En poco tiempo, zonas que dábamos por estables se han convertido en focos de la tragedia, y eso rebota en la hoja de ruta de las giras mundiales de los artistas pop, que se había ido ampliándose en las últimas tres décadas. A Rusia y Ucrania, mercados en alza desde los 90, ya no va nadie a actuar, y ahora Emiratos y Qatar han entrado de golpe en un estado de incertidumbre inédito.
A ver, décadas atrás, cuando hablábamos de un ‘world tour’, exagerábamos: se trataba de Norteamérica, unas cuantas urbes de Europa occidental, tal vez Japón y Australia como mucho. Se sumaron luego el enorme campo exsoviético y sus antiguos satélites, y Latinoamérica, el Sureste asiático y las opulentas monarquías del Golfo Pérsico. Hasta hace diez minutos, el mundo se hacía más grande, y ahora parece que se contrae o se fragmenta.
Fijémonos en Oriente Próximo, donde Shakira tiene cerrada toda una gira que incluye conciertos en Doha (1 de abril) y Abu Dhabi (4), y que ahora mismo no pinta muy bien. Qatar y Emiratos han apostado por la ‘live music’: no quieren ser solo centros de negocios, sino sedes de ocio global. El Etihad Arena, de Abu Dhabi (inaugurado en 2021 y con 18.000 localidades), espera en las próximas semanas a artistas como Christina Aguilera, Hauser y Scorpions. En el vecino Dubai, en el Coca-Cola Arena (2019 y 17.000 asistentes) están programados Wu-Tang Clan, Def Leppard y Richard Marx.
En otros puntos de Asia brotan ‘arenas’ y estadios para la música, como el Kai Tak, de Hong Kong (aforo, 50.000) o The Kallang, en Singapur (55.000). Mientras, la guerra Pakistán-Afganistán estrecha un poco más los corredores aéreos. Air India suspendió este fin de semana 50 vuelos en occidente. Informes de la industria apuntan que las cláusulas de fuerza mayor están complicando los seguros de las giras y es pertinente pensar que los promotores tienden a ser más prudentes a la hora de cerrar conciertos según dónde. Un efecto más a favor de las residencias en plazas confiables.
Sí, nos habíamos hecho la ilusión de que el mundo avanzaba bajo la premisa de que convenir un sistema de normas era una gran cosa, y ahora, el empaque hedonista y ‘happy’ de las caravanas pop contrasta con el baile de los misiles, que llegan a silbar muy cerca. El mundo no es una canción de Katy Perry, y digo esto muy contrario porque pensaba volar a Hong Kong vía Doha en unos días y mi plan de vuelo se ha vuelto papel mojado. Parece que París ha salido al rescate, pero ya les diré cómo acaba esto, porque sentirte inseguro es hoy la mayor de las certezas.
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