“Esta mañana, el primer lunes de febrero de 2026, presentamos una medida cautelar buscando que el sable se quede en el destino que eligieron mis ancestros“. Eso escribió la periodista y guionista. Candelaria Domínguez en una crónica publicada ayer en la revista Anfibio sobre una acción judicial que encabeza junto a otros cuatro descendientes de Manuelita de Rozas para evitar que el sable corvo de José de San Martín sea retirado del Museo Histórico Nacionala quien le fuera donado por su familia. “No es una acción política –agregó hace minutos a Clarín–, no es contra nadie. Queremos que se cumpla la voluntad que motivó la donación.“.
Esa voluntad será vulnerada el próximo fin de semana cuando, tras la publicación en el Boletín Oficial del decreto 81/2026el sable corvo del general José de San Martín deje el Museo Histórico Nacional (MHN) para ser depositado en el Regimiento de Granaderos a Caballo Por deseo del presidente Javier Milei.
Mientras el decreto presidencial generó la renuncia de quien actualmente ocupa el cargo de directora del museo, María Inés Rodríguez Aguilar, exdirectora general de Museos, los litigantes contra esa medida son cinco: Candelaria, su madre, su tío Ronnie y su tía Mechi, además de su prima Malena. Todos ellos descienden del marido de Manuelita de Rozas.heredera del sable luego de que muriera su padre, Juan Manuel de Rozas, a quien el propio San Martín se lo envió como legado. “Quisiera tener un pizarrón”, dijo la periodista cuando se le preguntó por el lazo que la une con la familia del caudillo bonaerense.
Pero no hace falta, porque el vínculo es simple: Juan Manuel de Rozas dejó a su amigo y administrador Juan Nepomuceno Terrero el control de sus bienes que quedaron, tras su muerte, en manos de su primogénito, Máximo Manuel Terrero Muñozcasado con Manuela Robustiana Ortiz de Rozas Ezcurra (Manuelita de Rozas, como pasaría a la posteridad).
Máximo y Manuela donaron en 1896, en su nombre y en el de sus hijos, el sable corvo y otras pertenencias al Museo Histórico Nacional, y ese legado quedó expresado en un acta que el propio museo exhibe, pero además en diversa correspondencia entre ellos y Antonio Carranza, fundador de esa institución y su primer director, entre otros integrantes de la familia.
Por caso, la parte fundamental de la carta de Terrero dirigida al presidente José Evaristo Uriburu, del Partido Autonomista Nacional (PAN), en 1897dice: “En virtud de esta solicitud, la presente tiene por objeto ofrecer a VE, en su carácter de Jefe Supremo de la República, este monumento de gloria para nuestro país, siendo mi deseo donar a la Nación Argentina, para siempre, este recuerdo, quizás el más interesante que existe, de su valiente Libertador (…) Suplico a VE se digne aceptar la ofrenda que hago a la patria en nombre mío, de mi esposa Doña Manuela Rosas de Terrero y de nuestros hijos, y si bien en caso de ser aceptada la donación nos fuera permitido expresar nuestro deseo en cuanto al destino que se le diera al sable, sería el que fuese en el Museo Histórico Nacionalcon su vaina y caja, tal cual fue recibido el legado del General San Martín”.
Siempre, en cada texto, Quedó claro que la donación era al museo y no a la Nación o al Estado o a cualquier otra institución o poder público.
“Nosotros descendemos de la línea de Juan Nepomuceno Terrero, suegro de Manuelita, por lo tanto, emparentados con ella y con sus hijos”, señaló Clarín Candelaria Domínguez, que es productora y guionista de podcasts y contenido audiovisual en El Cronista.
Es ese vínculo el que hizo que parte de la familia se preguntara en los últimos días, luego de que una nota de Susana Reinoso revelara las intenciones del presidente Javier Milei desoír la voluntad de los donantes y trasladar el tesoro histórico al Regimiento de Granaderos a Caballo. “Nos preguntamos si había algo que podíamos hacer y si debíamos hacer algo“, continuó el periodista.
Durante el fin de semana pasada, los cinco herederos de Juan Terrero hicieron varias consultas políticamente ecuménicaEs porque, insistió Candelaria Domínguez, Fueron asesorados por legisladores del PRO, de la UCR y del justicialismo, además del abogado Rafael Bielsa, excanciller y exembajador en Chile, y el historiador Gabriel Di Meglio, exdirector del Museo Histórico Nacional hasta el año pasado.
Los descendientes de Juan Terrero también buscaron a quien los represente legalmente. El sábado, el único letrado dispuesto a hacerlo fue Nicolás Rechanik, que es también abogado de Juan Grabois y lo acompaña en la agrupación Argentina Humana.
Por eso, desde esa entidad, hoy anunciaron en redes sociales que “los herederos de la familia de Juan Manuel de Rosas junto al equipo de abogados de Argentina Humana presentamos una medida cautelar para impedir que el Sable sea trasladado y garantizar así su preservación”. esa primera persona fo representar las ideas de los litigantessegún aclaró Candelaria a Clarín. Como en todas las familias, en la suya hay votantes antagónicos que discuten en una cena y luego se abrazan como siempre.
“El sable corvo es visitado en el Museo Histórico Nacional por alumnos de escuelas, por ciudadanos, por turistas, por Mucha gente que lo valora como símbolo nacional.. Queremos que siga ahí. No debe ser el botín de disputa política“, exige.
mientras la medida cautelar de no innovarpara que se preserve al sable corvo en el museo, fue sorteada por la Cámara Contenciosa Administrativa Federal y recayó en el Juzgado N° 12.
Candelaria Domínguez y su familia insistieron en que el recurso no debe ser interpretado contra nadie: “No estamos en contra del Gobierno, ni mucho menos del Regimiento de Granaderos a Caballo, con el respeto que nos merece y valorando el trabajo que hicieron y hacen por el país. Sencillamente, el sable corvo debe estar en un lugar de acceso al público y ese lugar es, por voluntad de nuestros ancestros, el Museo Histórico Nacional.“.
