En cada billete de 10 libras esterlinas luce ahora una imagen de Jane Austen. O más bien una versión estilizada, rejuvenecida y con gesto más amable que el esbozo que hizo de ella su hermana Cassandra y que la familia se convirtió en décadas después en un retrato idealizado. El original muestra a una mujer de brazos cruzados, mirando de lado y con aire algo desafiante.
De fondo, en el billete, se ve una mansión en la que nunca vivió la escritora, un dibujo de Elizabeth Bennet, la heroína de Orgullo y prejuicioy una cita de la misma novela: “¡Afirmo que, después de todo, no hay placer como la lectura!”. La frase, en realidad, la pronunciación Caroline Bingley, la estirada ricachona que desprecia a la familia Bennet. Sus palabras son sarcásticas y la autora quiere subrayar en ese pasaje la superficialidad del personaje.
