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- Autor, Atahualpa Amerise
- Título del autor, BBC News Mundo
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Tiempo de lectura: 7 minutos
El maquinista del tren de alta velocidad cuya parte trasera descarriló el domingo en el sur de España tardó varios minutos en descubrir la brutal magnitud del suceso que se había desatado.
Este y otros detalles importantes quedaron al descubierto tras revelarse los audios de las conversaciones telefónicas entre la base de control de Adif (la empresa pública que gestiona y mantiene las infraestructuras ferroviarias de España) en la estación de Atocha en Madrid y operadores de los dos trenes que acababan de colisionar a unos 300 kilómetros de distancia de la capital.
Las autoridades han confirmado al menos 43 fallecidos y más de 100 heridos en el accidente ocurrido en Adamuz, provincia de Córdoba, en la línea de alta velocidad que conecta Madrid con Sevilla, Málaga y otras ciudades andaluzas.
La colisión se produjo cuando los vagones traseros de un tren Iryo que circulaba desde Málaga hacia Madrid descarrilaron, invadieron la vía contigua e impactaron un convoy Renfe Alvia que viajaba en sentido contrario.
Mientras avanza la investigación de las causas que pudieron desatar el trágico accidente, se ha hecho público el contenido de las llamadas telefónicas que tuvieron lugar en los primeros minutos tras el impacto.
Los audios fueron verificados y publicados por varios medios españoles, entre ellos El País, eldiario.es y Cordópolis.
Fuente de la imagen, Imágenes falsas
El maquinista del Iryo y Atocha
El tren Iryo, de color rojo, que había partido una hora antes desde Málaga y circulaba a unos 210 km/h, perdió sus tres últimos vagones, que invadieron la vía contigua.
Segundos después, el tren Renfe Alvia, de color blanco, que venía en sentido contrario procedente de Madrid con destino Huelva, embistió los vagones a 205 km/h.
Tras percibir una brusca incidencia, el maquinista del Iryo se comunica por teléfono con un controlador de la base de Adif en Atocha.
-6189, aquí Atocha, diez centavos.
-Hola, Atocha, mira, acabo de sufrir un enganchón a la altura de Adamuz.
-Ah, ya, ya te veo, ya te veo. Venga, de acuerdo. Déjame un teléfono.
-Me dicen por aquí que bajes pantógrafos.
-Más abajo no pueden estar.
-O sea que ya los has bajado.
-Sí, está todo bajadísimo.
De sus palabras se infiere que el maquinista, aún dentro de la cabina, no se ha percatado del impacto y cree que se ha producido un “enganchón”, que en lenguaje ferroviario designa un tirón o frenazo brusco causado por un contacto anómalo entre el tren y algo de la vía o su entorno.
Fuente de la imagen, Reuters
Lo primero que hizo, asegura el conductor en la llamada, fue bajar los pantógrafos, dispositivos situados en el techo de los trenes que recogen la electricidad de la catenaria para alimentar el sistema de tracción.
La conversación continúa con el visto bueno de Atocha:
-De hecho, tengo el tren bloqueado.
-O mar, que no te puedes mover.
-No. Voy a necesitar reconocer.
-¿Vas a necesitar reconocerte?
-Un segundo, maquinista, no cuelgues. O te llamo yo ahora.
El maquinista cuelga y se baja de la cabina para hacer una inspección sobre el terreno, con el objetivo de comprender mejor lo que está pasando.
Fuente de la imagen, Reuters
Tras ver que la situación es mucho más grave de lo que pensaba, llama de nuevo por teléfono a la base de Adif.
-Hola, Atocha, 6189, mira, comunicarle que es un descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua. Repito: descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua.
-Vale, venga, recibido, pues gracias por avisar.
-Necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por favor.
-Sí, sí, sí. No hay ningún tren llegando.
-Y tengo incendio también. Necesito abandonar la cabina porque tengo que verificar, ¿vale? Tengo un coche incendiado.
El maquinista ya se ha percatado de la gravedad de la situación, ya que descubre que hubo un descarrilamiento con invasión de la vía contigua y al menos uno de sus vagones se ha incendiado.
Sin embargo, según revela la conversación, aún ignora que el tren que venía en sentido contrario había impactado con la parte trasera descarrilada de su convoy causando un desastre de enormes proporciones.
-Tengo su teléfono, perfecto, pues voy a comunicarlo por aquí. Ahora me pongo en contacto con usted.
– Y necesito que envíen, por favor, también un servicio de urgencia, bomberos y ambulancias, que también tengo heridos en el tren.
-Vale, vale, venga, recibido.
-Tienen mi teléfono, ¿vale?
-Abandono la cabina, le informe, ¿vale?
-Vale, perfecto, hasta ahora.
Atocha y la interventora del Alvia
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La base de mando de Atocha no se dio cuenta en un primer momento de que el segundo tren, el Renfe Alvia, había chocado frontalmente con los vagones descarrilados del Iryo.
Como consecuencia de ese brutal impacto, el maquinista de Alvia perdió la vida, se cree que prácticamente al momento.
Incapaces de contactar con el conductor, que probablemente ya había fallecido, y sin saber aún qué había pasado con el Alvia, el controlador de Adif logra establecer contacto telefónico con una interventora de ese tren.
-Hola, buenas tardes, ¿me escuchas?
-Sí, le escucho, dígame.
-Oye, te llamo aquí de puesto de mando de Atocha. Estoy intentando llamar al maquinista y no consigo hablar con él, mira a ver si puedes pasarle.
-Tengo un golpe en la cabeza también. Tengo sangre en la cabeza.
-Que yo soy la interventora y también he tenido un golpe en la cabeza. Tengo sangre en la cabeza. No sé si voy a poder llegar hasta el maquinista. Voy a hablar al maquinista.
La interventora revela que ha sufrido el impacto, pero también desconoce aún la gravedad del accidente y el fatal destino del maquinista y muchas de las personas que viajaban en los vagones delanteros, los más afectados.
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La conversación continúa sin que ambas partes logren aclarar mucho más de lo sucedido. Responde el mando de Atocha.
-Vale, ¿tienes el teléfono por un casual del maquinista?
-Voy a ver si puedo ver al maquinista o llamarlo.
-Que voy a intentar ir a la cabina.
-Valle. ¿Cómo está la…? ¿Cómo está? ¿Cómo está el material?
-Tengo un golpe en la cabeza con sangre.
-Sí, sí, sí, me lo ha dicho.
-¿Cómo se ha quedado el tren? ¿Cómo está?
Mientras continúan analizando los audios y los datos técnicos del siniestro, la investigación oficial avanza a cargo de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que examina las cajas negras de ambos trenes, así como su estado y el de la vía en el punto del descarrilamiento.
A fecha de este miércoles el tráfico ferroviario en el tramo afectado sigue interrumpido, los trabajos de retirada de los restos avanzan de forma gradual y las autoridades prestan atención psicológica a las familias de las víctimas del que ya es el accidente más grave en la historia de la alta velocidad en España.

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