Quien vaya buscando curiosidades de su vida privada, detalles de amoríos y morbo quedarán decepcionados. Ve la luz la correspondencia de Maruja Mallo (Viveiro, Lugo, 1902-Madrid, 1995), la pintora surrealista que rompió moldes. un su catálogo razonado se sumaron sendas retrospectivas … en el Centro Botín de Santander y en el Museo Reina Sofía, donde puede visitarse actualmente y, ahora, la publicación de sus cartas (editorial Renacimiento)una edición del galerista guillermo de osmaque se presenta este lunes en el Museo Thyssen. Hijo 121 misivas, muchas inéditasremitidas por la artista a 36 destinatarios. Sorprende que apenas las haya recibidos por ella: una carta de Antonio Machado y varios de Alfonso Reyesque se conservan porque él hizo copias. Escritor y diplomático mexicano, fue embajador en Argentina y en Brasil.
Sorprende la ausencia de cartas a Rafael Alberti, con quien mantenía una relación sentimental y profesional.
Lo primero que llama la atención es la ausencia de cartas a Rafael Alberti, con quien mantuvo una relación sentimental y profesional hasta que en 1931 el poeta la y se marcha a Mallorca con María Teresa León. Del grupo del 27 y la Residencia de Estudiantes a quien primero conoce es a Dalí, con quien coincide en la Academia de Bellas Artes. Éste conservaba un par de cartas-poema y un fragmento de una misiva, hoy en su fundación de Figueras.
No hay correspondencia con lorcani con Nerudani con miguel hernandez…, amigos, algunos con derecho a roce. Sorprende esta ausencia epistolar. ¿No se carteó con ellos? ¿O es que se perdieron las misivas? Explica De Osma a ABC: «Creo que no existe. Era gente a la que ella veía». Pero tampoco se carta con ellos cuando se exilia a Argentina. «No, ella corta, pero es su forma de ser. Maruja siempre mira adelante. Nunca tuvo esa amargura que tuvieron muchos exiliados». A su mejor amiga, Concha Méndezsolo le manda una carta, en 1945, en la que le pregunta por María Zambrano y le habla de sus éxitos.
A la izquierda, carta enviada por Antonio Machado a Maruja Mallo el 1 de octubre de 1938. A la derecha, carta de Maruja Mallo a Rafael Zabaleta enviada desde el Hotel Nogaro-Casino Punta del Este, el 1 de abril de 1949
De Osma destaca el papel de Miriam Sainz de la Mazaque hizo «un trabajo fantástico» de investigación y búsqueda de las cartas en fondos como el Archivo Gerardo Diego, la Fundación Lorca, la Fundación Dalí, la familia de Buñuel… «Dimos con las cartas de Oteizacasi un poco por casualidad, en su fundación». La misiva a rafael zabaleta las encontraron en el archivo familiar: «Le apabulla con sus triunfos en París y en Nueva York».
«Cuando regresa de su exilio a Madrid tuvo una vida social muy intensa: fiestas, cacerías, sesiones de cine»
A Gabriela Mistral le confiesa en una carta que ha tenido dos ‘milagros’ en su vida: «Uno has sido tú y otro Constanza Vigil». Le pregunta por cómo se encuentra de un problema en sus ojos, le pide una foto… Cuando gana el Nobel de Literatura, le envía un telegrama: «Mis efusivas felicitaciones». La carta más extensa es la que manda en 1966 a Luisa Sofovichesposa de Ramón Gómez de la Serna, de quien Mallo era muy amiga. «Rompe un mito que aparece en sus biografías de que, a su regreso a España, ella no salía, que estaba vigilada. Maruja no se siente vigilada y se encuentra con un Madrid que no era triste; tiene una vida social muy intensa: fiestas, cacerías, sesiones de cine…», apunta De Osma.
A Ortega y Gasset le escribe una carta en la que le da su juicio sobre la pintura francesa: «Es la que menos me interesa del mundo; es impersonal, fría, insulsa». También le dice: «No se olvide de mi pensión». Le dieron una beca para ir a Francia para estudiar temas de escenografía y quería prolongar su estancia allí.
Carta de Maruja Mallo a Gregorio Prieto, h. noviembre-diciembre de 1927
Maruja es la protagonista absoluta de sus cartas. Fue su mejor agente y publicista. Manejó brillantemente el marketing y las relaciones públicas de sí misma. Además, buscó a la mejor retratista de Argentina, Annemarie Heinrichpara inmortalizarla. Su objetivo: promocionarse. Habla reiteradamente en sus cartas de sus ambicionessus exposiciones, los éxitos que ha tenido… Y no duda en enviar publicaciones y catálogos de su obra (en especial, una monografía editada por Losada) a críticos, coleccionistas, directores de museos…
«Tenía un arrojo impresionante, creía muchísimo en ella. No era discreta ni tímida»
A muchos de ellos ni siquiera los conocen. Se viene arriba y apunta a lo más alto. Manda cartas a Alfred Barrdirector del MoMA; a Nelson Rockefeller… Les insta de forma incisiva a que vean sus exposiciones. «Se da una importancia enorme, con razón. Siempre he defendido que Maruja es una pintora absolutamente universal», apunta Guillermo de Osma. «Tenía un arrojo impresionante. Creía en ella y eso le ayudó muchísimo en su vida, que no siempre fue fácil, pero nunca cuenta sus penurias. maruja no era ni discreta ni tímida. Avanza con toda la artillería». Pero sí muy celosa de su intimidad, que no aborda en sus cartas.
En ninguna comenta el asesinato de Lorca o de otros amigos. La de tono más político es la que envía en 1937 a Jean Cassou desde Buenos Aires. En ella se refiere a Franco como «Feroz Asesino Espiritista». «Pero ella no ha visto todo eso que cuenta», advierte el galerista.
Carta enviada por Maruja Mallo a Luisa Sofovich en 1966
Las cartas de Maruja Mallo, dados, hijo «caóticas, difíciles de descifrar», con una ortografía peculiar: las comas son puntos y viceversa, no pone acentos, ni mayúsculas, incluso comete faltas de ortografía. «Algunas nos costó descifrarlas. De hecho, hay palabras en las que hemos puesto ‘ilegible’. Es muy curioso, las cartas a Alfred Barr se leen perfectamente. Cuando quiere, tiene una letra estupenda».
Estaba obsesionada por quitarse años, quizás para que la tomaran más en serio como pintora.
Obsesiva por quitarse añosmiente en su edad incluso a carmen condesu amiga, en una carta. Le dice que tiene 20 años cuando tenía 28. «Creo que es por parecer más importante. Podría parecer increíble que una chica de 20 años fuera capaz de hacer la serie de las ‘Verbenas’. Si decía que era tan joven quizás no la tomaran en serio». Maruja Mallo se salió con la suya. Su intenso trabajo de promoción y marketing de sus cartas dio sus frutos. Su obra es al fin reconocida. Es una gran pintora. Pero ella ya lo sabía.
