La mudanza siempre ha supuesto uno de los momentos más significativos en la vida de una persona, sobre todo cuando eres joven y ello implica la independencia: abandonas la que hasta entonces ha sido tu casa, deja atrás la seguridad que proporciona vivir con tus padres y abrazas un lugar desconocido que esperas que se convierta en tu nuevo refugio. Ahora, sin embargo, pasar por solo una mudanza supone un privilegio. Las nuevas generaciones, más precarias, no lo tienen tan fácil para mudarse, y quien puede permitirírselo está obligado a cambiar constantemente de piso huyendo de la especulación inmobiliaria.
En una época en la que los traslados son cada vez más frecuentes por las dificultades para asentarse en una casa propia, el cantante madrileño Antonio Hens (1998), criado en Segovia, ha basado su tercer álbum de estudio en lo que supone pasar por uno de ellos. El disco, titulado Una mudanzanace bajo una idea clara: el artista ha vivido en tantos sitios diferentes en los últimos años que a veces se ha olvidado de cuál era su hogar. “Por lo que veo en mi entorno, todos estamos en las mismas, no sabemos muy bien todavía cuál es nuestro sitio definitivo”, explica Hens a elDiario.es, y sostiene que “cualquier persona entre 20 y 30 años se ha comido por lo menos un par de mudanzas”.
