Esta es la selección que han hecho los críticos de ABC de los discos que se han publicado esta semana.
Soliloquio perpetuo y constante de Florence Shaw, que tiene a la crítica especializada loca de gusto. La ‘hablante’ inglesa despliega personajes que encarnan hipocresías y … desconexiones contemporáneas: desde el diseñador de cruceros para ricos ‘Cruise Ship Designer’ hasta el foodie obsesivo de ‘Evil Evil Idiot’. Un diario personal, surrealista e inescrutable. Una catarata de reflexiones posmodernas que sirven de hilo conductor, de aglutinante de este tercer trabajo de Tintorería, está vez producida por el reclamadísimo talento de Cate Le Bon. Mezclas higienizadas y de revista pa’ la gente de la pista. Aunque se intuye una intención de jugar en la tira y afloja entre guitarra y bajo, lo que les termina saliendo no termina de despegar. La paleta tímbrica deleita a un oído que a la vez se queda con ganas de más. Más creatividad, más búsqueda, más riesgo.
(7/10)
«Tal y como promete su título, el disco es un vergel de hallazgos sonoros en un paisaje árido pero no irrespirable»
Discográfica: 12XU
Por Fernando Pérez
Como una densa colada de lava que nunca llega a desbordarse, el tercer disco de este colectivo de músicos de largo recorrido de la escena underground de Detroit (entre ellos Steve Shelley, la batería de Sonic Youth) absorbe la esencia experimental del kraut y ata en corto los excesos del noise rock para alcanzar un fértil equilibrio entre la tensión contenida y un extraño y fascinante tono hipnótico. Sin concesiones a la épica porque sí ni clímax que sirvan de asidero instantáneo, los 45 minutos de ‘Desert so Green’ son exactamente lo que su título indica, un vergel de hallazgos sonoros en un paisaje árido pero no irrespirable. Un viaje alucinado y aparentemente imprevisible planificado y ejecutado con precisión quirúrgica. Algo así como unos Stereolab en blanco y negro, maniobrando entre brumas. Nada, pero que nada mal para empezar el curso discográfico.

(7/10)
«Han sabido conservar las esencias de un ‘indie brit rock’ con el que nunca han arañado la fama global»
Discográfica: Sonic Blew /Pias
Por María Carbajo
Vuelven los hermanos Jarman seis años después con un noveno álbum de estudio que suena a lo que, probablemente, ellos pretendían: una casa. Sin apenas innovar -más allá de alguna que otra guitarra más distorsionada- hacen sentir bien en los 40 minutos de una banda que, como eternos ‘outsiders’, han sabido conservar a la perfección las esencias de una suerte de ‘indie brit rock’ con el que nunca han arañado la fama global pero sí se han adueñado del respeto de medio mundo. En ‘Selling Vibes’ las letras sirven experiencia, ilustrando melodías sin demasiado riesgo pero que funcionan por su pura fidelidad al origen de todo. La autenticidad ha sido siempre pilar de una banda que (y aquí su vida paralela con Taylor Swift) tuvo que sudar la gota gorda para recuperar los derechos y por ende el control sobre su música, por lo que ceder un ápice a sus raíces sin pretenderlo no está en sus planos. Y así pasan, entre guitarras, coros y cero innovación (insisto, ni falta que hace) alegremente las 12 canciones de un disco muy esperado que cumple de sobra las expectativas para los realistas. ‘Never The Same’ cantan en uno de los temas más ‘hiteables’. Pues sí, es lo mismo, pero con mucho gusto.

(7,5/10)
«Regresan con un disco forjado en la amistad y la resiliencia, después de que Barnes hizo público su alzheimer»
Discográfica: Occidental
Por Israel Viana
Pullman debutó en Thrill Jockey hace más de un cuarto de siglo como una especie de ‘supergrupo’ desconocido formado por amigos de bandas algo más famosas –no mucho– como Tortoise, Rex, Come o Codeine. En 1998, con una formación en la que estaban Curtis Harvey, Ken Brown, Doug McCombs y Chris Brokaw, nada podía salir mal, al menos, si estabas metido en ese rollito incipiente del post-rock. Publicaron su primer puñado de temas con guitarras entrelazadas y grabadas en directo, y la crítica les comparó con John Fahey, Leo Kottke y Gastr del Sol. Todo bien. En 2001 se les unió la batería Tim Barnes y perfeccionaron esa misma sobriedad cinematográfica con ‘Viewfinder’. Ahora, 25 años después, regresan con un nuevo disco forjado en la amistad y la resiliencia, después de que Barnes hizo público su alzheimer con 54 años. Ante el avance de la enfermedad, se pusieron a componer y grabar compulsivamente en el que ha resultado ser no solo el disco más especial de Pullman, también el más arriesgado y, de largo, el mejor de los tres. Con fotografía de portada obra del mismo Barnes, piezas como ‘Weightless’, ‘Thirteen’ y ‘October’ te van desarmando poco a poco, como la gota que erosiona el granito, hasta que todo se desborda con ‘Kabul’. Gran final lleno de luz. De cierto modo, este álbum complejo y precioso no debería existir. Somos unos afortunados.

(3/10)
«¿La discoteca? Nada. Como si fuera ‘trip-hop’, pero sin ‘trip’ ni ‘hop’, más o menos. Aguantamos»
Discográfica: Forever Living Originals
Por Jesús Lillo
Le entra uno la alferecía solo de pensar que va a tirarse otro año oyendo las cosas que graba la gente y que salen por ahí, buscando la aguja en el pajar, el mirlo blanco en el sembrado y la doncella en el parador de Teruel, la noche del hawaiano y de Ábalos. Dan ganas de darse cuenta de la vuelta y apagar la radio, pero ni un paso atrás. Con nosotros no van a poder. Vamos a seguir, como Sánchez. Hacemos periodismo, aunque sea desde un seudomedio, y el valor se nos supone, como a los soldados. Llevamos tres semanas de 2026 y sin necesidad de escarbar mucho nos hemos topado ya con un petardo de Peter Gabriel, un anuncio de Madonna, haciéndose ‘La bambola’, sin arriesgar, y tres o cuatro subproductos ‘indies’. Un desastre. Pero aquí seguimos. Valga esta forzada reseña de Sault como declaración ucraniana de resistencia. ¿La discoteca? Nada. Como si fuera ‘trip-hop’, pero sin ‘trip’ ni ‘hop’, más o menos. Aguantamos.

(6,5/10)
«Previendo las críticas, sacó el mismo disco solo con su guitarra y su chorro de voz. Este es el bueno de los dos»
Discográfica: Warner
Por Juan Roig Valor
Que Zach Bryan no sacase disco en 2025 fue una sorpresa, después de sus tres proyectos consecutivos de los años anteriores. Pero ‘With Heaven On Top’ ha llegado tan pronto en 2026 que casi se lo damos por válido. Se ve que estaba ocupado casándose en Pamplona. Esos tres álbumes fueron los que le consolidaron en la cima del país actual –cuenta con 26 millones de oyentes mensuales–, con su estilo nostálgico, dulce y tristón del que hay mucho en su última entrega. Cuando decimos mucho, es mucho: 25 canciones en las que, cómo no, vuelve a hablar de rupturas complicadas y la muerte de su madre. Más de una hora de música que puede terminar empalagando y en la que ha optado por arreglos más cargados, con violines y metales, que su minimalismo habitual. Quizás previo las críticas, sacó el mismo disco días después solo con su guitarra y el chorro de voz que le caracteriza. Este es el bueno de los dos, que subiría la nota a un 7,5.
