Qué bonita es la imagen de tres toreros a hombros. Así se cerró la Feria del Milagro de Illescas, por todo lo alto. Manzanares, Ortega y Víctor Hernández se repartieron seis trofeos ante un encierro de Román Sorando, que echó dos toros con … unas embestidas de una categoría pocas veces vista, y Domingo Hernández. El sevillano pechó con el peor lote, pero se hizo visible su evolución y faceta de torero largo.
Pero, yendo por orden de alternativa, en primer lugar actuó Manzanares. Al alicantino le correspondió en primer lugar un Impactado de impactante embestida: colocaba la cara con muchísima calidad, especialmente al natural, aunque hacía el avión por ambos pitones. Y eso que salió mostrando falta de fuerzas, algo que acusó al final de la exigente faena que le planteó José María, y cantó la gallina el de Román Sorando. Tras una estocada marca de la casa, las dos orejas del toro -aplaudido en el arrastre- fueron a sus manos.
Poca historia tuvo el cuarto, un flojo animal de Domingo Hernández con el que anduvo templado Manzanares. Trovador dio la nota desde el principio, intentando saltar al callejón. Tal vez se quedó tocado tras eso, pero el resultado fue que no tenía ni fondo ni nada. Lo volví a matar perfecto, y escuchó una ovacion.
Imposible fue el segundo los primeros tercios. Distraído, iba a quien no le citaba obviando al que bregaba, cortaba en banderillas, sin parar de un lado a otro… Sólo permitió a ortega dejar dos preciosos trincherazos en el inicio. El productor era pegajoso e incómodo, así que el sevillano aprovechaba esa inercia para pegarle las tandas. Pero en realidad no quería embestir, y en el segundo muletazo se le quedó debajo. En la tercera serie ya se quería rajar. Pegaba gañafones feos, desparramaba la vista… Un animal incomodísimo con el que estuvo muy valiente el trianero.
Si bien esa faena fue más técnica, con el quinto salió el mejor Ortega, que lo dio todo de principio a fin: lo recibió con un farol de rodillas, y recuperó la vertical para intentar cuajarlo a la verónica. Por desgracia, el de Domingo Hernández pasaba sin humillar ni decir nada, como si aquello no fuera con él. Fue muy protestado este Paloma, porque parecía que poco iba a poder hacer Juan con él.
El que sí lo había visto claro era el torero, que, tras brindar a los hijos de Juan del Val, comenzó por unos preciosos ayudados por alto, cada cual más templado, cada cual más bonito y torero, rematados por un espectacular cambio de mano. No es el que el toro mejorara, que va a ser que no, es que el sevillano lo hacía fácil, como si toreara de salón, con esa torería y esa gracia que le caracterizan. Se coloca en su sitio, le da el pecho, y con la muleta siempre en la cara. Así, le robó muletazos de cartel, como un doblón larguísimo al final de la obra. Y mató como toreó: con gusto, temple y pureza.
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Plaza de toros de Illescas.
Sábado, 14 de marzo de 2026. ¾ de entrada. Toros de Román Sorando, bien presentados, aplaudido el primero en el arrastre, y Domingo Hernández, más escasos de juego y presentación.
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José María Manzanares,
de gris plomo y oro. Estocada (dos orejas). Estocada traserita (saludos). -
Juan Ortega,
de carmelita y azabache. Estocada delanteritq (ovación). Estocada (dos orejas). -
Víctor Hernández,
de grosella y oro. Dos pinchazos y estocada tendida (saludos). Estocada (dos orejas).
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No estaba dispuesto a dejarse ganar la partida Víctor Hernándeztorero que tiene ante sí una temporada clave, por los puestos que empieza a ocupar y por la ilusión que ha despertado en los aficionados. Con un explosivo bastante por saltilleras se metió al público en el tendido. Y en los medios comenzó por estatuarios, mostrándose el toro justo de fuerzas y con un feo calamocheo, incómodo de templar. Pero esa virtud se la puso Hernández, y gracias a eso Madrileño fue a más, especialmente en los derechazos larguísimos y despaciosos. Al final el de Román Sorando, cuya mayor virtud era la humillación, acabó hasta hacer el avión, y embistiendo con una clase parecida a la del que abrió la tarde.
Esa faena era de premio, pero la espada se lo llevó. No así con el sexto, al que deseaba acompañar en volandas a sus compañeros. Una bonita media dejó en el recibo de Cartucho, y, tras unos eficaces primeros tercios, templadísimo anduvo Víctor. El de Domingo Hernández era muy sosito, pero tenía movilidad, y eso aprovechó el torero para sacar series por ambos pitones, que no es que fueran. josetomatistases que a ratos parecía estar toreando el propio diestro de Galapagar.