“Se acercan tiempos tristes. Que al menos nos cojan con una puta sonrisa en la boca”. Con esta declaración de intenciones, Abigail Enrech, propietaria de la librería especializada en humor La Llama y codirectora del festival de comedia alternativa La Llama Fest, cerró la edición de 2025. En pleno apogeo de los días grandes de su séptima edición, el humorismo reivindica su espacio como camino, guía y herramienta de expresión artística y para tejer vínculos en una Barcelona necesitada de redes vecinales y tejido social en un momento, como mínimo, convulso.
Sus ideólogos y codirectores —la propia Abi; Kike García, codirector de El Mundo Hoy (EMT); Anna Canudas, periodista y coproductora junto a Andreu Rami, también actor—trabajan, un año más, para dar buena muestra del gran estado de la comedia del país. Desde este jueves hasta el sábado, abonados y asistentes podrán disfrutar de espectáculos —algunos de ellos inéditos—, charlas, pódcasts, teatro callejero, proyecciones de películas y documentales, exposiciones, feria de fanzines, masterclass y ponerse de piemucho ponerse de pie de la mano de cómicos destacados de la escena.
La presente edición arrancó el pasado lunes con la proyección en el Espai Tèxas —gracias a la colaboración con Filmin— de Puesta de sol sasquatchuna película estrenada en Sundance dirigida por David y Nathan Zellner, autores de obras maestras del humor como la serie la maldición. Humor existencialista, escatológico, reflexiones sobre el duelo, la naturaleza y el papel destructivo del ser humano. Un buen compendio en honor a la comedia alternativa.
Ese adjetivo lleva a los organizadores a meses de trabajo compartiendo propuestas, ideas y descubrimientos. Tal y como afirma Andreu Rami, “vamos a buscar lo alternativo, vamos a buscar el ‘socarraet’ de la paella, vamos a antros”. Porque es en esos antros donde “la censura no entraba”, por lo que se elevaron como altares de la comedia alternativa hace 50 años. Ahora, “muchos han cerrado —lamenta el actor y productor—, y ahora son cafeterías de especialidad”.
Es en la voluntad de “crear comunidad y tejer redes vecinales”, como recuerdan Kike García y Abi Enrech, donde se sitúa el marco de La Llama Fest. Toda una declaración de intenciones en un entorno marcado, demasiado a menudo, por unas redes sociales con discursos filofascistas campando a sus anchas. Instalaciones municipales con un programa de actividades donde la mitad o más son gratuitos; propuestas en las que los artistas tienen libertad absoluta sin que los responsables “lean los textos ni los chistes de los cómicos”; un cartel tan paritario como sea posible —algo, recuerda García, muy complejo en el sector de la comedia. Y todo esto de forma orgánica, natural: “Esto ya es una propuesta política”, señala.
La libertad que ofrecen la aprovechan los artistas tanto para innovar como para crear un espacio de confort. Recordado aún es el espectáculo que ofreció en 2024 Ignatius Farray: poco lució su histrionismo habitual y sus propuestas extremas, pero su recital de poesía dejó huella en todos los asistentes, convirtiéndolo así en una de las actuaciones humorísticas más destacadas de aquella edición.
Este año, la innovación sigue creciendo. Los primeros grandes encuentros tuvieron lugar este jueves en las Cotxeres de Sants, empezando con la charla con Eric Harley, autor de Pormishuevismoun movimiento convertido en ensayo humorístico alrededor de los pelotazos urbanísticos que han configurado España. Para estrenar la primera jornada de espectáculos, Denny Horror brindó a sus espectadores su Feishow, poco más de una hora de risas hablando solo de Alberto Núñez Feijóo.
Y como cierre de la jornada, Clara Ingold y Abián Díaz arrasaronatacando al público desde todas las esquinas de la comedia. La cómica balear lo hizo desde la danza, la experiencia personal y la música junto a su guitarra; el canario, que también mostró sus dotes musicales con el piano, lleno escenario y Cotxeres con su dinamismo, propuesta extrema y absurda y con una agilidad —mental y física— arrolladoras. Ambos artistas se conectaron con el público mezclando el ponerse de pie con su lenguaje teatral, improvisación y música, gracias a su influencia con un lenguaje más digital.
humor transfronterizo
El festival sigue apostando por cómicos internacionales, con la participación este año del neozelandés Ray O’Leary
En esta edición, y por segundo año consecutivo, los organizadores han apostado por internacionalizar su alcance. El cómico neozelandés Ray O’Leary, una nueva figura internacional del deadpan delivery, participará en el precierre del festival en un pico de su gira mundial con su show Tu risa solo me hace más fuerteantes del gran final a cargo de cómicos como Adri Romeo o Raquel Hervás, entre otros.

No solo de stand-up vive la comedia. Los formatos y las alternativas están y pasan de moda a un ritmo cada vez más acelerado. De los monólogos cómicos con personajes como los de Gila, Caprio o Rubianes a un teatro más gestual como el Tricicle; del ponerse de pie en bares y locales a los clips fugaces de trabajo multitudinario (un cómico interpelando al público como método humorístico) en Instagram.
También hay espacio para el humor y el arte con la exposición transversal de Júlia Barbany. Pedo sin F es solo arte; para las lecturas dramatizadas con toques inspiradores, como la conversión del ¿Cal repensar el canibalisme?de Albert Pijuan, en una charla de ted; o para el teatro callejero de las Kakofónicas, una compañía que reivindica la presencia de la mujer en el mundo del humor.
Y es que el consumo cultural es muy fugaz y sus lenguajes están en constante evolución: “Los cambios son muy rápidos, vinculados a las formas de las redes sociales —recuerda Abi—, tanto que hasta hacen evolucionar al propio internet”. “Cuando una disciplina tiene fama, de repente es destronada por otra, como cuando irrumpió la improvisación. Todo se transforma y se enriquece”, señala Rami.
El humor se viste de gala más allá del clip de redes sociales con múltiples apuestas de artistas que buscan algo más. Cada vez son más las propuestas relacionadas con el humorismo que no solo nutren salas, bares, teatros o calles y plazas, sino que exploran espacios y objetivos más allá de la carcajada, con vocación social y artística. Y, por séptimo año, La Llama Fest resurge como vehículo de transmisión del estado de la comedia alternativa actual en el país.

