03/03/2026 a las 18:34h.
Jaime Santirso, corresponsal de ABC en Asia, presentó este 26 de febrero su segundo poemario, ‘Bululú’ (Espasa es Poesía), acompañado por Jesús García Calero, director de ABC Cultural, en la librería madrileña In-verso.
García Calero subrayó la vocación dialogante del … libro entre la poesía y nuestras experiencias y la desplazó hacia el periodismo, terreno del oficio compartido. «Siempre he pensado, al revés que casi todo el mundo, que el periódico es uno de los soportes de la poesía, lo que pasa es que está disfrazada», afirmó. Para el director de ABC Cultural, «todo periódico se podría deshacer en poemas. Está lleno de metáforas» y el buen periodista comparte con el poeta una mirada capaz de descubrir detrás de la noticia una vibración humana.
Santirso reconoció esa idea y defendió que siempre hay algo de poesía en el buen periodismo. Ambos comparten «una voluntad de trascender los hechos noticiosos para comunicar una verdad esencial sobre lo que somos. Igual que los periódicos son nuestro gran diario colectivo, los poemarios son nuestro gran diario íntimo colectivo».
El corresponsal de ABC expuso las dificultades de asumir en primera persona esa bisagra. «A lo largo del proceso de escribir, se siente una cierta incoherencia entre el hecho de ser periodista y el hecho de ser poeta», reconoció. La clave, explicó, está en la distinta relación con el tiempo y la verdad: «El periodismo trabaja con la actualidad que muchas veces es antónimo de la realidad. Frente a ese ruido, la poesía es una manera de hacer oídos sordos y volver a la realidad. Porque aquellos lugares donde encontramos lo más importante no son los grandes acontecimientos históricos que ocupan titulares, sino todo aquello de lo que no hablamos en nuestra vida diaria: la gente a la que queremos, una comida, una canción…”.
El título del libro remite a una forma teatral del Siglo de Oro en la que un solo intérprete encarnaba a todos los personajes. Esa figura sirve a Santirso como metáfora de una identidad fragmentaria -marido, hijo, periodista…- que, sin embargo, aspira a una unidad. Como el bululú, cambia de voz para decir lo mismo: que en un saludo cabe el universo y que, tras programar el despertador, «quien tiene certeza no necesita fe».

