indica que usted es un espía peligroso y que ha sido objeto de vigilancia durante años. Usted no es espía, sabe que no es espía, pero el archivo así lo certifica. ese … documento se filtra entonces al público. Es verídico, ni siquiera un error, sino un modelo estándar adjudicado en su día por los estamentos del Estado para controlarle. De la noche a la mañana, usted se ha convertido en espía a ojos de todo el mundo, ya que la documentación de los hechos lo dicta así. ¿Cómo convencer al mundo de que es un error? ¿Cómo convencer que estos hechos se han malinterpretado o manipulado? ¿Quién puede construir su propia identidad sin burocracias estatales que nos reduzcan a datos e intereses de mercado más que en personas con un fin en sí mismo? Todas estas preguntas se esconden detrás de ‘Indignidad’. Una vida recreada’ (Anagrama)la indagación de la escritora y politóloga Lea Ypi en los archivos de la Albania comunista para descubrir quién era en realidad su abuela, la que ella recordaba o la persona acusada de espionaje.
La escritora recuerda que en su casa siempre se solía decir: «No es importante qué recuerdas, sino cómo lo recuerdas». Este axioma es la base de este apasionante ensayo/novela/memorias/autoficción que recorre la Albania moderna desde el fin del imperio otomano al nacimiento y caída del gobierno comunista hasta darnos una idea preocupante del presente del mundo occidental. «Es importante saber cómo funciona la memoria y cuáles son sus mecanismos de transmisión. En muchos contextos existe la creencia, bastante ingenua, de que si conocemos los hechos del pasado podremos acceder a la verdad. Pero, en realidad, solo puedes encontrar la verdad si desconfías en la autoridad que te da acceso a ella. Lo que a menudo descubres en los archivos es que no documenta los hechos en sí, sino un punto de vista que los organiza y los presenta de una determinada manera. No son los hechos ‘puros’, sino la interpretación de quien los registra», comenta Ypi en declaraciones a ABC.
La escritora inició su investigación cuando descubrió en redes. una foto de sus abuelos en 1941a bordo de un crucero durante su luna de miel. De pronto, multitud de personas adjudicaron significados y juicios de valor a esta fotografía de la que en realidad no conocían nada. ¿El pecado? Mostrarse sonrientes mientras la II Guerra Mundial hacía estragos. Ypi no conocía quién había difundido la foto, ni por qué, pero miles de desconocidos de pronto se atrevían a otorgar realidad a un discurso completamente inventado. «Lo primero que encontré de mi abuela en los archivos es que era una espía griega. Pero yo sabía que era imposible, ya que su relación con Grecia estaba marcada por la destrucción de su mundo en Salónica. Ella no se pensaba como griega; al contrario», afirma la autora de ‘Libre’.
En la era de la presunta exaltación de la individualidadlos gobiernos y los mercados parecen interesados en propiciar lo contrario. Es decir, reducir al individuo a categorías de fácil interpretación y catalogación. «Para las autoridades, los individuos no importan: importa la función que desempeñan. En aquella Albania, necesitaban ‘una espía griega’ y esa fue mi abuela. En realidad, quien fuese ese espía era irrelevante. Por eso en los documentos que consultaron las personas se convertían en verdaderos ‘objetos’. Literalmente: ‘el objeto estuvo aquí’, ‘el objeto fue visto allí’. Su humanidad, sus deseos, su psicología, su ambigüedad, desaparecían. Y esto se repite hoy día de Múltiples formas», señala Ypi.
En su libro anterior, ‘Libre’, (Anagrama), muchos la acusaron de no condenar suficiente el comunismo. Otros, de lo contrario, de no hacerlo con el liberalismo. De esta forma, al alejarse del binarismo de buenos y malos, muchos la tildaron de ambigua y poco clara. Nada más lejos de la realidad. «Hemos de mirar la historia no sólo para saber qué ocurrió, sino para entender patrones y construir interpretaciones posibles. La realidad nunca es un juego de rol, de adjudicar buenos y malos. Eso implica explicar los conflictos no en términos de identidades culturales preponderantes, sino de fuerzas históricas, políticas y económicas. Por ejemplo, pensemos en la crisis de la migración. En realidad, no es un problema en sí mismo, sino el resultado de guerras, desigualdades y crisis ambientales. Sin embargo, se presenta siempre como causa de los machos del mundo, no como consecuencia», asegura Ypi.
Lo que la escritora intenta en el libro es no caer en la irresponsabilidad de decir que todo es una interpretación y que los hechos no importan. «Los hechos son fundamentales, especialmente en contextos de injusticia histórica. Pero tampoco basta con los hechos. Eso es a lo que me refiero. Si dejamos que el tema ‘que los hechos hablaron por si mismos’, dejamos que el discurso lo construyan otros. Es importante tener diferentes perspectivas. La literatura puede ofrecer eso: diferentes miradas que completan la verdad, que le dan auténtico cuerpo y vida. La verdad ya no aparece entonces como una solución simple, sino como algo que emerge de esa complejidad», asegura Ypi.
La escritora defiende la imaginación y la cultura como armas contra la manipulación.
Si en aquel primer libro la tesis principal era la libertad y lo que representa, en este segundo libro Ypi habla de la dignidad como fuerza moral. «El esfuerzo es resistir cualquier simplificación. No se trata de negar que existe el bien y el mal, sino de reconocer que, cuando se cruzan con la historia, se vuelven extremadamente complejos. Ahí entra la idea de dignidad: qué tipo de ser humano queremos ser y cómo esa dignidad se debe reflejar en nuestras instituciones y en la política», asegura.
La escritora utiliza la cultura y la imaginacion como las herramientas principales para no perder el juicio crítico y así salvarnos de la manipulación sistémica e institucionalizada o la tiranía de los mercados y las megacorporaciones. «Si solo creemos en lo que está escrito, renunciamos al juicio crítico. Y eso nos hace vulnerables frente a las autoridades que construyen esas narrativas, ya sean gobiernos o corporaciones. Además, no se trata solo de juzgar el pasado, sino de entender cómo esas mismas lógicas operan en el presente. Hoy también somos ‘datos’ para sistemas de poder: algoritmos, mercados, estructuras políticas. Por eso la lectura crítica del pasado es esencial, nos ayuda a reconocer la manipulación en el presente», dice Ypi.
La memoria y sus trampas.
La escritora pone como ejemplo aterrador de esta perenne simplificación de lo humano y su reducción a objeto, con las promesas de las grandes corporaciones tecnológicas de crear avatares de personas fallecidas para consolar a sus familias. «Vemos cómo manipulan las emociones y las convierten en beneficio económico. Tendemos a asumir que todo desarrollo tecnológico es positivo, sin cuestionarlo. De nuevo, convertimos a personas en objetos de representación, como nombres en un archivo que en realidad no se refieren a nada real. En ese avatar tampoco es la persona real. En el fondo es una forma de deshumanización. La dignidad humana se convierte en un instrumento de poder, persuasión o beneficio», asegura.
Después de hablar de libertad y dignidad, ya te preparas. un tercer volumen que tratará sobre la igualdad. En él, hablará de su vida como emigrante para describir las diferentes formas de interacción humana y afectiva entre personas diferentes y el papel que juega la igualdad en ello. «Mi idea es concluir la trilogía bajo la idea de estos tres grandes conceptos. Luego, no sé lo que haré. Es evidente que vivimos un fin de ciclo y hemos de plantear alternativas al fin del neoliberalismo y la desaparición de los nacionalismos fuertes», señala la profesora de Teoría Política en la London School of Economics.