Desde hace años, el director franco-español Oliver Laxe Viene cultivando, juiciosamente, su camino al éxito: un cine distinto, profundo y que marca una época. Sus películas, en mayor o menor medida, han ido escribiendo su historia en el cine europeo.
Nacido en Francia, hace 43 años, y criado en Galicia (España), es considerado como la cabeza del Novo Cine Galego (nuevo cine gallego), de hecho, su ópera prima, ‘Todos son capitanes’, del 2010, fue la primera producción gallega seleccionada por la Quincena de Realizadores en el Festival de Cannes y también la primera en obtener el Premio Fipresci. Pero a Oliver no le gustan las “etiquetas”.
“Yo hago películas, no creo etiquetas. Hay gente que las crea. Aunque, desde luego, no creo que sea malo. Siempre tengo la sensación de que hay más que hacer que de qué hablar”, dijo en una entrevista tiempo atrás.
Hoy su nombre, que se consolidó con ‘Mimosas’ (2016) y luego con ‘El fuego vendrá’ (2019), se encuentra en la cima gracias a su más reciente producción. ‘Sirāt’, que ya se puede ver en los cines de Colombia.
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La historia no resulta un plato fácil de digerir: Oliver Laxe pone al espectador de cara con la muerte, en la mitad del desierto y al ritmo desbordado de una ‘rave’, cerca de la frontera de Marruecos con España. Hasta allí llegan un padre -magistralmente interpretado por Sergi López- y su hijo (Bruno Núñez) para buscar a Mar, su hija y hermana, desaparecida hace meses en una de esas fiestas sin final. En su trasegar, se unirán a un grupo de ‘raveros’ que tendrán una última fiesta, que a la postre será la última para ellos también.
“He querido hacer una película en la que el espectador experimenta su muerte, que es algo angustioso, pero a través de esa angustia uno se desangustia, es decir, es algo necesario. Yo vengo de un país, bueno, pues occidental, en el que se ha erradicado totalmente toda forma de espiritualidad, toda forma de práctica ceremonial y antes se experimentaba la muerte, se meditaba la muerte. Yo he querido invitar al espectador a experimentar eso, a experimentar que es pequeño, que es cero, que es finito y eso. me parece sano, me parece que creo que es un poco por eso por lo cual hay gente que de alguna manera la peli les desencaja, porque la película te obliga a mirar adentro”, dice Oliver en entrevista con EL TIEMPO.
Sergi López y Oliver Laxe. Foto:@QuimVives
Nominaciones y galardones en los Globos de Oro, en los premios de Cine Europeo, en los Bafta y en los Goya, donde es la favorita con 11 candidaturas; cerca de un millón de espectadores en las salas de cine de España y más de 600.000 en las de Francia explican cómo ‘Sirat’ se convirtió en uno de los fenómenos audiovisuales de la gran pantalla en 2025que ahora apunta a los premios Óscar, en los que aspira a quedarse con dos estatuillas -como mejor película internacional y mejor sonido-.
He querido hacer una película en la que el espectador experimente su muerte, que es algo angustioso, pero a través de esa angustia uno se desangustia, es decir, es algo necesario.
Oliver Laxe compartió con este diario detalles del por qué produjo esta historia, una travesía poética, visual y sonora sobre la muerte y el duelo.
¿Por qué usar las ‘raves’ y la música electrónica como telón de fondo? Eso hace que se aleje por completo de un drama convencional.
Yo creo que el objetivo del cine también es hablar de tu época y que tus películas sean generacionales, y para ello es importante, yo creo, hablar con o dialogar con un grupo, con una cultura que ha sentido tanto, que lo encarna tanto. Su cuerpo tiene una memoria del pasado, además, y una intuición del futuro. Con los ‘raveros’ comparto cierto desapego del rumbo del mundo, la conciencia de que este mundo no es sostenible, una conexión con la herida también, que creo es un signo de madurez, ¿no? En la sociedad en general nos escondemos de esa herida. Y están también unas ganas de celebrar, aunque sea el final del mundo, ganas de bailar, de ser felices, de estar en armonía, en conexión con el dolor del mundo, claro está.
Muchos dirán que es como un viaje al infierno…
Un viaje al infierno para llegar al paraíso. Un viaje reparador, exactamente, es un dolor que, que si bien es muy fuerte, sientes que es un dolor que te quita un peso también, de alguna manera.
¿Siente que ha sido compleja la conexión con el público?
Yo creo que el cine sigue siendo un lugar en el que se pueden vivir catarsis profundas, un poco como hacían los griegos en el antiguo teatro, no iban allí a entretenerse, iban allí a trabajar, iban allí a purgar su energía, a limpiarse, para que luego no afectara a la sociedad. Hoy estamos muy distraídos, no queremos mirar adentro, no queremos conectar con nuestro dolor y entonces la película te hace mirar esas cosas, hacernos las preguntas importantes. Yo entiendo que hay espectadores para quienes les resulta demasiado fuerte, demasiado duro mirar adentro, pero confío en el cine, confió en el espectador, creo que esta película se ha hecho desde esas dos realidades y sé que las imágenes están penetrando profundamente en el espectador y están moviendo cosas. Yo creo que la película es beneficiosa. Y bueno, yo estudio psicoterapia y estoy en muchos círculos de terapeutas, de psicólogos, de psicoanalistas y todos me dicen, me certifican que es una película que es sana y eso me tranquiliza. Desde luego se ha hecho con esa intención, Sofía.
Oliver Laxe nació en París hace 43 años y creció en España. Foto:@QuimVives
¿Qué tan íntimo y personal ha resultado para usted esta historia? Es un viaje catártico de alguna manera…
Totalmente. Mi proceso creativo viene ligado a mi proceso de desarrollo personal y hacer cine es ir a los límites, un poco como la cultura ‘rave’, un poco como la espiritualidad, ir a los límites de uno mismo. De alguna manera es morir en vida antes de morir y la he hecho como si fuera la última, poniendo todo de mí, he hecho un poco este proceso que hace el personaje. O sea, como que pasas de un mundo muy idealizado a un momento en el que la vida te empuja al borde del abismo y te pregunta: ‘¿Quién eres?’. Salta. Y yo saltó haciendo esta película. He tocado mi carencia, he tocado más mi fragilidad y creo que me ha hecho madurar. Espero.
Cuéntenos de las influencias e inspiraciones para hacer ‘Sirat’.
Hay influencias de muchos tipos, en cuestión del género, con ‘Mad Max’ o ‘Easy Ryder’; del lado más metafísico como ‘Stalker’ o más existencialista, como ‘Paris, Texas’. En cualquier caso, creo que si bien diálogo con todas estas películas, al final hay una mirada hacia adentro del cineasta y hace de ‘Sirat’, un bicho raro, un bicho único, algo más que una película. La gente me dice que lo notan como ir a una ceremonia, en la que efectivamente a veces lo pasas mal, pero cuando sales de ella, sales un poco revivificado. ‘Sirat’ es como un masaje, que a veces como que te pilla el punto y te aprieta, y te aprieta, y te aprieta, y sientes ganas de matar al masajista, pero luego, está rico.
‘Sirat’ tiene dos nominaciones en los premios Óscar. Foto:Cineplex
Sí, hay de todo eso un poco…pero sobre todo, hay poesía en la historia.
Si. Yo creo que hay trascendencia, que gracias al cine se equilibran esos pasajes más duros, hay luz en la música, de la manera que tenemos de mirar a nuestros personajes, hay admiración por nuestros personajes, les queremos. El tema es que la pregunta no es por qué hay muerte o por qué morimos, la pregunta es cómo morimos, y ahí es donde se pone el acento, morimos con dignidad, mis personajes mueren, digamos, con sus valores por encima de su ego, esa es la cuestión.
Finalmente, hablamos de Sergi López, que como decíamos al principio, ha hecho un papel impresionante en la película.
Sí, Sergi ha sido de gran generosidad y él mismo habla mucho de todo lo que ha aprendido en esta película, él nunca piensa en su propia vida, no ha pensado en sus hijos, no ha pensado en su familia para identificarse con el personaje que actuaba, él lo que está ahora descubriendo y de lo que habla mucho es de la memoria del cuerpo, de cómo muchas veces actuando, aunque él no actuaba con la cabeza, como intuitivamente el cuerpo le decía cómo actuar, es como si su cuerpo tuviera una herida, una memoria de una herida, y eso ha sido fuerte y yo creo que se transmite en la película, hay una verdad fuerte en ‘Sirat’ y yo creo que los espectadores la sienten.
