La película Gelbe Briefe (cartas amarillas), del director alemán de origen turco Ilker Çatak, sobre la represión política contra una pareja de artistas en Turquía, ganó este sábado el Oso de Oro en la 76.ª edición de la Berlinale, el festival de cine de Berlín, en una velada cargada de contenido político en la que el cine turco comprometido doblemente.
El Oso de Plata gran premio del jurado fue para Kurtulus (Salvación)del director Kurdo Emin Alper, sobre el regreso a un remoto pueblo turco de un clan exiliado que quiere reclamar su tierra. En su discurso de agradecimiento, Alper recordó el sufrimiento de los palestinos, de los iraníes y de los turcos encarcelados como el alcalde de Estambul.
Los premios principales –Oso de Oro y Osos de Plata de las distintas categorías- fueron acordados por el jurado internacional de la competición oficial, presidido por el cineasta alemán Wim Wenders. En total, 22 películas de los más diversos géneros competían por los Osos en esta edición, la segunda que organiza su directora, la estadounidense Tricia Tuttle, fichada hace dos años para dar brillo a un certamen que aspira a reactivarse. En vez de eso, el festival se ha visto sacudido por una controversia de alto voltaje político en torno a las opiniones, permitidas o no, en torno a la guerra en Gaza.
“Si esta Berlinale ha estado cargada de emociones, eso no es un fracaso de la Berlinale ni un fracaso del cine; es la Berlinale haciendo su trabajo y su cine haciendo el suyo”, dijo al inicio de la gala en el escenario Tricia Tuttle, quien defendió que la Berlinale es “una institución de la que la gente espera mucho, y vivimos en un momento polarizado”, y aseguró que “todos debemos aceptarlo y abrazar la comunidad que construimos juntos, porque la crítica y la expresión son parte de la democracia, y también lo es el desacuerdo”.
Terminada la gala, en la que hubo varios momentos reivindicativos sobre Palestina, sobre todo en los premios que otorgan otros jurados -como el de documentales-, Tuttle dijo que “la Berlinale no es un espacio para el silencio”.
Galardón paralelo a la Berlinale
‘Iván & Hadoum’, del director español Ian de la Rosa, proyectado en la sección Panorama del festival, premio Teddy a la mejor película sobre personas LGBTIQ+
El Oso de Plata premio del jurado recayó en reina en el marde Lance Hammer, sobre cómo la demencia erosiona la capacidad de una anciana para comunicarse y su marido y su hija intentan protegerla. Premiado como mejor director resultó el británico Grant Gee, por Todo el mundo adora a Bill Evansrodada en blanco y negro, sobre el legendario pianista de jazz Bill Evans que pierde a su bajista y alma gemela en un trágico accidente de tráfico.
El Oso de Plata a la mejor interpretación principal fue para la actriz alemana Sandra Hüller por Rosala historia rodada en blanco y negro de una mujer del siglo XVII que se hace pasar por hombre en un aislado pueblo alemán para hacerse con una granja abandonada, mientras que Anna Calder-Marshall y Tom Courtenay se llevaron ex aequo el premio a la mejor interpretación de reparto por Reina en el mar.

El Oso de Plata al mejor guion fue otorgado a Geneviève Dulude-de Celles, por Nina Rosauna coproducción de Canadá, Italia, Bulgaria y Bélgica. Dulude-de Celles habló de que “es una época mala para los inmigrantes, a quienes hay que defender”. Y el Oso de Plata de Destacada Contribución Artística recayó en Anna Fitch y Banker White (Estados Unidos), por el documental Yo (el amor es pájaro rebelde), sobre una amistad femenina.
El festival berlinés terminó así con la ceremonia de entrega de los premios oficiales del jurado internacional de los Osos, del que formaron parte, además del presidente Wim Wenders, otros seis miembros: el realizador nepalí Min Bahadur Bham, la actriz surcoreana Bae Doona, el director y productor indio Shivendra Singh Dungarpur, el director y guionista estadounidense Reinald Marcus Green, la directora y guionista japonesa Hikari, y la productora polaca Ewa. Puszczynska.
Por otra parte, la ópera prima del realizador español Ian de la Rosa, Ivan y Hadoum -que figuraba en la sección Panorama del festival-, ganó este sábado el premio a la mejor película de los Teddy, el más consolidado entre los galardones europeos orientados hacia las personas LGTBI+, que se otorga en modo paralelo a la Berlinale. Ian de la Rosa debutaba así en el largometraje con una relación con la transexualidad, la inmigración y la precariedad laboral.

