La última Concha de Oro concedida en el Festival de San Sebastián tiende un puente hace 35 años. Alauda Ruiz de Azúa conmocionó a la industria patria con los domingos después de que lo hiciera Juanma Bajo Ulloa con Alas de mariposarefiriéndonos en este caso a una ópera prima fraguada desde una sorprendente juventud: él apenas había cumplido 24 años cuando recibió el gran premio del certamen donostiarra en 1991. Fue el inicio de una carrera muy peculiar, por otro lado. Aunque a continuación la madre muerta se convertiría en título de culto y bolsa de aire Fuera un absoluto taquillazo, Bajo Ulloa nunca terminó de asentarse en la industria.
Lo que une a Bajo Ulloa y Ruiz de Azúa, por otro lado, es su carácter compartido de vanguardia regional. Ambos —él desde Vitoria-Gasteiz, ella desde Barakaldo— simbolizan un auge del cine vasco, liderando dos generaciones distintas. Bajo Ulloa se rodeó de Julio Medem, Álex de la Iglesia o Montxo Armendáriz. Ruiz de Azúa se agazapa sobre Estibaliz Urresola, David Pérez Sañudo y los Moriarti. Bajo Ulloa, como veterano, tiene alguna que otra opinión sobre la afinidad de tantos compatriotas por el cine. “Es un territorio muy pequeño, tanto geográfico como demográficamente. Rodeado de montañas y mar, habiéndose apañado para mantener una esencia y una lengua…”.
