La Embajada de España ante la Santa Sede se considera la misión diplomática permanente más antigua aún en activo. Nació en tiempos de los Reyes Católicoscon presencia documentada de Gonzalo de Beteta. en Roma hacia 1480 y con antecedentes de 1475, cuando Fernando el Católico enviado al clérigo Gonzalo Fernández de Heredia. Desde entonces España ha mantenido una representación estable ante el papado.
La sede se fijó siglos después en el corazón de Roma, cuando en 1622 se alquiló el palacio monaldeschi en la actual Plaza de España, adquirida en 1647 por el conde de Oñate y comprada por el Estado en 1654, lo que consolidó una casa de embajada que ha permanecido sin interrupción más de cuatrocientos años.
El edificio, conocido como Palacio de Españafue transformado por arquitectos de primer nivel, con intervenciones atribuidas a Borromini en la escalera y el patio, y reformas posteriores que fueron adaptando la residencia a cada época. Su fachada sobria y su ubicación dieron nombre a la plaza y lo convirtieron en un escenario de la vida social y cultural romana. Por allí pasaron Velázquezque residió y trabajó durante sus estancias italianas, y figuras como casanovaademás de embajadores y cardenales que impulsaron capillas, frescos, salones y decoraciones neoclásicas que marcaron la imagen del conjunto.
La actividad diplomática de la embajada ha sido decisiva en momentos clave. Destaca el apoyo papal a la política de los Reyes Católicos, el reparto del Nuevo Mundo con la bula Inter caetera de 1493, la creación de la Liga Santa que venció en Lepanto en 1571 o los equilibrios de la Guerra de Sucesión. En los siglos XIX y XX acompañaron la unificación italiana, los grandes conflictos europeos y la evolución del papel espiritual del papado. Hoy sigue siendo una de las sedes más reconocibles de la diplomacia española en el exterior.
Fuente de consulta y más información: https://www. elpalaciodeespaña.es/
