Es una de las favoritas para dar la campanada. Luna Ki (Barcelona, 1999) afronta su participación en el Fiesta de Benidorm con una Bomba de amor a punto de estallar: una canción que, aunque alejada del estilo que ha defendido desde su debut, ojo, concentra muchos de los rasgos que han definido su trayectoria. Desde su irrupción en la industria en 2019 con Desconocido 2034, el artista ha construido un perfil difícil de encasillarmarcado por una identidad propia que ha desbordado cualquier intento de clasificación externa. Es única.
Se ha formado en teatro, ballet, circo y escrituradisciplinas que han su particular huella en cada uno de los proyectos que han desarrollado. Esa mezcla de lenguajes se percibe con claridad en la propuesta que defenderá en Benidorm, donde el componente visual y corporal adquiere un peso decisivo. No se trata únicamente de una canción, sino de una experiencia que se sostiene sobre la interpretación y la forma de ocupar el escenario. bomba de amor Resulta tan experimental y futurista como ella.
Luna Ki lleva ‘Bomba de amor’ al Benidorm Fest tras abandonar la primera edición. / ARCHIVO
Una apuesta que, en esta ocasión, tras abandonar la primera edición del certamen, parte de un contexto distinto a su paso anterior. Por aquel entonces, el uso del autotune no estaba permitido y marcó un punto de fricción que acabó provocando su salida. Ahora, con esta herramienta fuera de juego, el reto se sitúa en lograr el mismo impacto emocional sin ese apoyo técnico. La incógnita es si será capaz de generar el mismo nivel de conexión con el público. De lograrlo, podrás luchar por la victoria.
Vocalmente, no parte como la intérprete más poderosa de esta hornada. Ahora bien, esto no le frenará. Su fortaleza reside en una presencia escénica que atrapa y mantiene la atención. Hay algo magnético en su manera de plantear cada actuación que convierte gestos, silencios y miradas en parte del relato. Cuando es capaz de aunarlo todo en directo, el efecto es inmediato.
generar impacto
Si algo ha demostrado el Benidorm Fest desde que arrancó en 2022, es que no siempre gana la propuesta más convencional ni la más pulida técnicamente. En ese marco, perfiles como el de Luna Ki ha encontrado un espacio natural para desplegar propuestas que se apoyan en la personalidad y en la capacidad de despertar emoción.
Las cifras de escuchas acompañan este regreso y reflejan un interés creciente por su propuesta. Estafa bomba de amorLuna Ki vuelve a situarse en el centro de la conversación, con la posibilidad de cerrar un círculo que quedó abierto en su primera aparición en el festival. Si logra trasladar al escenario el mismo éxtasis sin apoyos externos, la lucha por la Sirenita de Oro vuelve a estar sobre la mesa. Todo lo demás ya lo tiene.
