La editorial Espasa acaba de recuperar la novela de Juan Manuel de Prada ‘Me hallará la muerte’, que vio la luz originalmente en 2012. La historia arranca en el Madrid de 1942 en el que Antonio y Carmen van desplumando a ricachones cerca del Retiro … hasta que una noche uno de ellos se les enfrenta y acaban matándole a puñaladas en el cogote. Para proteger a la mujer, y de paso expiar sus culpas, Antonio Expósito se alista en la División Azul y llega al frente de Leningrado. Cae prisionero y su destino se vuelve un laberinto de años de detención y deportaciones que sólo termina con el atraque del buque Semíramis en el puerto de Barcelona y el regreso a un Madrid menos urgente, pero tal vez más difícil, entre la miseria y el sablazo, en el que buscar su propia salvación y un destino de potentado.
«La novela es bizantina» apunta a Prada en el epílogo preparado para esta edición. Y fue escrito, advierte, «después de más de cuatro años de pertinaz y abrasadora sequía creativa». En esta ‘nota bene’, que es una pieza narrativa en sí, en la que narra la intrahistoria de esta novela, afirma: «Llegué a creer que nunca más volvería a escribir una obra de ficción». Pero entonces conoció a su esposa, «María Cárcaba, que fue mi Beatriz» y es a quien está dedicada ‘Me hallará la muerte’.
El escritor recuerda que en esos casi cinco años se había sentido huérfano de su vocación, un período en el que rodó «por los hospicios aflictivos de las tertulias televisivas». Entonces concibió esta historia como una novela bizantina, llena de tramas y escenarios sucesivos y cambiantes. La documentación de esta novela, que no sólo abarca el Madrid de la posguerra sino que alcanza una meticulosidad monumental por lo que respeta a los combatientes de la División Azul, le permitió abordar su escritura en un estado febril, salvado de esa etapa de barbacoa narrativa.
«Escribí ‘Me hallará la muerte’ -rememora en este magnífico texto que ha incluido al final de la novela- como un poseso, ventilándola en apenas un par de meses, en una suerte de rapto grafómano, como si Dios quisiera demostrarme que no me había dejado de su mano, que mi imaginación podría volver a ser fértil y que mis sufridos pulgares podrían volver a emborronar papeles».
En la satisfacción patente por la recuperación de esta novela por Espasa, tras el éxito de su monumental ‘Mil ojos esconde la noche’, que se desarrolla en la miserable posguerra de los exiliados en París, Prada también recuerda con cierta amargura que su antiguo editor le aseguró que sus novelas «eran demasiado españolas», un reparo, asegura «en verdad desquiciado que hasta ese mismo momento yo hubiera tomado por un halago».
Lo más llamativo es que «’Me hallará la muerte’ sigue siendo la más querida de cuantos han salido de mi caletre», según confesión del autor, más de 13 años después. Y cabe decir que la crítica así lo dijo en su momento, entre las reseñas que recordamos, la de Juristo en ABC Cultural, donde el crítico afirmaba que «El autor describe la ciudad como ya nos tenía acostumbrados en otras novelas, con un brochazo expresionista, que borda en algunas ocasiones, y con la salpicadura de metáforas sacadas de una voluntad modernista que Juan Manuel de Prada siempre ha frecuentado por pura pasión por la época». Y también la Ricardo Senabre en ‘El Cultural’, donde se valoraba que «Prada ha alcanzado una madurez narrativa superior a la de sus obras anteriores».
