Los libros de poesía publicados mezclan géneros, ensayan nuevas formas de decir el cuerpo, el deseo o la memoria, y aúnan la oralidad performativa con estructuras heredadas de la tradición. La mística, la percepción o el recuerdo de la adolescencia reaparecen como espacios de exploración. Al mismo tiempo, el duelo, la herencia y la identidad familiar se consolidan como núcleos de una escritura que, aun siendo confesional, pone en cuestión el yo. es Poesía completa 1988-2022de Chantal Maillardel poema no funciona tanto como desahogo sino como herramienta de conocimiento.
Este clima coincide con la expansión de talleres y escuelas de escritura que han convertido la práctica poética en una experiencia compartida y cada vez más visible. En ese contexto aparece Escribir poesía. manual para poetasvolumen colectivo coeditado por la Escuela de Escritores y Páginas de Espumaque propone un recorrido accesible por los mecanismos de la creación lírica actual. Del trabajo con la metáfora al ritmo, de la oralidad al poema en prosa o al verso libre, el libro invita a pensar la tradición como un punto de partida desde el que ensayar nuevas formas de mirar y escribir el mundo.
‘Huésped del otro’, Menchu Gutiérrez y Pedro Pertejo (Árdora)
Entre las líneas más singulares de la poesía española reciente destaca una escritura híbrida entre géneros y lenguajes artísticos, donde el poema deja de ser solo texto. En esa tradición que dialoga con la poesía experimental europea y con el ensayo lírico se inscribe Huésped del otro, un libro que incluye dibujos y poemas. Sus poemas, de tono meditativo, evocan viajes interiores, desplazamientos en el tiempo y estados de conciencia suspendidos. El frío, la memoria y la contemplación aparecen como formas de acceso a ese ‘otro’ del título, que puede ser el pasado, la alteridad o la propia subjetividad escindida.
‘Cómo enterrar al padre en un poema’, Corina Oproae (Tusquets)
Dentro de la poesía española reciente, una de las corrientes más visibles es la que explora el territorio de la identidad, la memoria y el duelo. Conocida también por su labor como traductora de la poesía rumana moderna, Oproae construye en Cómo enterrar al padre en un poema una poética del insomnio y de la vigilia. El sueño, o más bien su imposibilidad, actúa como zona entre lo real y lo imaginado: bosques, jardines, nieve, pájaros o casas. El poema funciona como un laboratorio donde se ensayan formas de comprender la herencia, el deseo o la pérdida.
‘Revelaciones’, Alejandra Martínez de Miguel (Visera)
El tercer libro de una autora que procede tanto de la escritura como de las artes escénicas está atravesado por lo confesional, el cuerpo y el deseo. Actriz, psicóloga y sexóloga, Martínez de Miguel traslada a lo poético una voz directa y performativa. Escrito durante la fase de enamoramiento, mezcla reflexión y sentimiento. Esa combinación de intimidad y afirmación convierte el poemario en una especie de cuaderno de autoconocimiento, donde la vulnerabilidad significa poder.
‘Poesía completa 1988-2022’, Chantal Maillard (Visor)
Figura central de la poesía contemporánea, Maillard ha construido una poética que Cuestiona la centralidad del yo y las certezas del lenguaje. La también doctora en Filosofía y gran conocedora de las tradiciones orientales, entiende el poema como un laboratorio de indagación. Sus más de tres décadas de poesía exploran el dolor, la conciencia y la percepción. Una voz que ha influido en varias generaciones y que concibe la poesía como conocimiento.
‘Después del pop’, Elisa Fernández Guzmán (Rialp)
El debut de Fernández Guzmán, acceso al Premio Adonáis, reconstruye una relación amorosa adolescente entre dos chicas desde la memoria, sin idealizarla, sino observando su obsesión con crudeza y ternura. En el poemario organizado como una narración de escenas reconocibles, instituto, barrio, fiestas, balcones, botellones, clases, el amor aparece como experiencia mística: “amor mío yo te elegí / como se elige una religión”. La voz poética no describe tanto a la persona amada como el efecto que produce: apenas hay rasgos físicos (el pelo, el cuerpo), lo que intensifica la sensación de idolatría y proyección.
‘De las cosas pálidas’, Alberto Santamaría (La Bella Varsovia)
Santamaría construye un inventario de periferias: polígonos industriales, descampados, interiores anodinos… En continuidad con libros anteriores, el autor concibe el poema como una forma de pensamiento crítico frente a la saturación contemporánea de imágenes y discursos. No se trata de marginalidad social, sino perceptiva: lo que queda fuera del foco, lo que no se cuenta. De ahí la idea recurrente de “cosas pálidas”. Uno de los ejes es la tensión entre presencia y desaparición. Los poemas hablan de lo perdido, de lo que no se ve pero “acontece”. Por eso puede leerse como un “bodegón de cosas perdidas”: no hay épica ni revelación.
‘Escenas de lenguaje’, María Negroni (Kriller71)
El poeta argentino reúne dos libros hoy difíciles de encontrar —La ineptitud (2002) y Cantar la nada (2011)— que permiten leer de forma continua uno de los periodos más radicales de su obra: el lenguaje como límite y como experimento. El volumen gira en torno al acto de nombrar. Las preguntas no buscan respuesta: funcionan como motor del pensamiento poético. Una escritura breve, fragmentaria donde muchas imágenes se presentan sin marco explicativo. y dejan sin aliento. La escritura como tentativa de plasmar lo invisible.
‘Escribir poesía. Manual para poetas’, varios autores (coeditado por la Escuela de Escritores y Páginas de Espuma)
Desde el yo poético hasta la metáfora, desde la rima y la tradición hasta el verso libre o el poema en prosa, este manual repasa técnicas, formas y procesos de creación. El libro aborda cuestiones como la musicalidad del poema, su corporalidad o la intertextualidad.e incorpora reflexiones sobre la puesta en marcha y la edición de un poemario o los vínculos entre poesía y cultura popular. Concebido tanto para quien escribe como para quien lee, el manual defiende el trabajo, la lectura y la escucha como bases de la experiencia poética y propone entender la tradición para abrir nuevos mundos posibles.
‘Poesía erótica y amorosa’, de Clara Janés (Vaso Roto)
Esta edición recupera tres libros de Clara Janés –Eros, 1981; Kampa, 1986 y Creciente fértil, 1989– donde lo espiritual, lo amoroso y lo espiritual se retroalimentan. Publicado originalmente en 2010 y reeditado ahora por Vaso Roto, estos poemas reflexionan sobre el erotismo como vía hacia lo trascendente. Estos poemarios dialogan con preocupaciones presentes en la poesía contemporánea –la percepción, la identidad, la búsqueda de sentido–, y permiten redescubrir a una autora que se convirtió en el Eros en uno de los centros de su investigación poética.
