Desde que en el 2022 Tricicle dejaron de pedalear juntos, después de 42 años de éxitos encadenados y en expansión, sus miembros por separado no se han desvinculado del mundo del espectáculo. En Barcelona se estrenan a menudo obras de teatro dirigidas por Paco Mir, una vertiente profesional que le viene de antiguo. Carles Sans ha seguido una gran gira con el monólogo Por fi sol. Y Joan Gràcia, aunque no ha dejado de trabajar nunca en el mundo del espectáculo, se dedica a una actividad que tiene menos visibilidad.
Desde hace unos años, el terreno de Gràcia es la isla de Eivissa. En la grande de las Pitiüses, crea y dirige grandes espectáculos en el restaurante Lío. Ahora llega a Barcelona con una propuesta diferente, que parte de la idea de un Tricicle femenino. Pero la idea se quedó por el camino porque, en trestias, las tres artistas no paran de hablar y de cantar.
Aunque el espectáculo no es un Tricicle de mujeres, sí contiene uno de sus números históricos, el del tenis.
“En Lío creo un espectáculo nuevo cada año, con 22 artistas en el escenario –explica Gràcia–. Cada año hay música nueva, vestuario nuevo, diseño de luces, de sonido, de todo. Tenemos otra sede en Mikonos y hemos ido a Londres ya Las Vegas con estos shows. Es entretenimiento de un nivel de calidad espectacular”.
Aparte de otros proyectos, ahora ha querido montar un espectáculo más íntimo, con tres actrices que tocan todos los registros: Irene Jódar, Diana Pintado y Diana Fernández, que solo estarán tres días en el escenario del Apolo con trestias, pero quieren que este espectáculo vaya mucho más allá.
He aquí que, a partir de uno de los espectáculos que Gràcia crea en Mallorca, conoce a una cantante y una bailarina que son el germen de trestias : “Una de ellas trabajó siete años en Lío la otra estuvo seis, y después fue directora de un espectáculo en Londres. El caso es que siempre hablábamos de hacer algo y, ahora, con las tres, hemos montado este espectáculo. Lo que tienen en común y más me gusta es su sentido del humor y que saben ver el lado positivo de la vida”.
“Si no hicimos el Tricicle con tres mujeres es porque las tres van más allá de lo que hacíamos. Nosotros éramos actores cómicos, pero ellas, además, son bailarinas, cantantes, bailan flamenco y todo tipo de ritmos. Es decir, que son tres artistazas, y no podíamos reducirlas a no hablar –manifiesta Gràcia–. Jugamos a sacar las cosas buenas de cada una. Son sketches y números que son de estilos muy distintos y no tienen ningún vínculo”.
Así pues, el espectáculo es una serie de situaciones. “No me gusta usar la palabra cabaret, porque dentro del mundo del cabaret se ha puesto tanta cosa y tanta historia… Pero sí es un espectáculo que hacen ellas, pero donde hay mucha participación del público, como en El Molino: están continuamente interactuando y en algún momento sube alguien al escenario. Por eso, quizás esté entre el mundo del teatro, el cabaret y las variedades antiguas, las buenas. Además, una es de Valladolid, la otra es de Madrid y la otra es de Vilanova i la Geltrú. Por lo tanto, hay un poco mezcla de todo”.
Aunque el espectáculo no es un Tricicle de mujeres, sí contiene un número histórico: “Es el del tenis, que yo siempre había pensado cómo sería con mujeres. Recuerdo cuándo Monica Seles, jugando, empezó a gritar. Ahora todo el mundo grita, pero empezó ella. Entonces, el número empieza como Tricicle y después hay una transformación”.
Con respecto a la continuidad del espectáculo, Joan Gràcia declara: “Si va bien, la misma empresa nos ha dicho que continuaremos. Y quizás lo programan para el año que viene, no en días sueltos, sino dentro de la temporada del teatro. Ahora es un test”. El público tiene la palabra.
