Alicia Kopf (Girona, 1982; Imma Ávalos como nombre de nacimiento) fue la escritora revelación de 2016; un fenómeno literario que, tras ganar el Premi Documenta con ‘Germán de gel’ y recorrer medio mundo para defender la novela en la decena de idiomas a los que se tradujo, se apartó discretamente del centro del escenario para volver a centrarse en su carrera paralela como artista visual e investigadora. “Para mí la novela siempre es el último movimiento, la manera de cerrar un ciclo”, asegura Kopf ahora que, diez años después de aquel bombazo editorial, regresa a las librerías con ‘Memòria d’Eco’ (L’Altra), despedida y cierre de un ciclo sobre mediación tecnológica y diseño especulativo que bautizó como ‘Speculative Intimacy’.
Un proyecto de “ciencia ficción emocional” que la también autora de ‘Maneres de (no) entrar a casa’ Aterriza como novela a partir de la historia de una mujer que, en un futuro no muy lejano, decide digitalizar su conciencia para editar sus propios recuerdos. A un lado, el posthumanismo y los nuevos materialismos. Al otro, la fascinación por autoras tan diferentes como Annie Ernaux y Ursula K. Le Guin. Y justo en el centro, a modo de bisagra, el poder aglutinador de la cultura popular de las últimas décadas. “Es un poco la idea ‘Black Mirror’, pero con una orientación menos distópica y más centrada en la relación íntima”, reconoce Kopf, para quien ‘Memòria d’Eco’ podría ser, también, el reverso de ‘Her’. “En la película un sistema operativo enamora a un humano, y yo lo que hago es que una humana se transforma en una voz como la que podría tener un sistema operativo. Es el viaje contrario”, detalla.
En el mundo online, la palabra ha perdido su valor, y cuando las palabras dejan de tener sentido, todo el contrato social se hunde”
Hechas las presentaciones, Kopf añade guiños y referencias a Clarice Lispector -“no me parezco en nada, pero trabaja en territorios sutiles a los que me gustaría llegar”, dice-, Chris Marker, Katherine Hayles, Mary Shelley, ‘¡Olvídate de mí!’ y Rosi Braidotti. “De manera muy consciente he reunido todas mis referencias filosóficas favoritas y las he cruzado con referencias de ficción con las que me lo pasease bien jugando”, dice.
La escritora Alicia Kopf regresa diez años después de ‘Germà de gel’ / MANU MITRU
Banalización digital
Liberada del “marco de la representación realista”, la autora se embarca aquí en un viaje a través de las relaciones sociales y los tropiezos digitales en unas aplicaciones de citas que, como tantos otros prodigios tecnológicos, han tenido efectos devastadores. “En el mundo online, la palabra ha perdido su valor, y cuando las palabras dejan de tener sentido, todo el contrato social se hunde”, reflexiona. “Lo que hacen concretamente las aplicaciones de citas es banalizarlo todo. Es muy diferente una sociedad basada en la confianza y en el valor de la palabra”, añade.
Se trata, al fin y al cabo, de mostrar cómo la tecnología puede mediatizar y condicionar hasta extremos insoportables la vida diaria. “Un novum es el factor que hace que una obra sea de ciencia ficción, y aquí hay un novum emocional que es la injerencia tecnológica en el encuentro entre dos personas y cómo esa arquitectura determina mucho el resultado”, explica. No se refiere la catalana únicamente a aspectos emocionales y filosóficos, sino también a lo puramente material. “En este futuro hipotético, en vez de estar sufriendo y pagando el alquiler, cada día te puedes ir un rato a la nube como si te fueras de retiro, pero eso tiene un costo. Ocupa mucho espacio de memoria y tiene unas consecuencias materiales muy diferentes a la idea que nos han vendido de internet”, relata.

Alicia Kopf, fotografiada en Barcelona / MANU MITRU
En la contradicción, casi en la ironía, está la clave. “Faltan imaginarios del futuro que no sean en clave de blanco y negro, o distopía o utopía. Además, Las utopías suelen acabar mal. Así que me parece interesante crear ficciones que no sean distópicas pero que sí que muestren paradojas”, defiende.
Faltan imaginarios del futuro que no sean en clave de blanco y negro, o distopía o utopía”
Asegura Kopf, lectora entusiasta de Ray Bradbury y Stanislaw Lem, que lo más le interesa ahora mismo es transformarse, no retratarse, razón que explica que la protagonista de ‘Memòria d’eco’ se acabe digitalizando en remoto. “Si esto fuese autoficción no lo podría hacer”, asegura. Ventajas, pues, de manejarse con la más visionaria de las herramientas literarias. “Al final puedes interpretar que la ciencia ficción es el género más realista del presente porque, tal y como están las cosas, ya hemos entrado en la ciencia ficción en muchos ámbitos de la vida. Hay escenas que cuando las escribí eran ficción y ya no lo son”, relata.
Tampoco escapa la autora al debate sobre la problemática coexistencia entre actividades creativas e inteligencias artificiales. Ella misma, explica, ha generado la imagen de la cubierta de ‘Memòria d’Eco’ a partir del “uso crítico” de un dispositivo de imaginería digital alimentado con “instrucciones poéticas de cosas irrepresentables por la IA”, pero su posición al respecto no deja lugar a dudas. “Nunca nadie que haga arte o literatura ha dicho que lo que quiere es repetir un tópico o un modelo ya existente, y eso es exactamente lo que hace la IA: combine elementos existentes en la red. Es lo contrario de lo que debería hacer un artista, que tiene que mostrar agujeros de representación”, sentencia.
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