En su proceso de componer unas canciones sobre anhelos no materializados, lo que sí ha consumado Julia Colom es un álbum, ‘Paradís’como ella hizo notar este jueves en la sala 3 de l’Auditorios (ciclo Recostarse), acogiéndose a la idea de que el arte puede estar para eso, para transformar en un estímulo estético elevado las sensaciones ingratas. Este es uno de los discos más remarcables de este año en la escena en catalán, destilación de las pistas expuestas en ‘Miramar’ (2023)en algún lugar flotante entre la canción de autor, la herencia tradicional y una noción pop no ajena al tenue roce electrónico.
Julia Colom dispuso un directo cuidado y con base orgánica, trío de guitarras clásicas y batería, acompañado a veces de sutiles pistas digitales añadidas, perceptibles en piezas como ‘Sa teva barca’ (arreglo de la sesión sobre un ligero temblor de tambor y bajo) o ‘Necesario’con su ritmo rápido invasivo. Todo ello se sustentó en unas canciones sugerentes, de bellos recovecos melódicos, como ‘El cercat’arrolladora con la máxima suavidad, y en sus facultades como intérprete, con carácter y de una gran delicadeza. El repertorio de ‘Paradís’recorrido al completo, dejó secuencias estimulantes en piezas como ‘Sanit i es dia’con Martín Leiton cambiando la guitarra por el laúd, en los arpegios galopantes de ‘Més aval’ y en las dinámicas con ecos ancestrales de ‘Gelosias’ y ‘Transformaciones’.
Júlia Colom, un arte de la canción poderosa y sutil en el Auditori / .
Hay algo que es a la vez antiguo y ultramoderno en Julia Colomque atraviesa los tiempos sin caer en frivolidades ni efectismos, aspirando a una trascendencia. Moderno porque no se obsesiona con serlo, claro. Los perfiles fueron cambiantes, mutando con sigilo. Un cuarteto de cuerda la arropó en tres canciones, una de ellas la tradicional ‘Tonada de recordar figuras’que la emparentó con su admirada María del Mar Bonet. Y es ‘Sa Madona’composición popular mallorquina, el flujo vocal se triplicó con la entrada en escena de Tarta Relena. Un espejo este en el que Colom dijo mirarse por el éxito del dúo al hacer viable un proyecto musical a priori apartado del corriente principal.
Del pasado regresaron ‘Olivera’contemplativa de la naturaleza perenne que lo resiste todo, y ese ‘Camí cantidad’que cerró el concierto con su mirada al sendero recorrido y la afirmación fijada en lo que se persigue y se anhela. talvez Julia Colom forme parte, como dice, de una generación que no llega a tocar sus sueños con la punta de los dedos, pero no parece que ella esté llamada a conformarse con eso.
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