No soy yo quién para defender, pero tampoco para lapidar. Porque hasta que se demuestre lo contario, todos somos inocentes. Dejemos el trabajo para los jueces, que son los profesionales Leer
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No soy yo quién para defender, pero tampoco para lapidar. Porque hasta que se demuestre lo contario, todos somos inocentes. Dejemos el trabajo para los jueces, que son los profesionales Leer