La exposición que hace 10 años La Virreina dedicó a Alexander Kluge, el cineasta alemán fallecido el pasado miércoles, incluía una entrevista con Jean-Luc Godard. Una década después, el centro expositivo inaugura una completa muestra sobre el director de ‘Pierrot el loco”. Titulada ‘La fraternidad de las imágenes’, podrá verse hasta el 4 de octubre y ha sido realizada con la colaboración de la recién creada Fundación Jean-Luc Godard.
Exposición en La Virreina sobre Jean-Luc Godard. / Pau Graciá / EPC
Manuel Asín, comisario de la exposición, argumenta que no es una muestra reductora. Pero si tiene una línea clara: “El ángulo principal que escogimos fue el de la guerra, ya que Godard fue un niño de la guerra. Nacido en 1930, la segunda guerra mundial, el descubrimiento de los campos de exterminio, las guerras coloniales francesas y la de Vietnam, marcaron su obra y le hicieron abrirse a reflexiones mucho más amplias”.
Godard reflexionó siempre sobre el desbordamiento de las imágenes tanto en sus textos críticos, sus películas de ficción, las películas militantes de finales de los 60 y los ensayos audiovisuales realizados en la etapa final de su prolífica filmografía. La imagen, su sentido, lo que dice, lo que no dice y el sentido que se le confiere. “Son casi 400 piezas en variedad de formatos”, explica Asín. “Diálogos, rimas y asociaciones entre fragmentos de películas, grabaciones inéditas con la voz de Godard y Roberto Rossellini, libros y discos de la colección del cineasta y guiones visuales, no ‘story boards’, sino collages, porque Godard preparó las películas con lo visual antes que lo textual”.

Exposición en La Virreina sobre Jean-Luc Godard. / Pau Graciá / EPC
Una de las joyas de esta corona expositiva es una cámara de cine muy especial, un prototipo diseñado por el director que no llegó a producirse en serie. La cámara se exponen abierta, y junto a los carretes por los que debería arrastrase la película vemos una nota en francés con la letra de Godard: “¿Jean-Luc Godard pensó en ti? ¿Y tú?”, propone como desafío desde las entrañas de su herramienta más preciada, la cámara cinematográfica.

Exposición en La Virreina sobre Jean-Luc Godard. / Pau Graciá / EPC
Son ocho salas dedicadas a la reflexión y producción de imágenes; el papel de su operador habitual en los primeros tiempos, Raoul Coutard, como reportero de guerra (‘Martirio y documental resurrección’ se titula este espacio); los trabajos con su colaboradora Anne-Marie Miéville para crear una televisión pública en el Mozambique independizado –“un pueblo entonces sin imagen”, comenta Asín–, y tres salas consagradas a las ‘Histoires du cinéma’, coinciden en el tiempo con la guerra de los balcanes, y en las que Godard utilizó a su modo una cita de André Bazin que da título a la exposición.
El apabullante recorrido incluye también cuadernos de rodaje, archivos preparatorios, fotografías y dosieres de prensa elaborados por el propio Godard, como el de ‘Week end’. Y una sala final, ‘Palestina como metáfora’, en la que aparecen sus reflexiones ya desde los años 60 sobre la situación de Palestina, y que dialoga con la otra exposición que inaugura hoy La Virreina, ‘Un montón de preguntas sin respuesta’.
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