Después de la trilogía y Ocàs i fascinación, Eva Baltasar (Barcelona, 1978) publicación peixos, una novela que cuenta una historia de amor entre una escritora y una vendedora de pescado frito en un rulot, pero que, conociendo el talento de la autora, es fácil de imaginar que no es una historia romántica con final feliz. A pesar de ello, Baltasar, que fue poeta antes que novelista, impregna la escritura de figuras poéticas que cubren todo el espectro, de la fidelidad hasta la belleza. peixos llega hoy a las librerías, publicada por Club Editor.
¿Por qué la narradora es una escritora?
Porque me lo he puesto fácil y porque me pareció divertido el encuentro con los lectores que tienen tendencia a identificarme con las voces narrativas en primera persona. Y pensé que a mí me interesaba no solo mostrar al personaje de la narradora, como he hecho hasta ahora, sino un personaje externo, que es Victòria.
Así, la confusión entre autora y narradora está servida.
Será muy divertido, porque para mí es importante, cuando voy a los clubes de lectura, el comentario que dan. La conversación con el lector es divertida, más todavía cuando hay esta sensación de que estás contando una historia real. Las historias de amor que todos hemos vivido, como esta, empujan a que los lectores se abran a hablar y muestren las suyas. Eso me interesa, me alimenta mucho.
El título es una metáfora del océano donde entra; los peces se mueven por impulsos, como ellas”
También aprovecha para que la narradora reflexione sobre el oficio de escribir.
Me permite mostrar reflexiones que tengo sobre mi propia escritura, aunque no las comparto todas, porque tampoco soy yo, pero hay una buena parte, un horrible de reflexión, que sí lo es.
¿Eso quiere decir que no sacará ningún libro sobre lo que supone escribir, como los de Jaume Cabré o Stephen King?
Tampoco necesito decir tantas cosas, pero sí tenía claro que el hecho de escribir te lleva a reflexionar.
La novela empieza con una declaración de principios: “La escritura no libera nada”. ¿La autora está de acuerdo con lo que dice la narradora?
Creo que no libera nada, pero sí tiene un poder muy grande, que es el que te permite reescribir el pasado y, por lo tanto, vivirlo de un modo distinto. Mira, sí que libera, libera de ese pasado.
La parte oscura es la que nos juzga, la que dice que no somos buenos escritores o buenos padres”
Peixos parte de un amor a primera vista.
Amor a primera vista, pero partiendo de mucha previa, porque la narradora dice: “Es ella”, como si llevara mucho tiempo buscando a esa persona. Ella quiere enamorarse.
Y encuentra a Victoria en el mercadillo.
En la parte final de Ocàs i fascinación, la protagonista crea una especie de virgen, esa mujer adorada, que está muerta, pero en su imaginación hay una lectura que es esta relación un poco erótica, con una pizca de amor o de adoración, y quería seguir con esa idea de lo que supone enamorarse de alguien que recrea y no es real. Tú proyectas lo que quieres.
¿De dónde sale el título?
Es una metáfora del océano donde ella entra. Los peces son animales que se mueven por impulsos. Tú allí sin saber que estás en el océano, los peces no saben que están dentro del agua, y hay un momento en que la narradora dice que cruza el océano a la sombra de un tiburón. Es como se siente, y el tiburón sería Victòria. Aunque pienses que Victòria está allí pensando qué hacer con ella, manipuladora, en realidad hace lo que puede sin ningún tipo de reflexión. Entonces, se encuentran, se aman a su manera, pero igual como se encuentran dos peces.
¿Crees en esos principios del “¿A qué hora acabas?” de las peliculas romanticas antiguas?
Me entusiasma que sea así. Hoy, las historias de amor empiezan en las aplicaciones de móvil o en un entorno laboral o de barrio… Pero en el libro es una revelación y la narradora decide ir hacia ella. De hecho, Victòria es una mujer un punto fantasmagórico. Hay momentos en que se da el juego de si existe o no. “¿Qué me está diciendo esta mujer?”. Hace siglos que está viva, tiene toda esa carga de romanticismo, pero de romanticismo clásico, de romanticismo barato, de novela rosa.
“Inmortal o resucitada”, dice el libro.
Exacto. No hace mucho lei Dr. Jekyll y Sr. Hyde, de Stevenson, y pensaba que, de algún modo, Victòria es la propia parte oscura de ella, y se está enamorando. Porque Victòria es oscura, con esa violencia contenida, la parte oscura que todos tenemos. Y la otra es una mujer más funcional, normal y corriente.
Victòria quiere hacer daño, como cuando la desprecia por las novelas que ha escrito. ¿Es porque es una escritora frustrada?
La parte oscura es la que nos juzga, la que nos dice que no somos suficientemente buenos escritores, o buenos padres, o buenos ciudadanos, o lo que sea. Es evidente que son dos personajes distintos, pero al mismo tiempo también se hacen de espejo. Y lo que le está reflejando Victòria es una oscuridad importante.
Su perro, Norfeu, tiene una omnipresencia inquietante.
Es muy fuerte y al mismo tiempo muy sumiso con Victòria, y parece que cargue con su dolor.
¿La vida en la carretera de la escritora es un reflejo de la suya?
Y tanto. Ella va como los camioneros, de pueblo en pueblo a los clubes de lectura, parando en las gasolinaras a comer. Hay una parte que me gusta porque es muy solitaria y ella lo explica así. Disfruto esa parte de ir sola a los lugares e ir por algo. No haciendo turismo, vas a encontrarte con gente con quien compartirás un rato y seguramente no te la volverás a encontrar.
La narradora dice que es la historia más peligrosa de su vida. ¿Es fácil salir de esas relaciones? ¿Se aprende?
Puedes salir adelante, y tanto, aunque haya destrucción y más destrucción. Lo que te permiten las relaciones amorosas como esta es que se aprende. Yo he pasado años en relaciones tóxicas, en malas relaciones, que en principio eran amorosas. Me ha costado mucho salir de ellas, pero cuando lo consigues, si haces el aprendizaje, la siguiente es mejor.
